Plan Recclaje Diputación de Granada.
intelectual, detenido hasta en tres ocasiones por su lucha por las libertades en las postrimerías del franquismo

'Esteban Rodríguez Ocaña: el médico acusado de revolucionario y desertor (y II)'

Política - Alfonso Martínez Foronda - Sábado, 15 de Julio de 2023
Alfonso Martínez Foronda cierra con este brillante trabajo la serie dedicada a un intelectual, catedrático de Historia de la Ciencia en la Universidad de Granada, activista imprescindible, luchador por la democracia y defensor de la sanidad pública. No te lo pierdas.
Esteban Rodríguez Ocaña en marzo de 2008 en su despacho de la Facultad de Medicina.
Fotografía de Alfonso Martínez Foronda.
Esteban Rodríguez Ocaña en marzo de 2008 en su despacho de la Facultad de Medicina.
Si no tuviste la oportunidad de leer la primera parte o quieres volver a leerlo: 'Esteban Rodríguez Ocaña, un luchador por la sanidad pública (I)'

La primera detención de 1974 por luchar contra el “Númerus Clausus” en Medicina

Una medida selectiva fuertemente contestada por el alumnado fue la limitación en la matriculación de alumnos, el “numerus clausus” que afectó casi exclusivamente a las enseñanzas sanitarias, Facultad de Medicina y Escuela de Enfermería, donde el número de matriculaciones presionaba de manera especial las infraestructuras y la docencia práctica, y sólo en casos excepcionales a algún otro centro universitario.  Las medidas selectivas desarrolladas desde 1970 no pudieron evitar que el número de alumnos matriculados en Medicina creciera de 3.264 en el curso 1970/71 a 5.421 en el curso 77/78. En este curso los alumnos de 1º pasaban de largo de 1.000: en septiembre de 1977, según un informe del decanato, había nada menos que 1.043 alumnos preinscritos, y eso que aún no se contaban los repetidores y los que podrían aprobar en ese mes la selectividad.

Portada del Mundo Obrero Rojo, órgano del Comité Central del Partido Comunista de Estapa (Internacional), de 1970. Cedida por Ignacio Trillo Huertas.
Portada del Mundo Obrero Rojo, órgano del Comité Central del Partido Comunista de Estapa (Internacional), de noviembre de 1974. Cedida por Ignacio Trillo Huertas.

Los argumentos a favor del numerus clausus se centraban en la falta de medios económicos y de profesorado, en las escasas disponibilidades de los espacios físicos, es decir, la limitada capacidad docente real de los centros, y, sobre todo, en el número insuficiente de camas hospitalarias para las prácticas, lo cual dejaba el aprendizaje bajo mínimos

Los argumentos a favor del numerus clausus se centraban en la falta de medios económicos y de profesorado, en las escasas disponibilidades de los espacios físicos, es decir, la limitada capacidad docente real de los centros, y, sobre todo, en el número insuficiente de camas hospitalarias para las prácticas, lo cual dejaba el aprendizaje bajo mínimos, al imponer una escasa experiencia clínica en los nuevos licenciados, sin contar con la presión difícilmente soportable de tantos alumnos sobre los enfermos de los hospitales. El número de estudiantes era, por demás, excesivo, superior al de los países de la llamada entonces Comunidad Económica Europea y no se seguían las recomendaciones de ésta ni de la OMS en lo concerniente al aumento anual de médicos.

Por el contrario, la oposición a esta medida restrictiva esgrimía críticas académicas (ya había suficientes medidas selectivas, no contaba con la opinión de las distintas universidades; se produciría una sobrecarga de alumnos en el resto de facultades…), sociales (España necesita médicos, hay pocas plazas hospitalarias, el medio rural está desabastecido…) y económicas (lo que hacía falta era ampliar la red asistencial, mejorar los presupuestos educativos y “adecuar la estructura educativa a la asistencial”). Así se expresan, a través de una carta al periódico Ideal, ya en 1976, los estudiantes Carlos Tovar y Esteban Rodríguez Ocaña. (Diario Ideal, 16.10.76). Para Esteban,

“los representantes habíamos decidido que nos teníamos que oponer, porque, en el análisis que hacíamos, efectivamente las condiciones de saturación de nuestra Facultad eran extremas, pero la Facultad no tenía compromiso real con la mejora de la docencia, no se aprovechaba todo lo que se podía…; tampoco había salas para prácticas y podíamos tener el convenio con la Seguridad Social que ampliaba el número de camas al servicio de la docencia, no sólo las del Clínico, sino todas las del Seguro, como está ahora, etc. etc. Entonces, decíamos que la solución no era la reducción del número de alumnos sino proporcionar los medios para una docencia correcta”. (Entrevista a Esteban Rodríguez Ocaña, en AHCCOO).

