Un verano en el Parque de las Ciencias.
TEJIENDO CON HILO VIOLETA

Alhambra, el color de los sueños

Ciudadanía - Ana Vega - Sábado, 30 de Marzo de 2019
Alhambra, y sus excepcionales creaciones en tela, protagonizan la nueva entrega de 'Tejiendo con hilo violeta', la sección que de la mano de Ana Vega nos acerca al mundo de las artesanas. No te lo pierdas.
Alhambra, una artesana multidisciplinar.
A.G.C.
Alhambra, una artesana multidisciplinar.
La primera vez que supe del trabajo creativo de Alhambra  fue en mi encuentro con Carolina Álvarez, otra de las artesanas que ya han aparecido en esta sección.
Carolina me habló con el entusiasmo que la acompaña siempre de la persona con la que estaba colaborando en su línea de bebé, concretamente pintando sus zapatitos . Me facilitó su número de teléfono y me animó a conocerla.
En la actualidad, Alhambra ha empezado a colaborar con Sara Mariottini pintando sus corbatas.
Como ella misma reconoce "'la coproducción con otras artesanas son experiencias muy enriquecedoras'".

Alhambra García Caballero es de las que llevan la artesanía tan dentro que parece que nació artesana. Que todo se lo fabricaba, arreglaba y reutilizaba. "Con año y pico ya tengo un par de fotos, cosiendo y dibujando. Mi familia y profesores lo potenciaron y yo lo tenía claro desde muy niña. Me empeñé en estudiar Bellas Artes y como no había facultad entonces en Málaga, empecé en Tenerife;  otro año en Loughborough (UK) trabajando serigrafía todo el curso; para acabar licenciada en Diseño Gráfico aquí en Granada", señala.





"Por el camino aprendí además estas técnicas de pintura sobre tela que empleo en mi trabajo, en unos cursos aparte de la Facultad. Son varias y las combino. La que más utilizo es una variante de la técnica de Pintura en seda".

"Mi vida laboral –indica- comenzó como profesora de talleres y como ilustradora de libros infantiles y tarjetas de felicitación en editoriales de Málaga. Además de otros trabajillos muy dispares, casi todo relacionado con las artes. Hasta que una vez me encargaron un libro de poesía y se me ocurrió ilustrarlo en soporte tela. Me gustó tanto que organicé varias exposiciones en Málaga y Granada con las ilustraciones y como vi que tenían buena acogida, fui decantándome por estos soportes: seda, muselina, crespón, batista, coshivo... poco a poco las telas ilustradas se fueron convirtiendo en sábanas, cojines, pañuelos, bolsos... más de 20 años ya".

Dos décadas, el mismo tiempo que lleva impartiendo clases en la Casa de Porras, un centro cultural que se ubica en el Albayzín, dependiente de la Universidad de Granada. "Allí trato de enseñar lo que sé de pintura, dibujo y de estas técnicas: Pintura en seda, Batik, Shibori, Tritik... Y aprendo muchísimo. Imagínate tantos años rodeada de alumnos del mundo entero y de todas las edades.

Me preguntas por personas que me hayan inspirado y pienso en ellos, los que más. Aparte, claro, todo el universo visual que una va archivando a lo largo de la vida que ahora con las redes es infinito".







El trabajo de Alhambra es radicalmente original. "Creo –reflexiona- que lo primero que llama la atención es el que sean ilustraciones en soporte tela en vez de en papel. También me comentan mucho sobre las gamas cromáticas. Nunca utilizo colores directos del bote, combino y consigo mis propias mezclas".

"Y por supuesto, -añade- el que al ser trabajos pintados de uno en uno, incluso aunque, por ejemplo, me encarguen una ballena cien veces, cada una es única. La última que entregué fue un encargo muy especial, en un cojín. Cuando se lo mostré al cliente, la miraba con una sonrisa... y dijo: Me gusta más incluso que la que vi. Porque esta es la tuya, contesté espontáneamente".

