Piropos poéticos
Historia del Partido Comunista, por Juan Francisco Arenas de Soria

Capítulo XXXV: 'Francisca García Gómez: Paquita de Maracena'

Política - Juan Francisco Arenas de Soria - Viernes, 4 de Marzo de 2022
La magistral historia del Partido Comunista que, con motivo del centenario, nos ofrece Juan Francisco Arenas de Soria, se detiene en este capítulo para brindar un merecido homenaje a Paquita de Maracena, mujer trabajadora, luchadora, en nombre de todas las mujeres comunistas que nunca se rindieron y siguen luchando por la Igualdad.
Paquita junto a su hermana Margarita.
Archivo familiar
Paquita junto a su hermana Margarita.
Esta semana en vísperas del 8 de marzo, “Día Internacional de las Mujeres”, dedicamos nuestro artículo sobre la Memoria del PCE a “Paquita”, una granadina de Maracena, aunque no nació en esta localidad -nació en Albuñuelas- todas las que la conocemos la identificamos con la misma, pues es en la que ha desarrollado la mayor parte de su vida. Una mujer fuerte que nació, como la mayoría, en una familia humilde del ámbito rural granadino, en una familia muy golpeada por la Guerra de España. Trabajadora, luchadora… tuvo que emigrar a Francia en varias ocasiones buscando un futuro mejor para su familia, recordando siempre su origen social como trabajadora, entrando a militar en los años 70 en el Partido Comunista de España en “la pequeña Rusia”, Maracena. Una mujer sencilla a la que hoy reconocemos a través de este artículo, porque en este “Día Internacional de las Mujeres” reconocemos a mujeres como ella, a las que nunca se rindieron y aún siguen en pie trabajando para conquistar la igualdad real entre mujeres y hombres.

Este artículo se basa en la entrevista que desde la Asociación Granadina Verdad Justicia Reparación hicimos a Francisca García Gómez en el año 2016, en ese arduo trabajo para que la memoria de todas aquellas personas que lucharon contra el fascismo, por la democracia y la libertad no se pierda.

Según Francisca sus abuelos paternos eran comunistas, mientras los abuelos maternos eran más conservadores. Es por ello, por lo que en la familia paterna la guerra supuso un “castigo” grande:

“…a un tío mío lo mataron, que está todavía en las cunetas tirado, otro se fue a Francia como refugiado (murió allí) y otro estuvo en un campo de concentración y cuando vino estaba ciego y en muy malas condiciones. Mira si tenían miedo que nunca hablaban de nada, lo que cogías era a duras penas, y yo era una niña muy viva y estaba metida en todos sitios...”[1]

No recuerda que su padre tuviera militancia política, aunque sí que afirma que era un hombre de izquierdas. Sin embargo, si recuerda a su tio Antonio “el que está en la cuneta”, tenía militancia sindical y siempre estaba al servicio de los trabajadores, para que se cumplieran sus derechos, accedieran al trabajo y por lo menos pudieran comer todos los días. Otro de los hermanos de su padre, su tío Luis estaba haciendo el servicio militar cuando “explotó la guerra”, le cogió de permiso y en vez de volver al cuartel se quedó, lo acabarían metiendo en la cárcel del pueblo, que era no más que una habitación. Paquita cree que alguna persona amiga le ayudó a escapar acabando de refugiado en Francia.

“… A mi tío Teodoro se lo llevaron, era pastor, cuidaba las cabras de mis abuelos, solo les quedó una. A mis abuelos los tenían muy controlados y los interrogaban cada dos por tres. A mi tío Antonio lo fusilaron en Cozvíjar, por lo visto no lo enterraron bien, y tuvo que ir mi abuela a enterrarlo, por lo que también querían matarla…”

Paquita nos recuerda que estas historias las conoció en los ratos de conversación que en voz baja se mantenían en la familia, intentando que ella ni sus hermanos se enterarán de nada, pero era difícil ocultar una historia familiar como esa, reconociendo que ella siempre andaba con “la oreja puesta”.