La lucha contra las medidas selectivas en Medicina venía de lejos y, por eso, desde 1970 fue el PCE el que protagonizó las movilizaciones y, desde 1972, con la presencia de algunos militantes del PC(i), entre ellos Esteban Rodríguez, será progresivamente la organización hegemónica

La lucha contra las medidas selectivas en Medicina venía de lejos y, por eso, desde 1970 fue el PCE el que protagonizó las movilizaciones y, desde 1972, con la presencia de algunos militantes del PC(i), entre ellos Esteban Rodríguez, será progresivamente la organización hegemónica. La aprobación de la ley de la Selectividad posibilitó que las Facultades de Medicina realizaran un año antes que ninguna otra las primeras pruebas de acceso. A pesar de las protestas, las pruebas de acceso no se consiguieron frenar. Cuando el 9 de septiembre de 1974 el decanato de Medicina convocó una reunión para hablar sobre las pruebas de acceso que se realizarían dos días después, Antonio Correa Guerrero y Esteban Rodríguez Ocaña, delegados de Facultad, propusieron que “no se realizaran dichas pruebas de acceso y que se solicitara de la Superioridad que fueran ampliados los medios económicos que permitieran mayor número de  estudiantes”. La propuesta, sin embargo, fue rechazada, por lo que el día del examen, cuenta Rodríguez Ocaña, mientras los alumnos llegaban por los pasillos:

“… yo me subí a un banco en el hall de las aulas nuevas, en el estrechamiento que da a un pasillo por donde todos tienen que pasar, y les hablé lo que habíamos decidido, les pedí que no entraran al examen, que se sumaran a la protesta contra esa medida, que los estudiantes que ya estábamos en la Facultad  los apoyábamos y los apoyaríamos. Y, claro, pasó lo que tenía que pasar, que entraron” Y no hice nada más. Entraron al examen y ya está. Y me fui, pero tuve palabras con Francisco Morata, creo, Secretario de la Facultad y profesor de medicina interna y me voy a casa. (Entrevista a Esteban Rodríguez Ocaña, en AHCCOO).

Miguel Ángel Prados Quel, que se presentaba a dicho examen, y que en los cursos siguientes llego a ser también delegado y camarada de Esteban Rodríguez Ocaña en la JGR, recuerda el mismo incidente:

“Cuando fuimos a examinarnos a la Facultad, sale de pronto un señor diciendo que era delegado de 4º o 5º de Medicina y que ellos estaban en contra de la selectividad que no nos presentáramos y tal (…). Nadie se levantó y dijo nada, todos sabíamos que tenía razón pero nadie dijo nada, sólo queríamos que terminara [de hablar] y empezar el examen porque queríamos estudiar Medicina. Él se subió allí encima de una mesa y soltó su película en tres o cuatro minutos. Nos quedamos de piedra, seguramente tiene razón este hombre, pero qué quiere que hagamos”. (Entrevista a Miguel ángel Prados Quel, en AHCCOO-A).

Efectivamente, no hubo ningún altercado, ni nadie lo recuerda. Pero lo cierto es que en el trayecto de la Facultad a su casa, antes de entrar en ella, ya estaba esperándolo la Brigada Político Social. Obviamente, alguien de la Facultad había llamado a la policía y lo había delatado. Esteba recuerda que:

“Había un coche. Al volante un policía armado y, dentro, uno o dos de la BPS. Me llevan a los Lobos. Entro en un despacho y está D. Paco “El Jirafa” con  una pistola encima de la mesa. Y me reprocha cosas y le digo que no he hecho nada… o me pregunta militancia y me reprocha lo que hago, que a qué me dedico, me increpan y ya está. Y pasa nada. No  me fichan,  creo, ni me hacen fotos, ni nada. Y me voy a mi casa. Mis padres no se enteran. Supongo que fue un toque de atención. Sabían que yo no estaba en el PCE, porque si no me hubieran preguntado. Es que no me preguntan nada. (entrevista a Esteban Rodríguez, en AHCCOO-A)”.

Pero, aunque la policía no lo lleve al Juez de Instrucción para abrirle un posible proceso en el TOP y, aunque parezca solo que se trataba de darle un susto, la cuestión es que nada quedaba impune

Pero, aunque la policía no lo lleve al Juez de Instrucción para abrirle un posible proceso en el TOP y, aunque parezca solo que se trataba de darle un susto, la cuestión es que nada quedaba impune. Y, efectivamente, poco más tarde, en enero de 1975 –entonces cursaba 6º de Medicina- le comunican que le niegan la prórroga del servicio militar y que debe incorporarse en marzo de ese año a la mili. Y hará el campamento en Cerro Muriano (Córdoba), interrumpiendo, de esta forma, su carrera universitaria. Era una forma de represión sutil, pero dura en la medida en que la irrupción académica también conllevaba, en no pocos casos,  la suspensión de exámenes con el consiguiente deterioro profesional y económico. De hecho, en su caso, aunque le dan permiso a comienzos de junio de ese año para examinarse, como no podrá prepararse suspende todo el curso. Para entonces ya había sido destinado a Valverde de Leganés (Badajoz) a Infantería Mecanizada en carros de combate. Como tantos otros represaliados, la discriminación continúa en la mili y le negarán la posibilidad de presentarse para un curso de Cabo o le asignan en carros al puesto de “cargador”, que era el más duro o el Capitán le negará un puesto administrativo aún siendo el único que sabía escribir a máquina. Tampoco le dejarán hacer ningún tipo de curso o, para más marginación, ni siquiera lo destinan a Enfermería cuando prácticamente, había acabado Medicina.

Panfleto de la Joven Guardia Roja distribuido en la Universidad de Granada el 23 de octubre de 1975 sobre la represión a sus militantes. Copia en AHCCOO-A.

