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El Teléfono de la Esperanza premiará a Esperanza Fernández-Fígares en el Día de la Escucha

Ciudadanía - IndeGranada - Sábado, 10 de Noviembre de 2018
El Día de la Escucha se celebra el 15 de noviembre.
El Día de la Escucha se celebra el 15 de noviembre.

El próximo 15 de noviembre la delegación en Granada del Teléfono de la Esperanza volverá a celebrar el Día de la Escucha, una jornada de sensibilización que pretende popularizar la escucha como un bien necesario en la sociedad para servir de base a la auténtica comunicación, basada en el respeto y el diálogo entre unos y otros.  

La iniciativa se puso en marcha hace varios años, al objeto de hacer una llamada de atención a la ciudadanía para que sea consciente de que muchas personas de nuestro entorno se sienten solas y aisladas, y tienen una gran necesidad de ser escuchadas. De hecho, las estadísticas de las que se dispone en el Teléfono de la Esperanza ponen de manifiesto que cada vez es mayor el número de personas que experimentan un sentimiento de falta de una auténtica comunicación. 

Con motivo del evento, la delegación en Granada del Teléfono de la Esperanza ha programado una serie de actos: 

  • De 10,00 a 14,00 horas habrá una mesa informativa en la Fuente de las Batallas para atender las dudas de los interesados y explicar en qué consiste la función que realiza el Teléfono de la Esperanza. 
  • De 18,00 a 19,00 horas, acto de entrega del ‘Premio a La Escucha’ a Esperanza Fernández-Figares de Dama en la sede del Teléfono de Granada, calle Horno del Espadero, 22. Es un acto abierto a todo aquel que quiera participar, conocer las instalaciones o las labores que se realizan en ellas. 

Una mujer que alegra la vida de los demás

Esperanza Fernández-Fígares tiene 87 años, 10 hijos, 20 nietos, 1 bisnieto y un pasado que la acredita como “ama de casa o farmacéutica”. Pero además, esta granadina que incide en los perjuicios que causa “en la sociedad el consumismo, el no saber ser feliz con lo que uno posee”, tiene una marcada vocación de servicio al prójimo que se vio acentuada “al enviudar” hace 22 años. 

Se siintió afortunada por haber tenido “un gran marido” y decidió “ocuparse de más cosas”. Como “de las mujeres maltratadas” que no habían tenido tan suerte como ella. O como de los “chicos que caen” en esa lacra que es “la droga” y a la que supieron esquivar sus vástagos.

Pero también Esperanza centró sus miras en esa otra gente que “lo único que quiere es hablar y ser escuchada” y a la que “hay que enseñarle lo positivo de la vida”, porque “en cada momento, por muy malo que sea, puedes encontrar cosas magníficas”. Había llegado al Teléfono de la Esperanza y así percibieron sus oídos otras realidades. Haciendo honor a su nombre, Esperanza, se dedicó a dársela a sus interlocutores a través del teléfono. 

“En todo el tiempo que he estado colaborando he escuchado de todo. Gente con situaciones desesperadas que sabrían afrontar si tuvieran el pensamiento más organizado. Y para ello, la educación es muy importante”, explica quien se ha sentido plena “haciéndole la vida un poco más alegre a los demás”. Quien estando al otro lado del auricular dice que “ha aprendido muchísimo”. Incluso, a encontrarle la lógica a lo tenebroso. “He hablado con mucha gente que me ha dicho que se quiere suicidar. Y aunque siempre lo tratas de evitar llegas a comprenderlo. Si la gente no tiene confianza, esperanza o creencias religiosas, puede llegar hasta a resultar razonable”.

Es la conclusión a la que llega esta persona, que apunta que “es muy agradable poder influir positivamente en quien lo necesita”. La misma que siente que sus palabras han tenido efecto terapéutico cuando “la gente se emociona”. No le importa que “haya habido veces que al Teléfono hayan llamado personas que sólo quieren bromear” y le mantiene al otro lado del hilo su afán “por ayudar a las personas que no han tenido tanta suerte en la vida como yo”.