Siendo apenas una adolescente comenzará a trabajar bordando y llevando el agua “a los ricos del pueblo”. Muchas noches tendrán que quedarse cosiendo y bordando en el hogar familiar escuchando la radio, sintonizando en ocasiones La Pirenaica con la voz de Dolores de fondo.

“…Mi madre me gritaba “¡quita eso!”, pero como no le hacía caso le echaba una manta a la radio por encima para que no se escuchara…”
Francisca García Gómez “Paquita” en la emigración en Francia con uno de sus hijos. Años 60. Fotografía: Archivo familiar

Toda esta historia familiar, junto con los duros años de su primera infancia y adolescencia hicieron de Paquita una niña rebelde, que no aceptaba situaciones que entendiese injustas, aunque eso acabara suponiendo alguna regañina familiar.

“… Salíamos a trabajar al campo y cuando veníamos había que estar también sirviendo “al hombre” y yo me negaba, lo que me costaba alguna que otra azotaina. Siempre me disgustó mucho esa desigualdad entre los hombres y las mujeres, porque no me parecía justo. Luego mis hermanos se arreglaban y se iban al bar, y nosotras a comprar, dejarlo todo preparado… yo me rebelaba ante estas cosas…”

Como se dice en muchos pueblos de nuestra tierra, cuando “estaba moceando” Paquita tuvo uno de sus primeros “pretendientes”, del cual quedó prendada por su forma de comportarse, ya que le pareció diferente a los hombres que ella conocía, porque ayudaba a su madre y lo veía de otra manera. Casualmente su padre y el del muchacho habían hecho el servicio militar juntos y uno de sus hermanos coincidió con uno de los suyos también en “la mili”. Después nos cuenta entre risas…

                 “Cuando me casé… pues me di cuenta de que no, que era más de lo mismo”.

Con esta frase resume Paquita claramente como al final, las actitudes machistas eran la tónica en los hombres del momento y la casi imposibilidad de que las mujeres se desarrollarse plenamente en una sociedad construida sobre los principios del patriarcado.

La situación económica familiar era complicada, lo que llevó a que, en los años 60, como miles de españolas, Paquita iniciara junto a su familia una primera etapa de emigración en Francia donde nacerían 3 de sus cuatro hijos.

“…Allí conocí a uno que era socialista y me empezó a contar que en Maracena había muchos comunistas, que era “Rusia la chica” … a mí me llamó mucho la atención, porque, aunque era de Granada no sabía nada de eso. Cuando volvimos a España un amigo nos aconsejó que nos fuéramos a vivir a Maracena, lo que hicimos en 1972...”
Paquita muestra el libro La resistencia antifranquista en Granada[2] en el que sale su fotografía junto a su hermana Margarita. Una imagen en la Caseta del PCE en la feria, en la que está junto a Nati Bullejos. Fotografía de JFAS

Paquita recuerda sus primeros años en Maracena:

“...eran unos años de mucho movimiento político, entré al médico porque se me puso un niño malo. No me podía creer que esa fuera la consulta porque estaba muy sucia. Allí estaba Nati Bullejos, que cuando me escuchó decir “¡pero si esto está más sucio que una cuadra!” se giró y se puso a reír. A partir de ahí empezamos a tener contacto entre ella y yo, entrando a militar en el Partido al poco tiempo...”

Se desarrollaban por parte de la militancia del Partido gran cantidad de actividades reivindicativas, dar a conocer las propuestas políticas, recogiendo dinero para los presos, en movilizaciones de diferentes tipos… Con la llegada de las primeras elecciones en Maracena el PCE presenta su candidatura, lo que implicará una destacada movilización de todas las bases para el reparto de propaganda “puerta a puerta”, explicando las propuestas políticas para el municipio...