Perdido el curso en junio de 1975, se prepara para la recuperación de septiembre del mismo año. Y le vuelven a dar un mes de permiso, pero, para su sorpresa, volverá a ser detenido.

La segunda detención de septiembre de 1975, en otoño negro de Granada

Las detenciones en cascada en septiembre de 1975 que afectan a varias organizaciones granadinas, que se conoció como “El otoño negro”, también repercutirán en los militantes del MCA, PCE, PTE y de la JGR. A mediados de septiembre se producirán detenciones relacionadas con la campaña contra la pena de muerte de militantes de ETA y del FRAP. Concretamente el día 13 de septiembre algunas estudiantes repartían propaganda contra esas penas de muerte. Serán detenidas, encarceladas y multadas con 500.000 pesetas, Mercedes Belbel Bullejos, Ana María Catena Delgado, Matilde Córdoba Fernández y Ángeles Hurtado Castillo. Derivado de estas condenas, será interrogado por un Coronel del Gobierno Militar de Granada y, posteriormente, por el Juez de Instrucción, el dirigente del PTE, Roberto Mayoral Asensio. La comparecencia ante las autoridades militares y judiciales venía dada por la interpretación que Roberto Mayoral había hecho de estos fusilamientos en una mesa redonda que se había desarrollado en la Facultad de Ciencias. Roberto Mayoral considera que Nicolás López Calera, que moderaba la mesa redonda, hizo un papel importante para que no le imputaran nada las autoridades, aunque, según él, el Coronel que le interrogó fuera al mismo tiempo testigo, instructor y parte del caso. Después de los interrogatorios quedó en libertad sin cargos. (Entrevista a Roberto Mayoral Asensio, en AHCCOO-A).

Durante ese mismo mes serán detenidos, entre otros, algunos dirigentes de partidos comunistas clandestinos, como Manuel Monereo Pérez (PCE), Julia García Leal y Amalia Tesoro Amate, al tiempo que Roberto Mayoral Asensio, a la sazón Ssecretario General de ese partido, tendrá que escapar del acoso policial a un piso franco en Madrid

Durante ese mismo mes serán detenidos, entre otros, algunos dirigentes de partidos comunistas clandestinos, como Manuel Monereo Pérez (PCE), Julia García Leal y Amalia Tesoro Amate, al tiempo que Roberto Mayoral Asensio, a la sazón Ssecretario General de ese partido, tendrá que escapar del acoso policial a un piso franco en Madrid. (Véase el caso de Julia García Leal, en El Independiente de Granada: 'Julia García Leal: luchadora por las libertades (I)' y 'Julia García Leal: El compromiso feminista (y II)'). El mes de octubre seguirá siendo especialmente represivo, en la misma medida en que llegaban las noticias de la enfermedad del Dictador. En ocasiones, por ejemplo, la policía entrará a saco en las facultades para retirar carteles y llevarse detenidos a quienes los confeccionaban. Así, el 27 de octubre, por ejemplo, se detendrá a ocho alumnos/as de Medicina en el momento en que confeccionaban carteles “subversivos”. Ese mismo día fueron detenidos y puestos a disposición de la autoridad gubernativa, tras el registro efectuado en sus despachos, los abogados laboralistas de CCOO Fernando Sena Fernández y Miguel Medina Aceytuno, así como el médico Ildefonso Prieto Muñoz y otras dos personas más. (Diario Ideal, 30.10.75, p. 15). Asimismo, la Guardia Civil detendrá al dirigente del MCA, Antonio Córdoba Fernández, junto a José Estepa Montero y un estudiante vasco cuando portaban propaganda de ese partido. Ese mismo mes detendrán a estudiantes del PTE/JGR como María de los Ángeles Argote Molina, por pertenencia a ese partido y a Domingo Díaz del Peral o Manuel Domínguez Cerrato, multados con 350.000 pesetas cada uno de ellos. De María A. Argote se dice que “participó a mediados del mes de febrero en una manifestación, siendo responsable de la colocación de un cartel subversivo en la Facultad de Derecho y participar en la siembra de trescientos ejemplares de panfletos en la Plaza del Triunfo el día 7 de septiembre y el 19 en la Avenida de Dílar de esta ciudad”. De Díaz del Peral, que “le ha sido intervenida, en su domicilio, una multicopista, con diversos útiles”. (Archivo Histórico del Gobierno Civil de Granada. Escrito del Gobernador al Director General de Política Interior, de 10.10.75. Caja 1325-A).

Algunas de estas detenciones del PTE estarán relacionadas con Esteban Rodríguez. Y es, volviendo a él, cuando está de permiso militar para examinarse en septiembre, su vida transcurría desde su casa a la Facultad. Y el 25 de septiembre de 1975, sin previo aviso, como recuerda Esteban,

“… estoy en mi casa comiendo y entran tres personas de la BPS, abren un cartapacio y me leen allí que me detienen por “asociación ilícita”, por pertenencia del Partido del Trabajo de España y otras cosas. Se ponen a registrar, se llevan los libros, que eran todos legales comprados en las librerías –y que nunca me devolvieron- y se llevaron también un montón de periódicos de Mundo Obrero Rojo que tenía encima de la mesa…. Registraron los armarios y mi madre, nerviosa, se enfrentó a un guardia… Mis padres sabían que era Delegado y esas cosas, que me significaba, pero nada de mi militancia política… Y delante de mis padres me esposan. Mi padre estaba demudado; mi madre se puso muy nerviosa; se puso a gritar y tuvo un  altercado con un policía que la amenazó “¡me la voy a llevar a Vd. también, señora!” (Entrevista a Esteban Rodríguez, en AHCCOO-A).

