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Los ‘rusos’ de Gabia Grande’, el sueño roto de la colectividad agraria de la Jara

Blog - Foro de la Memoria - Manuel Izquierdo Rodríguez - Sábado, 16 de Octubre de 2021
Esta es la historia de una colectividad agraria, sin precedentes, ejemplo de lo que pudo haber sido cuando los jornaleros se unen y fue truncado por el fascismo. La mayoría de sus socios fueron fusilados, -como el impulsor de la sociedad, ‘Manogil', tras ser detenido al grito de "es socialista"- o sufrieron la cruel represión. Con la firma de Manuel Izquierdo Rodríguez. Para que nunca se olvide, para que nunca se repita.
Cuadrilla de segadores del crotijo de la Jara, a principios de los años 30.
Manuel Canalejo
Cuadrilla de segadores del crotijo de la Jara, a principios de los años 30.

Corría el año 1932 cuando 128 humildes trabajadores del campo del municipio granadino de Gabia Grande, fundaron una Filial Agraria de la Sociedad Obrera ‘La Libertad’, que aglutinaba a todos los socialistas del pueblo.

Esta filial, inspirada en el socialismo y afiliada a la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT), fue el germen de una colectividad agraria sin precedentes en el panorama nacional.

El dueño del Cortijo de la Jara había quebrado y a este grupo de socialistas se le presentó la posibilidad de arrendar el cortijo y todos sus elementos de cultivo. La Jara era un paraje del secano de Gabia Grande, con más de mil fanegas de buena labor y una grandiosa Casa Cortijo.

El dueño del Cortijo de la Jara había quebrado y a este grupo de socialistas se le presentó la posibilidad de arrendar el cortijo y todos sus elementos de cultivo. La Jara era un paraje del secano de Gabia Grande, con más de mil fanegas de buena labor y una grandiosa Casa Cortijo.

Las negociaciones para cerrar el contrato duraron 15 días, y a pesar de que los caciques del pueblo estorbaron cuanto pudieron, al fin se hizo el traspaso en buenas condiciones.

Firmaron un acuerdo de 10 años de contrato de arrendamiento y 18.500 pesetas de renta anual; toda una fortuna para una colectividad, que tuvo que entramparse y poner como aval hasta las casas de sus socios.

Vista del cortijo de la Jara.

El primer año pasaron un verdadero calvario para sembrar. La primera sementera de cebada, trigo y habas se hizo en diciembre de 1933 y enero de 1934. Nadie quería fiarles la semilla y entre todos apenas pudieron reunir 1.500 pesetas, comprando semilla cara y mala.

Fueron vistos con malos ojos por los caciques de la época, que les pusieron el mote de 'Los rusos de Gabia Grande' que, sin embargo, los trabajadores del campo implicados en la colectividad, llevaron con orgullo

Fueron vistos con malos ojos por los caciques de la época, que les pusieron el mote de 'Los rusos de Gabia Grande' que, sin embargo, los trabajadores del campo implicados en la colectividad, llevaron con orgullo.

Fuera del cortijo, ya no hubo trabajo para los miembros de la colectividad: “Ya tenéis bastante con lo vuestro” -les decían socarronamente los caciques-, viendo que allí no cobraban ni un céntimo; y como “piadosa” medida, sacaron a más de 50 colectivistas de la beneficencia con la excusa de “que ya no eran pobres”.

Pasaron mucha hambre, viviendo de fiado y comiendo “a pan y berza”. La mayoría de ellos no llevaba comida y se perdían a la hora del almuerzo, para no verse en la vergüenza de decir que no tenían nada que almorzar.

La cosecha del primer año fue regular. Consiguieron un préstamo de 30.000 pesetas, que tuvieron que invertir casi en su totalidad para pagar la renta del Cortijo.

La adversidad y las burlas habían fundido en un solo bloque a la colectividad entera

La sementera siguiente sería mejor. La seriedad de unos hombres que habían saldado todas sus deudas y que pagaban tan bien, les abrió el crédito de los comerciantes.

La adversidad y las burlas habían fundido en un solo bloque a la colectividad entera.

