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Nueva etapa política

Retos del Gobierno de Pedro Sánchez (I): humildad, diálogo y transparencia

Política - Juan I. Pérez - Sábado, 2 de Junio de 2018
El presidente del nuevo Gobierno del socialista Pedro Sánchez asume ante sí descomunales retos por el calado de las reformas que precisa un país golpeado profundamente por la corrupción institucional, que requiere una transformación radical para avanzar en una sociedad más justa e igualitaria. Para empezar, una nueva forma de gobernar, desconocida bajo las legislaturas de Rajoy, centrada en la humildad, el diálogo y la transparencia.

Pedro Sánchez en una de sus frecuentes visitas a Granada. @Alexcasasola

Humildad, para no olvidar nunca  de dónde vienes, a quienes representas y que ejercer la Política es un servicio público, transitorio, nunca una profesión. Diálogo útil hasta la extenuación para extender y no cerrar y abolir con los hechos rodillos, más allá de que la matemática parlamentaria así lo exija.

Recuperar valores y practicarlos desde el poder, porque así será posible humanizar el Gobierno y su acción desde perspectivas como la de género, la absoluta tolerancia y el fin de cualquier discriminación

Recuperar valores y practicarlos desde el poder, porque así será posible humanizar el Gobierno y su acción desde perspectivas como la de género, la absoluta tolerancia y el fin de cualquier discriminación.

Y la transparencia, no solo en el riguroso control público, también de decisiones y de las que no sean tomadas.

Al menos, todo eso.

Entroniza a Pedro Sánchez, probablemente el político más injustamente tratado, sin apenas apoyo mediático, y más golpeado, con la mayor virulencia por una parte de dirigentes de los suyos, liderados por Susana Díaz, al acecho, tras no digerir la derrota en las primarias

Condenado a ser un breve Gobierno por el cronómetro de la legislatura y las presiones que recibirá (o no) para convocar cuanto antes Elecciones Generales, el ascenso de Pedro Sánchez ha modificado sustancialmente la estrategia de los partidos en la recta final de lo que hasta el viernes se creía segundo mandado completo de Mariano Rajoy.

Entroniza a Pedro Sánchez, probablemente el político más injustamente tratado, sin apenas apoyo mediático, y más golpeado, con la mayor virulencia por una parte de dirigentes de los suyos, liderados por Susana Díaz, siempre al acecho, tras no digerir la derrota en las primarias.

El éxito de la primera moción de censura que en España ha cambiado en el Congreso un Gobierno es un éxito personal de Pedro Sánchez, de su constancia, y de su equipo que le ha acompañado en este periplo lleno de obstáculo, entre ellos, los incansables y heroicos partidarios que ha mantenido, pese a todo, en Andalucía. Sonroja leer algunos mensajes forzados de aquellos y aquellas socialistas andaluces que peor trataron a su secretario general, con quien mantienen, cuanto menos, indiferencia.

El PSOE de Pedro Sánchez, que gana carisma y autoridad, evidentemente sale más que reforzado tras llegar a la Moncloa con una legítima moción de censura, donde vuelven los socialistas después de seis largos años y por primera vez desde la etapa final de Felipe González, a gobernar también en la Junta de Andalucía, la Diputación de Granada y el Ayuntamiento de la capital. Una impensable coincidencia, para cualquiera hace apenas una pocas semanas.

Necesitaban los votantes socialistas buenas noticias y Pedro Sánchez se las ha ofrecido al salir victorioso de una moción de censura con apoyos tan diversos, como suele pasar en gobiernos europeos, sobre todo del norte, aunque en España no estemos acostumbrados.

Para la presidente de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, es un trago amargo. Apoyada en Ciudadanos, mientras ha despreciado a Podemos e IU y sin que se le atisbe la más mínima intención de mirar a su izquierda. Compleja tarea, ante un PP andaluz en caída

Para la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, es un trago amargo. Apoyada en Ciudadanos, mientras ha despreciado a Podemos e IU y sin que se le atisbe la más mínima intención de mirar a su izquierda. Compleja tarea, ante un PP andaluz en caída.

Pedro Sánchez y Susana Díaz en una visita de ambos a Granada. M.R.

La torpeza de Ciudadanos, de mantener hasta el final el tacticismo, por su único interés electoral, el que le iba a llevar de cabeza a la Moncloa, acaparando el voto desalentado del PP, le convierte ahora en un partido irrelevante en esta nueva etapa. El presunto adalid de la lucha contra la corrupción se ha desmoronado al votar en contra de una moción de censura, justificada, precisamente, por la insostenible corrupción institucional de los populares. Oír en el Congreso la voz de Albert Rivera y el resto de sus diputados decir no a la moción el viernes, los desnudó y retrató: hasta el final de Rajoy han sido su apoyo, su muleta, su Mini yo.

El presunto adalid de la lucha contra la corrupción se ha desmoronado al votar en contra de una moción de censura, justificada, precisamente, por la insostenible corrupción institucional de los populares. Oír en el Congreso la voz de Albert Rivera y el resto de sus diputados decir no a la moción el viernes, los desnudó y retrató: hasta el final de Rajoy han sido su apoyo, su muleta, su 'Mini yo'

Queda por aclarar si Ciudadanos podrá mantener el apoyo mayoritario del elector de derechas, el espacio que ya no puede disimular que pretenden ocupar, o el PP, por el contrario, detiene la que era previsible sangría de votos, con nuevos perfiles, nuevo proyecto, y menos soberbia, tras ser mandados a la oposición.

Unidos Podemos ejerció con madurez desde el momento de la presentación de la moción, la que le pudo faltar cuando pudo propiciar un gobierno de izquierdas tras las Elecciones Generales de diciembre de 2015. Está llamado a ser el garante del nuevo gobierno, mientras trata de acrecentar su propio espacio para llegar a los próximos comicios con posibilidades de ser la referencia de la izquierda. Para ello necesita con más fuerza y presencia a IU.

Pero el apoyo, ahora, a Pedro Sánchez abre un escenario de esperanza para que tras las próximas Elecciones puede ser posible el entendimiento con el PSOE con Podemos y las otras fuerzas políticas que le apoyaron en la moción, tan legítimas, como lo fueron cuando el PP necesitó su apoyo para la Mesa del Congreso o para aprobar los Presupuestos.

Si José Luis Rodríguez Zapatero inició su legislatura en 2004 retirando a las tropas españolas de Iraq solo un día después de tomar posesión de su cargo, como compromiso y gesto, la primera agenda de Pedro Sánchez pasa por derogar la Ley Mordaza, renovar la dirección de la deteriorada RTVE… y desbloquear el diálogo con Cataluña, con nuevo Gobierno en la Generalitat, que deroga automáticamente el 155. Por delante tiene también la obligación de cumplir con las medidas del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, sin recortar su presupuesto. Porque la lucha contra los asesinatos machistas y en defensa de la igualdad debe ser una prioridad.

Es el momento de la Política. Es el momento de la gente.

Retos del Gobierno de Pedro Sánchez (II): resarcir a Granada