Y otra vez a los Lobos y lo dejan en un despacho solo

Y otra vez a los Lobos y lo dejan en un despacho solo. Al poco entra uno de los que lo habían detenido y empieza a interrogarlo preguntándole sobre los miembros del PTE. De nuevo, las viejas técnicas policiales de que otros ya habían declarado contra él, que lo sabían todo, y las primeras dos bofetadas. Y hasta ahí llegó la cosa, porque Esteban Rodríguez, que no quería que lo torturaran, reconocerá todos los cargos, incluso que había participado en la muerte de Kennedy. Estuvo dos o tres días en comisaría y reconocerá todos los  cargos que se le imputaban. Uno de esos días  se cruzó con Nicolás Flores Martínez. Esteban recuerda que “vi que le habían cascado mucho". Y, efectivamente, en la Universidad siempre se recuerda que Nicolás Flores fue uno con los que más se ensañaron.

FLORES MARTÍNEZ, Nicolás. Estudiante de Ciencias. Detenido el 1 de octubre –septiembre dice Esteban Rodríguez Ocaña-  de 1975. Según un cartel aparecido en Facultad de Filosofía “le era certificada una luxación en brazo derecho, cinco hematomas en el cuerpo y un amplio hematoma en el ojo izquierdo por lo que el propio Juez D. José Terrón, presentaba una nueva denuncia a la Jefatura de Investigación Social y a su jefe D. Francisco González Huertas”. AHGCG, caja 1325-A. Sancionado en octubre de 1975 con 400.000 pesetas por “ser el responsable de información de la Plataforma de Estudiantes en su Facultad, redactar en varias ocasiones carteles subversivos, promover agitaciones e incitar a la huelga y haber celebrado una reunión para la elaboración de un documento titulado “Hacia la construcción del Partido Revolucionario del Proletariado, según el esquema Marxista-Leninista a partir de la Organización Comunista Liberación”. (Archivo Histórico del Gobierno Civil de Granada. Escrito del Gobernador al Director General de Política Interior, de 10-10-1975. Caja 1325-A).  Posteriormente, procesado, aunque nunca se sustanció el juicio.

A la cárcel de Granada

Y esta vez, sí. Lo llevarán a la cárcel de Granada, donde permanecerá hasta el 20 de diciembre de ese año, casi tres meses. Al llegar lo meten en una celda de “periodo sanitario” donde estará varios días solo. Una celda oscura, pequeña y sin ventilación. Luego, a la galería, en la planta baja, donde comparte una celda con otros presos políticos. Presos, muchos de los cuales, procedían de una caída de Málaga, Motril Linares (Jaén) y Gérgal (Almería) del PCE (ml) de agosto de 1973.

PROCESADOS Y ENJUICIADOS POR EL TOP,  ACUSADOS DE PERTENENCIA AL PCE(ml) EN MÁLAGA

(Sumario 667/73 y Sentencia 285/75)

Nombre y apellidos

Fecha

detención

Prisión

preventiva

Petición

 fiscal

Condena

MISSÉ FERRÁN, Andréu

21-8-73       

1 a / 9 m

6 a

4 a

IZQUIERDO BRONCANO, Juan José

22-8-73

1 a / 9 m

6 a

4 a

LAHOZ LEÓN,

 Miguel

26-8-73

1 a / 8 m / 26 d

6 a

4 a

GARCÍA DE LOS RÍOS, José Esteban

19-8-73

1 a / 9 m / 2 d

6 a

2 a / 6 m

FERNÁNDEZ JIMÉNEZ, José María

24-8-73

1 a / 8 m / 28 d

3 a

2 a / 6 m

ESTANY PROFITOS, Ana

21-8-73

1 a / 6 m

2 a

1 a

ORTIZ MARTÍNEZ, Rosa Esmeralda

18-8-73

1 m

2 a

1 a

PALACIO AGUILAR, Josefina

26-8-73

26 d

2 a

1 a

GRANADOS LÓPEZ, José

22-8-73

1 a / 9 m

3 a

2 a

2 a 6 m

2 a

REYES ARIZA, Francisco

17-8-73

3 m / 28 d

4 m

A

GARCÍA RODRÍGUEZ, José

21-8-73

1 m / 25 d

2 a

A

MARTOS MARTÍNEZ, José

20-8-73

3 m / 23 d

2 a

A

ORTIZ ORTIZ, Francisco

19-8-73

3 m / 25 d

1 a

A

RÍO DISDIER, Juan Pablo del

23-8-73

3 m / 21 d

1 a

A

FÉLEZ GUERRA, José María

29-8-73

1 m / 16 d

1 a

A

CASAS MÉNDEZ, Elvira

20-8-73

2 m

1 a

A

CAMPO LÓPEZ, María del Pino

18-8-73

2 d

R/A

A

Total

-

13 a / 10 m / 5 d

46 a / 4 m

24 a / 6 m

Fuente: TOPDAT y elaboración propia. Leyenda: a: años: m: meses; d: días. A: Absuelto; R/A: Retira acusación.