“…En las primeras elecciones nuestra lista la encabezó “Pepe el Gallo”, aunque había sido el último alcalde de la dictadura, la gente lo quería mucho porque estaba muy comprometido con el pueblo y consideramos que era una persona ideal para encabezar, Luis “Jorovive” iba de segundo. Después a este hombre los de Fuerza Nueva le dieron una paliza, y abandonó el Ayuntamiento dejando a Luis de alcalde. Luis ganó tres elecciones. la última por la Unidad Comunista y lo hizo muy bien, la gente estaba muy contenta con él y lo querían mucho. Cuando entramos en el Ayuntamiento estaba prácticamente todo por hacer, el consultorio, las calles, las escuelas nuevas, las aguas potables… fueron unos años de mucha actividad, de mucha participación. Eran los comienzos de una nueva etapa llena de ilusión…”

 

“Paquita” junto con dos de sus hijas en la emigración en Francia. Fotografía: Archivo Familiar

Años antes se había iniciado en Maracena una experiencia de asociacionismo totalmente novedosa, impulsada por mujeres como Nati Bullejos, Paquita y otras. Cansadas de estar siempre dependiendo de las decisiones de los hombres, que nunca veían momento para tratar los temas que a las mujeres les inquietaban, decidieron dar un paso adelante:

“…Así que unas cuantas nos cansamos de esta situación y fue cuando montamos la Asociación de Mujeres de Maracena “Mariana Pineda”, porque necesitábamos un espacio para nosotras, ya que ni nuestros propios camaradas prestaban oídos a las cuestiones que a nosotras nos pudieran interesar. No queríamos una asociación de “Amas de Casa”, pero era la única posibilidad que el sistema nos ofrecía, y presentamos los papeles en varias ocasiones y nos los rechazaban siempre por lo mismo. En el Gobierno Civil nos amedrentaban, con miradas, con comentarios… pero al final lo conseguimos, y nos legalizaron sin la coletilla de “amas de casa”…”

Probablemente esta será una de las primeras asociaciones de este tipo que surjan en la provincia de Granada a comienzos de los años 70. Comenzaron su trabajo intentando enfrentar los mil y un problemas que aquejaban a las mujeres del momento, intentando dar respuesta a las diferentes situaciones que se iban dando.

“…no podíamos solucionarlo todo, pero si podíamos hablar, enfrentar juntas determinadas situaciones… La Asociación hizo una labor grandísima, porque era de los pocos espacios que había donde socializarnos. Allí nunca hicimos nada de labores y otras cosas típicas, teníamos muchas charlas, debates, incluso de sexualidad…”

La asociación encontraría acogida primero en la parroquia de “el Cerrillo” y más tarde con las monjas de la Caridad de Maracena, que incluso llegan a proteger a las mujeres de la asociación ante las pesquisas que las fuerzas del orden realizan constantemente. 

Una experiencia que unirá a muchas mujeres de Maracena, unas comunistas y otras no, en defensa de sus derechos como mujeres y buscando espacios de sororidad. La asociación sigue hoy en funcionamiento, aquejada de los mismos problemas de la mayoría de los colectivos, la falta de gente joven que quiera coger el testigo.

 

Francisca García Gómez, “Paquita” durante el desarrollo de la entrevista en la sede del PCA de Maracena en 2015. Fotografía JFAS

Finalmente, Paquita tiene que abandonar el Comité Local del PCE de porque conciliar la vida familiar y política era muy complicado, de hecho alguna que otra discusión familiar vendría propiciada por esto. 

Los años 80, tras resultados electorales en los que el esfuerzo realizado durante años no era reconocido por la sociedad española, aunque seguían ganándose elección municipal tras elección municipal con Luis López a la cabeza, hace que la organización entre en crisis, viviendo diferentes procesos de escisión. En Maracena, afectará de manera destacada la ruptura que se produce en los momentos en los que nace desde el PCE el proyecto de Izquierda Unida, liderado por Julio Anguita, mientras el sector cohesionado entorno a Santiago Carrillo busca la reafirmación de la identidad comunista frente a un proyecto que afirman “llevará a la disolución del PCE”. La Mesa por la Unidad de los comunistas nace con ese espíritu, y en Maracena la mayor parte de la militancia abala el proyecto de Carrillo. Así Nati Bullejos, Pepe Cid, Luis López… y muchos otros se separan del PCE, como también hará Paquita.

