Piropos poéticos
Historia del Partido Comunista

Capítulo XXXVI: 'Terroristas en la Universidad, una represión cochambrosa'

Política - Alfonso Martínez Foronda - Viernes, 11 de Marzo de 2022
Alfonso Martínez Foronda firma este excepcional capítulo de la historia del PC que desentraña la dura represión del finales del franquismo en la Universidad de Granada, en una acción alimentada por la propaganda oficial llena de mentiras.
Carta de lector en la Universidad de Granada de José María Alfaya 1965.
Archivo Histórico CCOO Andalucía (AHCCOOA)
Carta de lector en la Universidad de Granada de José María Alfaya 1965.

El periódico Ideal despertaba a los granadinos el día 3 de marzo de 1974 con el titular de la detención de diez comunistas, tras el registro en tres domicilios de estudiantes donde, significativamente, según la policía, se había encontrado abundante propaganda subversiva, una multicopista “dos bombas de mano, una caja de munición para pistola, fulminantes y una bolsa de pólvora”. Y seguía informando que, al producirse el registro domiciliario, los estudiantes, al percatarse de la presencia policial, habían lanzado la propaganda que guardaban en el piso por una ventana hacia el patio de luces. Era la respuesta de la Brigada Político Social (BPS) a una “siembra” de propaganda que se había esparcido el 27 de febrero por Granada, firmada por el “Comité en Granada del Partido Comunista de España”. Y, en realidad, ni fueron esos los detenidos ni, mucho menos, se encontró ese material terrorista, impropio de un partido que desde el fin de la guerrilla a comienzos de los cincuenta y desde que se aprobara su Política de Reconciliación Nacional en 1956, abogada por vías pacíficas para el advenimiento de la democracia y la reconciliación de los españoles, ni tampoco habían lanzado la propaganda por el patio de luces.

Listas negras en la Universidad de Granada. Septiembre de 1972. Archivo Histórico UGR

Cuando la BPS le endosa la acusación de “organización terrorista” era una forma de desprestigiar públicamente a quienes, en esos momentos, era la principal organización de oposición al régimen

La realidad es que fueron catorce militantes del PCE detenidos, en una primera fase, el día 26 de febrero de ese año –víspera del ajusticiamiento de Puig Antich-, doce estudiantes y dos profesores y otros dos que estuvieron en búsqueda y captura; y, en una segunda fase, unos días más tarde, otros tres militantes comunistas que habían terminado sus carreras y vivían fuera de Granada. Cuando la BPS le endosa la acusación de “organización terrorista” era una forma de desprestigiar públicamente a quienes, en esos momentos, era la principal organización de oposición al régimen, quienes eran los máximos activistas universitarios que, con casi medio centenar de militantes, fundamentalmente en Filosofía y Derecho-ponían en entredicho la eficacia policial en sus luchas por una universidad democrática. La mayoría de ellos –conocidos por la policía porque sus nombres habían aparecido en documentos universitarios y habían protagonizado las luchas contra la Ley de Autonomía Universitaria- procedían de Jaén y vivían en dos pisos, uno de chicos y otros de chicas, algunos de los cuales mantenían relaciones de parejas. Entre los detenidos, Manuel Monereo Pérez, Mariano Zamora Arriaza “Josechu”, Juan Martos Quesada, Dolores Parras Chica, Francisco Menéndez Martos, Juan García Ruiz, Dolores Huertas García o Felipe Santana Gálvez. También detendrán a Araceli Ortiz Arteaga (Delegada de 4º de Derecho) y a otros dos militantes no universitarios, a Pepe Guardia “Chaquetas” y a Ana Ortega.

Carta interna cifrada del PCE explicando las detenciones de 1974 en Granada. Archivo Histórico del PCE (AHPCE)

Pero las chicas, aleccionadas en el Partido, piden elegir ellas mismas a sus testigos entre sus vecinos y se niegan a que los panfletos entren en la casa

La burda operación policial, preparada de antemano, se iniciaba en uno de los registros domiciliarios en el piso de las chicas cuando seis agentes de la BPS muestran una orden de registro, con la presencia de dos testigos elegidos por ellos y uno de los agentes llevaba un paquete de panfletos firmados por el “Partido Comunista Español”. Pero las chicas, aleccionadas en el Partido, piden elegir ellas mismas a sus testigos entre sus vecinos y se niegan a que los panfletos entren en la casa. No podrán impedir el registro, del que se llevan una carpeta de periódicos, otros documentos propagandísticos y un paquete con un kilo de especias que el ceutí José María Alfaya –antiguo estudiante de Semitícas militante del PCE-, les había traído para aliñar pollo. Ese paquete sería, para la BPS, en uno de sus más trágicos equívocos, el peligroso material explosivo.  En el piso de chicos, por su parte, la policía había “colocado” una pistola vieja y alguna otra propaganda clandestina. Y, finalmente, se producirá otro registro en un viejo piso –por entonces vacío- que ocasionalmente ocupaban el antiguo responsable del PCE, el canario Pedro Liminaña y que, años antes habían vivido otros dos militantes comunistas: el sevillano Luis Balada Ortega y el citado José María Alfaya. La policía entrará en la vivienda e introducirá un tambor de detergente lleno de panfletos firmados, de nuevo, como “Partido Comunista Español”, una caja de munición, un saquito de pólvora y una granada de mano. Con ese “polvorín” los tres fueron acusados de terrorismo.