PROCESADOS POR EL TOP,  ACUSADOS DE PERTENENCIA AL PCE (ml) de MOTRIL

(Sumario 708/73 y Sentencia 330/74)            

PUERTAS GUTIÉRREZ, Manuel

20-8-73

2 m / 23 d

3 a

3 a (prisión menor)

Asociación ilícita

 

SÁNCHEZ LÓPEZ, Juan Manuel

23-8-73

2 m / 19 d

3 a

3 a (prisión menor)

Asociación ilícita

 

DUARTE GONZÁLEZ, Antonio

24-8-73

2 m / 9 d

3 a

3 a (prisión menor)

Asociación ilícita

 
 

FERNÁNDEZ MINGORANCE, Manuel

25-8-73

2 m / 17 d

3 a

3 a (prisión menor)

Asociación ilícita

 

GALLEGO FIGUERAS, Antonio

20-8-73

2 m / 23 d

3 a

3 a (prisión menor)

Asociación ilícita

 

Fuente: TOPDAT y elaboración propia. Leyenda: a: años: m: meses; d: días. A: Absuelto; R/A: Retira acusación.

Estos presos, que estarán un tiempo en la prisión de Málaga se los llevarán a la de Granada donde coincidirán, en el caso de los hombres, con otros militantes del PCE

Estos presos, que estarán un tiempo en la prisión de Málaga se los llevarán a la de Granada donde coincidirán, en el caso de los hombres, con otros militantes del PCE como Cayetano Rodríguez García (Jaén) o los granadinos, el estudiante universitario Antonio Ayllón Iranzo o el trabajador José Guardia Rodríguez, así como sus propios compañeros del PCE(ml) de Motril. En el caso de las mujeres, las llevarán a la galería específica para ellas, y coincidirán con la conocida militante del PCE, Rosario Ramírez Mora, que llevaba en la cárcel granadina desde mediados de 1972. Rosario, conocida como “La prima Rosario”, las recibió con los brazos abiertos y, en todos los testimonios, aparecerá como una referencia casi maternal para todas estas militantes jóvenes que se sintieron protegidas por esta figura antifranquista que se había convertido en una verdadera institución en la prisión. Todas ellas salieron poco antes del atentado contra Carrero Blanco, a finales de octubre de 1973. Muchos de ellos, saldrán en libertad a comienzos de diciembre de 1975. En algunos casos dejarán la militancia en ese partido. En otros, como los dos de Motril (Manuel Puertas Gutiérrez y Antonio Duarte González), se marcharán al extranjero y no vuelven hasta después de la muerte de Franco y el resto no volverán a militar en el PCE(ml).

Esteban recuerda con satisfacción el universo carcelario de Granada en esos momentos, pues a la caída del PCE(ml), había que añadir la propia de militantes del PTE, como Domingo del Peral, pero también otros militantes del PCE como Manolo Monereo Pérez, al que también torturaron, o militantes de las Plataformas Unitarias de Estudiantes. Su experiencia, como en otros casos, la cárcel se convirtió, paradójidamente, en un espacio “libre”:

“El patio era para nosotros solos; la comida para nosotros que nos enviaba la gente a través de las redes de solidaridad… Y, además, como se estaba muriendo Franco y yo era médico, teníamos unas conversaciones… Y les traducía los partes de la enfermedad de Franco. Además, podíamos leer libros, había clases de idiomas, de matemáticas…. ”.

En esa situación de incertidumbre por la muerte de Franco los funcionarios les reconocían el estatus de presos políticos y mantenían con ellos, con sus excepciones, un trato respetuoso

En esa situación de incertidumbre por la muerte de Franco los funcionarios les reconocían el estatus de presos políticos y mantenían con ellos, con sus excepciones, un trato respetuoso. Claro que la procesión va por dentro y Esteban recuerda, cuando le hicimos la entrevista, que sus padres no le hicieron ningún reproche cuando vinieron a visitarlo a la cárcel, pero los dos sufrieron mucho. Demasiado, cree él. Saldrá de la cárcel con una fianza de nada menos que de 250.000 pesetas, una fortuna en la época, impuesta por el Gobernador Civil. Según un escrito que envía el Gobernador Civil al Director General de Política Interior el 10 de octubre de 1975, se le imponía esa multa por “pertenecer al Partido del Trabajo de España, colocar carteles subversivos y haber participado en numerosas manifestaciones ilegales”. (Archivo del Gobierno Civil, escrito del Gobernador Civil a Dirección General, del 10 de octubre de 1975, Caja 1.325-A). Y, por otra parte, como se le había abierto proceso en el TOP, tendrá que presentarse cada quince días en el Juzgado.

Firmas de represaliados políticos granadinos entregadas al Gobierno Civil de Granada en enero de 1975. La de Esteban Rodríguez Ocaña y sus camaradas del PTE, Domingo del Peral y Amalia Tesoro, al final del folio. AHPCE, Nacionalidades y Regiones, Andalucía, Caja 82, Carpeta ¼. 
Cartel retirado por la policía el 18 de noviembre de 1975 en el que se denuncian torturas a varios estudiantes, entre ellos a Nicolás Flores Martínez. Archivo del Gobierno Civil.