“…La división nos llevó a muchos a la “Mesa por la Unidad de los Comunistas”, con Santiago Carrillo, otros camaradas se fueron a IU. Santiago era un líder muy fuerte, que nunca se fue al PSOE, era nuestro referente durante mucho tiempo. Lo que nunca le perdonaré es que se fuera y nos dejara tirados. Nosotros tras irse Carrillo decidimos no irnos al PSOE, como sí hicieron otra gente. Nos fuimos a nuestra casa porque no compartíamos el proyecto de IU, nos identificábamos con el proyecto comunista, no con un proyecto donde no veíamos a nuestro Partido…”

Las elecciones municipales las volvería a ganar Luis “Jorovive” encabezando esta vez el PTE-UC mostrando la fortaleza del sector “carrillista” en la provincia de Granada. La disolución del Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista a principios de los 90 llevará a una importante parte de los militantes de Maracena a abandonar la política, mientras otros ingresan en el PSOE. Paquita es de las que deja la política. 

“…Pero poco a poco fuimos entrando otra vez en el PCE, yo hace apenas unos años, un chico joven, Oscar y mi hijo, me animaron.  Oscar fue él que me entregó el carnet. Volví porque quiero un PCE fuerte, un Partido que sea clave en la unidad de la izquierda...”

 Al igual que Paquita, en Maracena volvieron a la militancia del PCE otros/as camaradas, que siguen aportando su granito de arena al día a día, en movilizaciones, participando en debates, charlas… gente única, que con su ejemplo nos muestran la firmeza de sus convicciones en la necesidad de una profunda transformación social. Son muchas las ocasiones en las que ante la pregunta ¿tiene hoy sentido ser comunistas?, te responden rápida, clara y concisamente que sí, “…mientras haya una mujer o un hombre explotados, que tengan necesidad… mientras no exista la igualdad real, mientras la justicia social siga siendo algo por alcanzar, el Partido es necesario como herramienta de lucha para la clase trabajadora…”

Paquita un primero de mayo en Granada. Fotografía Archivo Familiar

Con esa clarividencia que suele aportarte la experiencia vivida, porque Paquita ha vivido mucho en la organización, cambios de nombres, de siglas… tiene claro porqué milita en el PCE. En 2015 decía “…ahora están todos con Pablo Iglesias, pero ya hablaremos cuando pase un tiempo, porque nosotros seguiremos aquí, donde estén otros, ya no lo sé. Lo que tengo claro es que hay que hacer frente a las políticas de derechas que van en contra de la clase trabajadora…”

Creo que, en vísperas de este 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, Paquita representa a esos millones de mujeres humildes, emigrantes, trabajadoras… que día a día se levantan para continuar luchando por una vida digna, para construir un futuro mejor y lleno de esperanza, donde mujeres y hombres vivan el libertad, en una sociedad realmente igualitaria.

Notas bibliográficas:

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  • [1] Entrevista a Francisca   2015, Asociación Granadina Verdad Justicia Reparación (AGVJR)
  • [2] AA.VV. La resistencia antifranquista en Granada, Granada, Asociación Granadina Verdad Justicia Reparación, 2016.

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Juan Francisco Arenas de Soria es profesor de Geografía e Historia y miembro de la Asociación Granadina Verdad Justicia y Reparación.

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Si no tuviste la oportunidad de leer o quieres volver a hacerlo, te ofrecemos la presentación de la serie que, cada viernes, Juan Francisco Arenas de Soria nos ofrecerá semanalmente sobre la historia del Partido Comunista que, en noviembre, cumplirá 'cien años al servicio de la clase trabajadora', con la intención de que los artículos 'nos aproximen a la realidad de un movimiento social clave para entender nuestro país, su lucha por la democracia y la libertad en contextos realmente complejos, y eso sí, siempre desde una perspectiva granadina":