Petición de la Cámara de Distrito 9/02/1972. Archivo histórico UGR

La BPS interpretó que era un mensaje en clave en el que deducía se trataba de elementos para hacer explosivos: cartuchos, temporizador y detonador

Todos ellos, en fin, pasaron por la Comisaría de Los Lobos, por el Juez de Instrucción y por la cárcel, donde permanecerán varios meses acusados de terrorismo, al tiempo que se les abre diligencias ante el Tribunal de Orden Público (TOP). Pero, aunque, finalmente, los abogados demostraron que era todo un montaje policial, ¿a qué se debía? Desde luego, para dar un golpe a la resistencia antifranquista granadina, pero, en este caso, para vengarse del ridículo que la BPS habían hecho un año antes. Y es que, en 1973, habían pinchado el teléfono de Pedro Limiñana, a la sazón responsable provincial del PCE cuando este vivía en la calle Seminario y donde se reunían militantes del PCE. Escucharon una conversación con el estudiante canario Adrián Rodríguez Junco que planeaba un viaje desde Canarias a El Cairo y sus amigos de Granada le pidieron que les trajera una caja de puros, un despertador y un mechero de su viaje. La BPS interpretó que era un mensaje en clave en el que deducía se trataba de elementos para hacer explosivos: cartuchos, temporizador y detonador.

Documento Gobierno Civil de Granada sobre el SDEUG 18/02/1972 Archivo Histórico UGR

Un ridículo espantoso de una policía cutre, de un régimen carcomido que pensaba que de esta forma podría paralizar a la resistencia antifranquista

 Y, tras montar un operativo policial en el puerto de Málaga, detendrán a Rodríguez Junco, Luis Balada, Pedro Limiñana y otros amigos que los acompañaban y se los llevaron a la Aduana –centro de detención en Málaga- y, tras abrir el paquete en el que estaría la supuesta bomba, los agentes descubrieron con estupor y alguna sonrisa, la caja de puros, el despertador y el mechero. Un ridículo espantoso de una policía cutre, de un régimen carcomido que pensaba que de esta forma podría paralizar a la resistencia antifranquista. Un craso error, porque de la represión se derivaba la movilización, cada vez más ostensible, como los incidentes que se produjeron tras conocerse las detenciones: la policía tuvo que entrar en Derecho el 4 de marzo para disolver una concentración, hubo saltos de estudiantes al día siguiente por el centro de la ciudad, paros académicos en Filosofía, Ciencias y Derecho y el apoyo de algunas autoridades académicas, entre ellas el Decano de Derecho, que se interesaron por los estudiantes detenidos en la comisaría. A veces, los palos de ciego policiales daban resultados, pero otras, conducían al régimen al despeñadero.

De la manifestación ante el Gobierno Civil 10/02/1972. Archivo Histórico UGR

Fuentes:

  • Archivo Histórico de la Universidad de Granada (AHUGR)
  • Archivo Histórico del PCE (AHPCE) Nacionalidades y Regiones, Andalucía, carpeta 1-4, ref. 154/8
  • Archivo Histórico de CCOO Andalucía (AHCCOO-A) entrevistas orales en a Dolores Parras Chica, Araceli Ortiz Arteaga, José María Alfaya González y Ana Ortega;
  • Diario Ideal del 3.3.74
  • MARTÍNEZ FORONDA, Alfonso, La cara al viento. Estudiantes por las libertades democráticas (1965-1981), Editorial El Pára

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Un espacio coordinado por:

Juan Francisco Arenas de Soria es profesor de Geografía e Historia y miembro de la Asociación Granadina Verdad Justicia y Reparación.

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Si no tuviste la oportunidad de leer o quieres volver a hacerlo, te ofrecemos la presentación de la serie que, cada viernes, Juan Francisco Arenas de Soria nos ofrecerá semanalmente sobre la historia del Partido Comunista que, en noviembre, cumplirá 'cien años al servicio de la clase trabajadora', con la intención de que los artículos 'nos aproximen a la realidad de un movimiento social clave para entender nuestro país, su lucha por la democracia y la libertad en contextos realmente complejos, y eso sí, siempre desde una perspectiva granadina":