Durante el año se habían preparado magníficamente las barbecheras. En el otoño de 1934 hubo tres vagones de abono fiado y una buena semilla de trigo de regadío recio y seleccionado. El tesón, el ingenio y el duro trabajo de todos los colectivistas culminaron con una gran cosecha en el año 1935.

Libro de actas de la colectividad, con fecha de inicio 4 de noviembre de 1932.

Trabajaban todos a una y así, poco a poco, iban progresando. En una parte de la era corrían cinco pares de mulas, conducidas por otros tantos zagales que les arreaban desde los trillos. Más lejos aventaban el grano doce compañeros.

 “¡Hermoso trigo….! ¡Sí señó, ha engordado asín, de la satisfacción de haber cresío sin amo!”, decían algunos socios de la Jara

 “¡Hermoso trigo….! ¡Sí señó, ha engordado asín, de la satisfacción de haber cresío sin amo!”, decían algunos socios de la Jara.

 Así, con una buena gestión y una gran dedicación y esfuerzo fueron saliendo adelante, obteniendo excelentes resultados al fruto del trabajo en común de este grupo de hombres humildes y trabajadores, que provocaron la envidia de los caciques locales y, sobre todo, lo más importante, la admiración general a nivel político y social, incluso fuera de nuestras fronteras provinciales.

En febrero de 1936 el Frente Popular obtiene la victoria en las Elecciones Municipales y se vislumbraba un futuro mejor para todos los socios del Cortijo.

Otra imagen del cortijo la Jara.

Fueron visitados por el diputado Socialista y secretario de las Cortes Ramón Lamoneda Fernández y organizaron una gran fiesta en el Cortijo a la que acudieron todos los socios y familiares. 

La última reunión de los socios del Cortijo de la Jara tuvo lugar el día 20 de junio de 1936. Quién les iba decir a ‘los rusos de la Jara’ que un mes después, el demonio de la guerra iba a surgir para truncar todas estas ilusiones y acabar con esta colectividad única y con todo el trabajo y el sacrificio derrochado

Fue la de ‘los rusos de Gabia Grande’ una de las experiencias cooperativistas más increíbles conocidas, que recogió en mayo de 1936 el periódico El Obrero de la Tierra, publicación de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT), en una crónica de Ricardo Zabalza bajo el titular: “Los rusos de Gabia la Grande o el triunfo colectivista. Milagros de la fe socialista de unos campesinos españoles”.

La última reunión de los socios del Cortijo de la Jara tuvo lugar el día 20 de junio de 1936. Quién les iba decir a ‘los rusos de la Jara’ que un mes después, el demonio de la guerra iba a surgir para truncar todas estas ilusiones y acabar con esta colectividad única y con todo el trabajo y el sacrificio derrochado.

Les quitaron todo: La cosecha que guardaban en el almacén, los carros, las mulas, los aperos agrícolas, y lo más importante: la vida de muchos de sus socios.

En agosto de 1936, el administrador y residente de la Jara Manuel Gil Sánchez ‘Manogil’, fue fusilado, al igual que su hijo de  19 años  Antonio Gil Delgado; el secretario de la Jara, Salvador Alcoba Pertíñez ‘Alcobita’ y los socios Salvador Jerónimo Polo ‘Ramoncillo’; Manuel Sánchez Beltrán ‘El Mangas’; Antonio Sánchez Beltrán ‘Chotica’; Félix Izquierdo Torres ‘El Liche’; Pablo Beltrán Reina ‘Paulino’; José García Capilla ‘Carlista’; Manuel Canalejo Muñoz ‘Pajarillo’; Pablo Martín García ‘Paulos’ y José Polo Martínez ‘Jureles’.Todos los que quedaron en el Cortijo tuvieron que huir a la zona republicana para escapar de una muerte anunciada. Marcharon camino de los pueblos de la comarca del Temple y allí hubo algunos socios, como Cipriano Maraver Fernández ‘Maragulla’ y Sebastián Jiménez Rodríguez ‘Pancasero, que encontraron la muerte en el campo de batalla y otros muchos, que, al acabar la guerra y volver a su pueblo, fueron represaliados de una u otra manera.