"Ahí está lo importante: mientras la pintaba había estado pensando todo el tiempo en la persona que iba a recibirla. Era para su madre con Alzheimer, para que le diera alegría cada vez que la viera, me dijo. Así que volqué todo mi cariño en ella. Y esto es lo más especial de la artesanía y lo que toca el corazón de los que lo perciben".

Cada cliente puede elegir cómo quiere su encargo, motivo, colores, tamaño, con o sin un nombre. "Los clientes me dan ideas, a veces muy, muy buenas. Y se llevan un regalo único, personal, a su gusto".

"El trabajo, mi vida"

"Mi trabajo es mi vida y soy yo. Estoy muy, muy agradecida a mi clientela y alumnado. Soy muy consciente de que gracias a ellos y ellas, aunque pase los días trabajando más horas de lo que debiera, lo hago a gusto. Si estuviera en cualquier otro sitio organizada con horarios, jefes y sin color, me convertiría en otra persona", dice Alhambra.

Sobre los obstáculos que encuentra a la hora de desarrollar su oficio, "para empezar, -indica- el artesano vive y trabaja a contracorriente. El ritmo del mundo es otro; el tiempo que una pasa dedicada a esto nadie lo imagina. Mi trabajo es muy lento. Es lo primero que digo en las clases: estas técnicas requieren de paciencia, hay que darle su tiempo a cada parte del proceso creativo (los bocetos a lápiz, a los tintes, a la cera mientras alcanza su temperatura, al secado, a la plancha cuando fijas, cuando coses...)".

A ello, une las búsquedas de material de calidad, hasta encontrar lo que quiere. "No son fáciles. Una de mis últimas compras viene de EEUU, por ejemplo".

"Además, nos encontramos con que muchos de nosotros somos nuestros propios encargados de diseño (tarjetas, etiquetas, paquetería), directores de marketing, fotógrafos, difusores en redes, empaquetadores, transportistas por correo o en persona; organizadores de ferias y hasta nuestros propios encargados de carga, descarga y montaje de stand en eventos..."

Y esto es el primer obstáculo, el público que pone mala cara a los precios... La cultura del usar y tirar que nos hace mucho daño. Cuando garantizo que mis cojines tienen una buena vida de más de 10 años veo la duda en algunas caras. Entonces riendo les digo: Ya, sé que es tirar piedras contra mi tejado... Si duraran algo menos tendríais que venir a reponer antes pero es así..."

Por eso, manifiesta que a poca gente se le ocurre pensar qué hay detrás de cada artículo. "Y esto es el primer obstáculo, el público que pone mala cara a los precios... La cultura del usar y tirar que nos hace mucho daño. Cuando garantizo que mis cojines tienen una buena vida de más de 10 años veo la duda en algunas caras. Entonces riendo les digo: Ya, sé que es tirar piedras contra mi tejado... Si duraran algo menos tendríais que venir a reponer antes pero es así..."

"A mí, como la mayoría, me gusta que mi trabajo perdure, que el cliente lo disfrute mucho tiempo. Por los clientes, por el medio ambiente, por la obra en sí... Por ejemplo, para los pañuelos de seda utilizo una buena, de más gramaje, con esa intención, ya que empleo ese tiempo y aunque el pañuelo base en blanco me salga más caro, quiero que ese pañuelo sea un regalo duradero. Y el cliente que sabe, la reconoce de lejos. Quiero creer que cada vez más gente toma conciencia de que hay que desacelerar y cuidar y cuidarse".

Y para terminar, palabras de agradecimiento al esfuerzo que se está haciendo en Granada, donde se creó una Federación de Asociaciones de Artesanos, "que están trabajando duro junto al Ayuntamiento y está consiguiendo que se realicen Ferias muy a menudo y que la Feria Navideña se consolide y convierta en un buen espacio de venta y un gran escaparate para nosotros, que generalmente no tenemos tienda. Este tipo de eventos va reeducando al público que poco a poco va conociendo y apreciando el trabajo bien hecho".

Puedes ver su trabajo y contactar con ella en: http://ilustracionesytelasanimadas.blogspot.com