La tercera detención en enero de 1977 por desertor

Claro que tenía que seguir en el servicio militar porque, recordemos, había sido detenido, estando de permiso, por su pertenencia al PTE. Sin embargo, al salir de la cárcel, en plenas fiestas navideñas, su padre hizo algunas gestiones en el Gobierno Militar y quedaron en que al pasar las pascuas, llamara para gestionar su regreso al cuartel. Pero, ingenuamente, no llamó, pensando en que todo se había solucionado y en enero de 1976 se reintegró con normalidad a la Facultad de Medicina. Y lo hizo por dos razones: primero, porque al presentarse en el juzgado cada quince días nadie le llamó la atención al respecto y, sobre todo, porque en marzo de 1976 recibe la Cartilla Militar como si se hubiera licenciado. Un error administrativo, sin duda, pero para Esteban suponía que en efecto estaba licenciado.

Terminará 6º de Medicina y mantendrá viva su militancia antifranquista. Así, lo vemos firmando documentos por la amnistía en julio de 1976. Y es que una de las peculiaridades del movimiento por la amnistía en la Universidad de Granada es que se realizó de manera conjunta entre profesorado y alumnado

Terminará 6º de Medicina y mantendrá viva su militancia antifranquista. Así, lo vemos firmando documentos por la amnistía en julio de 1976. Y es que una de las peculiaridades del movimiento por la amnistía en la Universidad de Granada es que se realizó de manera conjunta entre profesorado y alumnado. La organización, la propaganda y las convocatorias las firmaban ambos colectivos. Una nota de prensa, enviada por Esteban Rodríguez Ocaña, Rafael Juárez Ortiz, Miguel Ortega Huertas y Rafael G. Peinado Santaella, en nombre de la “Coordinadora de P.N.N. y alumnos de la Universidad de Granada”, muestra la postura conjunta de los dos estamentos universitarios granadinos al expresar “una vez más, su apoyo a las manifestaciones que desde los más amplios sectores populares se vienen haciendo a favor de la amnistía”; y agregaban que “en las actuales condiciones políticas,… es el momento de acabar con la actual discriminación que conduce a ciudadanos españoles al exilio o los mantiene en la cárcel, mientras parece inminente el libre juego de algunos políticos”. A continuación se pronunciaban “por la liberación de los presos políticos y sindicales, por la readmisión de los despedidos, por el regreso de los exiliados, y por el establecimiento definitivo de las libertades democráticas”. (Diario Ideal, 11.7.76.)

Mientras que en la vecina provincia de Málaga el Gobierno Civil permitía una manifestación por la amnistía “política y laboral” para el día 11 de julio de ese año, en Granada las autoridades no consienten ni manifestaciones ni actos paralelos. En el caso de Granada volverá a ser prohibida por el Gobierno Civil por defecto de forma. El Gobernador Civil elabora un informe de cada uno de los solicitantes con sus antecedentes. De Esteban Rodríguez se afirma que “…numerosos antecedentes de carácter subversivo en la Facultad de Medicina. Miembro destacado del PC(i). Detenido el 24-9-75”. (AHGC, Caja “Manifestaciones 1976”, subcarpeta Manifestación Pro-Amnistía de 11 de julio de 1976 y Caja 1210-D).

Formará parte de la “Asociación de ex presos y represaliados políticos y sindicales” de Granada, que tampoco será reconocida por las autoridades

Y por otro lado, formará parte de la “Asociación de ex presos y represaliados políticos y sindicales” de Granada, que tampoco será reconocida por las autoridades. Los expresos políticos y sociales de Granada, entre ellos muchos estudiantes que habían sido represaliados como Esteban Rodríguez, elaboran un escrito donde exponen los perjuicios que padecían todavía, como negación de certificados de buena conducta que, junto a sus antecedentes penales que no habían desaparecido, les impedía acceder a puestos de trabajo en la administración y los convertía, en la práctica, en ciudadanos de segunda clase. Entre los firmantes de esta carta encontramos a estudiantes como Dolores Huertas, Ildefonso Prieto,  Fernando Wulff, Javier Terriente, Nicolás Flores Martínez, Esteban Rodríguez Ocaña, Juan Martos Quesada, Bruno Alcaraz, Antonio Ayllón, Pilar Bustamante, Aránzazu Oñativia, Antonia Picazo, Socorro Robles, Jesús Carreño, Juliana Cabrera, Dolores Parras o Ildefonso M. Moles, entre otros. (Archivo Histórico del PCE, Nacionalidades y Regiones, Andalucía, caja 82, carpeta 1-4). No obstante, la lucha por la amnistía dio algunos resultados por el Gobierno aprueba un Real Decreto Ley el 30 de julio de 1936 del que se beneficiaron quienes estaban presos o iban a ser procesados por “delitos políticos o de opinión”. Por eso, en su caso y en el de miles de presos políticos a los que se les abrió proceso en el TOP en 1975 no llegaron a sustanciarse pues, de hecho, ese Tribunal especial acabaría desapareciendo en 1977.