Son los casos de  los socios José María Delgado Polo ‘Tomillico’, Sebastián Beltrán Castilla ‘Ramales’; José Pérez Jiménez ‘Risicas’; Tomás García Luján ‘El de la Sillera; Francisco Bertos Luján ‘Follón’; Francisco Sánchez Sánchez ‘Lagarto’; Gabriel Bertos Luján ‘El Mitra’; Diosdado Martín Ruiz ‘El Colorao’; Antonio Polo Ariza ‘Nocheperdía’; Miguel Izquierdo Rodríguez ‘El sevillano’; Francisco Franco Mesa ‘Sollana’;  Manuel Rodríguez Muñoz ‘El mánguez’; Antonio Izquierdo Rodríguez ‘Clemente’; Antonio Sánchez Franco ‘El Culón’; Fabián Mesa García ‘Talones’; José Franco Rodríguez ‘Tomisa’; José Rodríguez Solera ‘Cartujo’; José Velasco Ariza ‘Marara’ y Manuel Alcoba López ‘Colorín’, que fueron sometidos a Consejos de Guerra y Expedientes para la Intervención de sus Bienes, siendo condenados en unos casos a varios años de prisión, a trabajar en campos de concentración o a la confiscación de sus bienes.

Hoy ya no queda ninguno de estos valientes, pero su gesta y su ejemplo quedará imborrable en el recuerdo de todos los socialistas del municipio de Las Gabias.

Manuel Gil Sánchez, ‘Manogil’, fusilado tras ser detenido al grito de "ese hombre es socialista"

Era el alma de la Colectividad de la Jara, el apoderado y administrador del cortijo. Asesoraba al resto de agricultores en las reuniones de la Sociedad, pues por su experiencia era muy respetado por todos.
 
Conocido como ‘Manogil’. Nació el día 25 de mayo de 1885 en Gabia Grande. Labrador. Fue juez de paz de Gabia Grande, concejal del Ayuntamiento en la época de la dictadura de Primo de Rivera, presidente de la filial agraria de la Sociedad «La Libertad» desde el año 1934 hasta su desaparición con el inicio de la guerra y secretario del Partido Socialista. Según los informes obrantes en el expediente para la intervención de sus bienes, ostentaba los cargos de Jefe Provincial del Frente Popular y Jefe Provincial Organizador de los Sindicatos Obreros de Trabajadores de la Tierra’.

Vivía en la calle Motril n° 64, junto a su esposa Trinidad Delgado Izquierdo y sus hijos Francisco, Julio, Antonio (al que fusilaron dos días más tarde), Rafael y José Gil Delgado. Su mujer, Trinidad Delgado, murió en el año 38, víctima de un cáncer, y la mayoría de sus hijos ni siquiera pudieron asistir al entierro, pues estaban esperándolos en Gabia para detenerlos.

Cuando el golpe de estado de los fascistas, le pusieron un coche a su disposición para que se fuera de Gabia, lo llevaron a la frontera con la zona republicana, en el Temple, pero él rechazó la propuesta, pues “no le había hecho daño a nadie, y por ello, no tenía ningún motivo para irse”

Cuando el golpe de estado de los fascistas, le pusieron un coche a su disposición para que se fuera de Gabia, lo llevaron a la frontera con la zona republicana, en el Temple, pero él rechazó la propuesta, pues “no le había hecho daño a nadie, y por ello, no tenía ningún motivo para irse”.

Lo detuvieron en Granada, en la calle San Antón, cuando venía de cobrar una partida de habas del Banco de España, porque lo denunció una planchadora, que se puso a gritar: “Ese hombre es socialista”.

Lo arrestaron, le quitaron el dinero y se lo llevaron para fusilarlo en las tapias del cementerio de Granada. Con su muerte se desvaneció la ilusión de los colectivistas de la Jara y todo el trabajo de tanto tiempo se vino abajo.

Con posterioridad a su muerte, con fecha 10 de septiembre de 1936, por el Gobierno Militar de Granada se abrió expediente para la intervención de sus bienes por haber pertenecido al Frente Popular. El expediente manifiesta que “el citado individuo es un destacado elemento del Frente Popular, distinguiéndose por sus propagandas extremistas en mítines y organizaciones por los pueblos de la provincia, siendo el principal dirigente de esta localidad, hasta el extremo de tener sometida a la primera autoridad del pueblo a sus manejos políticos, desvirtuando su autoridad”.

En el informe emitido por el Ayuntamiento de Gabia Grande con fecha 23 de noviembre de 1936 se llega al extremo de informar acerca de la vida privada del encausado, manifestando que “tenía con su familia altercados frecuentes, por la diferencia de ideas entre él y su esposa, a la que trataba como esclava”. Este hecho ha sido negado tajantemente por sus familiares.

Lo detuvieron en Granada, en la calle San Antón, cuando venía de cobrar una partida de habas del Banco de España, porque lo denunció una planchadora, que se puso a gritar: “Ese hombre es socialista”

Con fecha 12 de septiembre de 1936 se personó en su casa, ante la presencia de su viuda, Trinidad Delgado, el sargento comandante del puesto de la Guardia Civil de Gabia Grande, Ángel Recio, para llevar a efecto la intervención de sus bienes, que ascendían a la cosecha agrícola de las fincas que tuvo arrendadas (8 marjales de remolachas, 16 marjales de tabaco, 17 fanegas de lentejas y 9 de habas en el secano), una casa en el n° 70 de la calle Motril y unos 10 sacos de abono. Se dieron las correspondientes órdenes para que el importe de las cartas de pago de los frutos de las fincas citadas se pusiera a disposición del gobernador militar.

Con posterioridad, en el año 1944, se le abre expediente de Responsabilidades Políticas, presentando su hijo Rafael Gil Delgado pliego de descargo ante el Sr. juez, en el cual manifiesta que los únicos bienes que poseía su padre en el momento de su fallecimiento era la cosecha agrícola del año 1935-36, procedente de fincas arrendadas, que le fueron intervenidas en su totalidad por haber pertenecido al Frente Popular.

Según el libro Los últimos días de Lorca fue fusilado en el cementerio de Granada el día 24 de agosto de 1936 a los 51 años de edad. Su defunción se encuentra inscrita con fecha 28 de agosto en el Registro Civil de Granada, por orden del juez militar Apoíta, el mismo que instruyó su causa y la de las 40 personas que fusilaron junto a él en las tapias del cementerio de Granada aquel día.

Manuel Izquierdo Rodríguez es funcionario del Ayuntamiento de Las Gabias. Autor del libro “Historias Desenterradas. Las Gabias 1936”, presentado en abril de 2010, como un acto de justicia, reparación y homenaje a todas las familias víctimas de la guerra civil y en particular a sus dos abuelos, Félix Izquierdo y Alejandro Rodríguez, fusilados el 5 y el 13 de agosto de 1936.Esta historia está extraída de su libro, con nuevas aportaciones. Con el relato sobre los fusilados de Las Gabias obtuvo en 2015 el premio “Tu historia es nuestra historia”, que glosa la memoria histórica del socialismo, concedido por el Instituto Jaime Vera.
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Este es un espacio para el recuerdo y el homenaje a las víctimas del franquismo.

Para que nunca se olvide. Para que nunca se repita.

En colaboración con    y las asociaciones memorialistas de la provincia de Granada. 

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Puedes leer aquí los reportajes de la nueva temporada del Foro de la Memoria:

Si no tuviste oportunidad o quieres volver a leerlos, estos son los reportajes de la segunda temporada del Foro de la Memoria:

Puedes consultar también los reportajes de la primera temporada del Foro de la Memoria en los siguientes enlaces:

 

 

 

 

 

 

Imagen de Manuel Izquierdo Rodríguez

Funcionario del Ayuntamiento de Las Gabias. Autor del libro “Historias Desenterradas. Las Gabias 1936”, presentado en abril de 2010, como un acto de justicia, reparación y homenaje a todas las familias víctimas de la guerra civil y en particular a sus dos abuelos, Félix Izquierdo y Alejandro Rodríguez, fusilados el 5 y el 13 de agosto de 1936.