Almanaque que el PTE hizo con motivo del asesinato de Javier Verdejo Lucas. Cedido por Esteban Rodríguez Ocaña; 11 a. Poema de Ángel Berenguer como homenaje a Javier Verdejo, cedido por Esteba n Rodríguez Ocaña.

Y, en medio de ello, un episodio especialmente doloroso para el antifranquismo y, para Esteban Rodríguez, fue el asesinato de Javier Verdejo Lucas –estudiante de Biología en la Facultad de Ciencias- en una caseta de baño de la calle de San Miguel del Zapillo (Almería) un 14 de agosto de 1976

Y, en medio de ello, un episodio especialmente doloroso para el antifranquismo y, para Esteban Rodríguez, fue el asesinato de Javier Verdejo Lucas –estudiante de Biología en la Facultad de Ciencias- en una caseta de baño de la calle de San Miguel del Zapillo (Almería) un 14 de agosto de 1976. Y más, porque era miembro de la Asociación Democrática de la Juventud y de la Joven Guardia Roja que, todavía hoy, está sin esclarecer. Su asesinato inspiró al poeta Antonio Carvajal aquellos bellos versos: “verde le dejo junto al mar tranquilo;/joven le dejo junto al mar callado”. Fue, sin duda, el acontecimiento represivo que más conmocionó a la Universidad de Granada durante la transición y que provocó una respuesta más amplia entre la oposición antifranquista granadina.

Esteban Rodríguez Ocaña, camarada de Javier Verdejo, evoca en la distancia la sensación que experimentaron todos en aquellos momentos:

“[Fue algo] tremendo porque no se nos podía ocurrir que alguien pudiera disparar por pintar. Dentro de la lógica de la represión hay una gradación: que lo detengan, que le pongan una multa, pero pegarle un tiro por escribir Pan, Trabajo y Libertad es una cosa tremenda. Lo vivimos con mucha militancia, era como combustible, te reformaba, te servía para decirte podemos y vamos a hacerlo. La muerte de Javier no tenía y no ha tenido nunca explicación, nos afectó mucho por lo que significaba de extemporáneo. En ese momento pensamos que, aunque aparentemente estamos cambiando cosas, lo que tenemos que cambiar todavía es enorme, el poder del pensamiento más de derechas y el eje del dominio fascista en España están por destruir y eso nos da fuerzas para seguir trabajando.” (Entrevista a Esteban Rodríguez, en AHCCOO-A).

Esteban, mantendrá la normalidad y ya en septiembre de 1976 se presenta y obtiene una plaza de Médico Internos Residentes (MIR) en el Clínico y empieza a trabajar y a la vez obtiene una beca para investigación

En los años siguientes, a pesar de la instauración del régimen democrático, la persistencia de medidas represivas y actitudes propias de la dictadura por unas fuerzas de orden público provenientes en su práctica totalidad del franquismo, provocaron trágicos sucesos en distintos lugares de España que obligaron a dar una respuesta desde los centros universitarios, los granadinos entre ellos. En esos casos, los pasillos y paredes de las facultades volvían a recibir carteles y octavillas explicativas, se convocaban asambleas, se salía en manifestación, se recogían firmas y se paraban las actividades docentes en señal de duelo y protesta.

Esteban, mantendrá la normalidad y ya en septiembre de 1976 se presenta y obtiene una plaza de Médico Internos Residentes (MIR) en el Clínico y empieza a trabajar y a la vez obtiene una beca para investigación. Se casa el de enero de 1977 y, de nuevo, y por sorpresa, el 20 de ese mismo mes, recibe una llamada al trabajo de la policía para que se pasara por la comisaría porque tenía que “aclarar alguna cosa”.

“Voy a comisaría y ya no salí. Ese mismo día salió en el periódico una noticia con la orden de búsqueda y captura contra mí por deserción. Y la policía me dijo que tenían una requisitoria contra mí por desertor. Y yo, claro, les dije que estaba trabajando, que me había presentado cada 15 días en el juzgado, que había habido la amnistía de 1976 y todo eso. Me dijeron que lo entendían, pero que tenía una causa abierta en la justicia militar. Me dieron mucha conversación, pero me metieron en el calabozo y luego a la cárcel, otra vez".

Y es que, efectivamente, una orden de un juez militar lo acusaba de deserción –Causa 440/76- y volverá a ingresar en la cárcel. Su encarcelamiento desata una ola de solidaridad de autoridades académicas y otras organizaciones. A él lo llevan a la celda de periodo sanitario donde coincide con dos chorizos que le muestran las torturas que les habían infligido. Al salir del periodo sanitario se lo llevan a trabajar a la enfermería, porque es médico y para preservarlo de los comunes. Y allí hice de médico y una noche tuvo que atender a un preso al que habían torturado y que venía meando sangre por una nefritis. Y ahí se notó la diferencia con la cárcel de 1976, porque era una cárcel de presos comunes.

Afortunadamente, el 8 de junio de 1977, debido al Decreto de Indulto de 14 de marzo de 1977, su causa fue sobreseída y no tendrá que cumplir los tres años de prisión en un castillo militar como le pedía el fiscal

Estuvo un mes o mes y medio. Le dan la libertad provisional para que en 48 horas se presente al Regimiento de Infantería Motorizada de Valverde de Leganés (Badajoz) y tendrá que repetir lo que le faltaba de servicio militar, siete meses, licenciándose –ahora sí- en agosto de 1977.  Además, y afortunadamente, el 8 de junio de 1977, debido al Decreto de Indulto de 14 de marzo de 1977, su causa fue sobreseída y no tendrá que cumplir los tres años de prisión en un castillo militar como le pedía el fiscal.

También tuvo la fortuna, o mejor, la solidaridad de la propia Universidad que, en su caso y en otros similares, los protegieron de la represalia que se derivaba de las detenciones: el despido del trabajo. En su caso, le mantuvieron la plaza de residente y la beca que había obtenido. Eso le permitió, al menos, iniciar una etapa laboral con la normalidad que requería la incipiente democracia. Una democracia con unos resultados electorales en las elecciones de 1977 que se llevaron por delante muchas organizaciones antifranquistas por el “baño de realidad” que emanó de las urnas. Esteban, como otros luchadores antifranquistas, mantendrá su militancia unos años más, pero a finales de los setenta abandonará la organización de la que había sido uno de sus creadores en Granada. Pero no dejará su compromiso social y será uno de los creadores de las primeras Comisiones Obreras de Sanidad, aunque cuando se crea la CSUT –una escisión de CCOO después de la Asamblea de Barcelona de julio de 1976- se sale y monta esa organización sindical. Por poco tiempo, porque no tiene recorrido y vuelve a reintegrarse en las CCOO.

Portadas de distintas publicaciones de Esteban Rodríguez Ocaña.
Esteban Rodríguez Ocaña es, sobre todo, un intelectual. Ha sido Catedrático de Historia de la Ciencia en la Universidad de Granada desde 1993. Su dedicación profesional, docente e investigadora se ha centrado en el ámbito de la historia de la medicina y de la salud, preferentemente en torno a enfermedades epidémicas, medicina del trabajo, medicina de la infancia y salud pública. En la actualidad estudia las relaciones de España con la Organización Mundial de la Salud. Entre sus numerosas publicaciones, Salud pública en España: de la Edad Media al siglo XXI ; La acción médico-social contra el paludismo en la España metropolitana y colonial del siglo XXUna medicina para la infancia; Ovulostáticos y anticonceptivos: El conocimiento médico sobre" la píldora" en España durante el franquismo y la transición democrática (1940-1979) o La medicina como instrumento social, entre otras. A través de ellas, ha puesto el intelecto al servicio de la sanidad pública, única que garantiza la igualdad entre la ciudadanía.

Bibliografía:

  • MARTÍNEZ FORONDA, Alfonso; SÁNCHEZ RODRIGO, Pedro; RUEDA CASTAÑO, Isabel; SÁNCHEZ RODRIGO, José María; CONEJERO RODRÍGUEZ, Miguel y RODRÍGUEZ BARREIRA, Óscar: La cara al viento. Estudiantes por las libertades democráticas en la Universidad de Granada (1965-1981), Vol. I y II, Córdoba, El Páramo, 2012.
  • MARTÍNEZ FORONDA, Alfonso y SÁNCHEZ RODRIGO, Pedro: Mujeres en Granada por las libertades democráticas. Resistencia y represión (1960-1981). Fundación de Estudios y Cooperación CCOO-A, Gráficas La Madraza, Granada, 2017.
  • MARTÍNEZ FORONDA, Alfonso, La resistencia malagueña durante la dictadura franquista (1955-1975), Fundación de Estudios y Cooperación de CCOO de Andalucía, Gráficas La Madraza, Granada, 2017.
  • Memoria Histórica del PTE y la JGRE; PTE: La lucha por la ruptura democrática en la Transición. PTE y JGRE. Edilesa
  • Archivo Histórico del Gobierno Civil de Granada. Escrito del Gobernador al Director General de Política Interior, de 10.10.75. Caja 1325-A; Caja “Manifestaciones 1976”, subcarpeta Manifestación Pro-Amnistía de 11 de julio de 1976 y Caja 1210-D).
  • Archivo Histórico del PCE, Nacionalidades y Regiones, Andalucía, caja 82, carpeta 1-4
  • Archivo de la Universidad de Granada, Secretaría General Rectorado “Situación General del Distrito” (Periodo del 17 al 23 de Enero), Boletines de situación; Comunicado al Decano de Medicina, en Archivo General, Huelga de Medicina, Estudiantes 72/73;
  • Libro de Actas de la Facultad de Filosofía y Letras, número 5687, Claustro Extraordinario del 24 de enero de 1976, p. 22, y  pp. 23(R) y 24, respectivamente.
  • Diario Ideal, 26. 1. 72,  p. 17; 30.10.75, p. 15;
  • Entrevistas a Esteban Rodríguez Ocaña, Miguel Á. Prados Quel, Julia García Leal, José García Yedra,  en Fondo Oral de CCOO de Andalucía.
Alfonso Martínez Foronda es licenciado en Filosofía y Letras, profesor de Secundaria e históricamente vinculado al sindicato CCOO, en el que ocupó distintas responsabilidades, como investigador ha profundizado en el movimiento obrero y estudiantil.

Otros artículos y reportajes de Alfonso Martínez Foronda:

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Sobre la historia del PCE, en el año de su centenario: