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UNA SECCIÓN de JOAN CARLES MARCH

XXIX Crónicas Sanitarias: 'El alcohol y beber "lo normal"; morir en el Siglo XXI y Enric Benito; síndrome de burnout; Miguel Guerrero; las mujeres viven más, pero con peor salud; España y la esperanza de vida en la UE, y hasta 20 temas'

Ciudadanía - Joan Carles March - Lunes, 6 de Mayo de 2024
El resumen semanal de informaciones sanitarias o relacionadas con la salud por el experto en Salud Pública Joan Carles March, en una sección imprescindible por su relevancia y calidad. Para estar al día en cuestión de salud. No te lo pierdas.
Terrazas de bares en Granada.
Juan Ferreras
Terrazas de bares en Granada.

1. Cuando beber “lo normal” es un problema

Lo escribe Patrícia Gosálvez en El País.

Montse Collado, coach, 41 años, lleva casi un año sin probar el alcohol. Su consumo no había trastocado su vida más allá de alguna bronca con su pareja cuando “montaba un pollo” con una copa de más. “Si me ponía borde o me tenía que cuidar porque iba un poco pedo, me decía eso de ‘no sabes beber’”. Pero Montse bebía igual que sus amigas, dice, explicando entre risas, que su grupo de WhatsApp se llamó durante un tiempo Las Sue Ellen, por el mítico personaje de Dallas, siempre trago en mano

“Entre semana no bebes, pero el viernes sales del curro y caen un par de cañas. El sábado quedas para el vermú, te lías a comer con media botella de vino, y de sobremesa, un gin-tonic… Y luego están las excepciones, esa cervecita que te abres después de un mal día, o el vinito que descorchas para celebrar uno bueno, o te separas y pasas unos meses saliendo a saco de copas. Total, que empiezas en las fiestas del pueblo con 14 y vas cumpliendo décadas como una bebedora social… Yo sospechaba que no era alcohólica, podía pasar semanas sin beber, pero cuando lo hacía, tomarme solo una era impensable. No sentía una necesidad imperiosa de beber, pero cualquier excusa me servía para hacerlo. Más que dependencia, lo mío era inercia. Bebía lo normal, pero nunca había dejado de hacerlo. Y eso no tiene nada de normal, así que decidí echar el freno”.

Montse Collado, coach, 41 años, lleva casi un año sin probar el alcohol. Su consumo no había trastocado su vida más allá de alguna bronca con su pareja cuando “montaba un pollo” con una copa de más. “Si me ponía borde o me tenía que cuidar porque iba un poco pedo, me decía eso de ‘no sabes beber’”. Pero Montse bebía igual que sus amigas, dice, explicando entre risas, que su grupo de WhatsApp se llamó durante un tiempo Las Sue Ellen, por el mítico personaje de Dallas, siempre trago en mano.

Flaco y fibroso, el carpintero pamplonica Messner tiene el físico “del típico escalador” (su alias es un homenaje al primer montañista que conquistó las 14 cumbres de más de 8.000 metros sin oxígeno). “No sé dónde meto tanta cerveza”, dice

Flaco y fibroso, el carpintero pamplonica Messner tiene el físico “del típico escalador” (su alias es un homenaje al primer montañista que conquistó las 14 cumbres de más de 8.000 metros sin oxígeno). “No sé dónde meto tanta cerveza”, dice. Nunca ha tenido mal beber: “Jamás me he metido en una pelea, habré vomitado dos veces en mi vida y lagunas de memoria... ¡quizá una vez en un San Fermín muy loco!”, ríe el ebanista. Pero desde que empezó a “compartir calimochos con la cuadrilla” a los 17 no ha “conocido un año sin beber”. Cumplidos los 49 el alcohol no afectaba su vida “tan negativamente”: “Pero la maquinaria va fallando y un día haces un poco de autocrítica y ves que sobre las 10 te clavas la primera caña con el bocata del almuerzo, luego dos comiendo y luego tres en la partida de mus... Tienes casi 50 tacos y sin darte cuenta te metes seis o siete cañas entre semana, no te emborrachas, no te da ningún chungo, en tu cuadrilla es lo normal, pero si lo piensas, es una pasada. Así que me lo tomé como un reto: ¿Y si le bajo un poco?”. Ha empezado por quitarse la caña del almuerzo.

Montse y Messner navegan la zona gris del alcohol. Un borroso y vasto limbo entre quienes beben solo ocasionalmente y aquellos que podrían ser diagnosticados con una dependencia

Montse y Messner navegan la zona gris del alcohol. Un borroso y vasto limbo entre quienes beben solo ocasionalmente y aquellos que podrían ser diagnosticados con una dependencia. No se consideran adictos a la sustancia psicoactiva más normalizada, no son “alcohólicos”, dicen, pero sienten que su consumo es problemático. No han tenido un susto de salud, ni una cogorza histórica que les haya hecho ver la luz. En la zona gris no se toca fondo, ni hay grandes epifanías. Eso es lo difícil.

“Es un problema mucho más extendido que el alcoholismo, ya que casi todo el mundo bebe, muchas veces en exceso, pero solo algunas personas desarrollan una dependencia severa”, dice Oihan Iturbide, divulgador científico, adicto recuperado y editor de Yonki Books, un sello especializado en el tema. Según el consenso médico, en torno al 10% de la población desarrolla un Trastorno de Uso del Alcohol, la enfermedad que se llama coloquialmente alcoholismo. Sin embargo, casi todos bebemos. En datos de la Encuesta sobre alcohol y otras drogas en España (EDADES), el 93,2% de la población de 15 a 64 años ha probado la sustancia, el 64,5% ha bebido en el último mes y más del 16% se ha emborrachado en ese periodo (en el caso de los hombres de 15 a 24 años, el 39%)…

“La zona gris tiene muchas trampas, la primera: ¿qué es lo normal?”, dice el experto, “en España tenemos el consumo tan naturalizado que para quedar dices, ‘¿Una caña?”

“La zona gris tiene muchas trampas, la primera: ¿qué es lo normal?”, dice el experto, “en España tenemos el consumo tan naturalizado que para quedar dices, ‘¿Una caña?”. Una caña, o media copa de vino, medio chupito o menos de dos dedos de licor en un vaso de tubo con hielo (es decir, el equivalente a 10 gramos de etanol) es, según Sanidad, lo que puede tomar al día como máximo una mujer para estar en un consumo “de bajo riesgo”. En el caso de un hombre sería el doble. A partir de ahí “se produce un aumento significativo de la mortalidad”, explica la autoridad sanitaria….

Dice la Organización Mundial de la Salud: “el alcohol es factor causal en más de 200 enfermedades y trastornos y provoca cada año tres millones de muertes”. No hace falta una ingesta elevada: según la Asociación Española contra el Cáncer el 12% de todos los cánceres (sobre todo de boca, esófago, garganta, hígado, colon, recto y mama) tienen una relación directa con el consumo incluso en dosis bajas (menos de 10 gramos/día). “Cuanto mayor sea el consumo, mayor será el riesgo”, dice su web, y “la cantidad apropiada de alcohol para la prevención del cáncer es cero”.

 “Más allá de que pueda ser el principio de un trastorno grave como el alcoholismo”, dice Balcells, “el consumo, por muy normalizado que esté, es un problema per se: afecta a la salud, la calidad de vida empeora la memoria, aumenta la irritabilidad, engorda, envejece…”

El consenso médico es que es malo desde la primera gota para el cerebro, el sistema nervioso, el hígado, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares… “Más allá de que pueda ser el principio de un trastorno grave como el alcoholismo”, dice Balcells, “el consumo, por muy normalizado que esté, es un problema per se: afecta a la salud, la calidad de vida empeora la memoria, aumenta la irritabilidad, engorda, envejece…”.

El escritor Bob Pop, que ya no se emborracha como antes porque ha dejado de ser “compatible” con su esclerosis múltiple, coincide en que “beber es muy aburrido cuando se convierte en lo que hay que hacer sí o sí”. “Es importante que sea especial”, dice, explicando que ahora, si se emborracha con champán alguna vez con una amiga lo preparan “como si fuese una sesión de peyote”: un acontecimiento que celebran en la comodidad de su casa, “para poder ir mil veces a hacer pis”, organizando quien le ayude a acostarse si acaba perjudicado.

A Luis Planas, ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, sí. “No voy a permitir que el vino lleve una etiqueta de que es nocivo para la salud”, dijo en el Congreso el año pasado cuando la Comisión Europea permitió que Irlanda siguiese adelante con una ley por la que a partir de 2026 será obligatorio que los envases de las bebidas alcohólicas incluyan advertencias sobre el “vínculo directo” de su consumo con “cánceres mortales” y enfermedades hepáticas. Será el primer país en hacerlo de la Unión Europea donde, según Eurostat, en 2021 los hogares gastaron 128.000 millones de euros (el 0,9% del PIB de la UE) en bebidas alcohólicas. La industria también ha mostrado su desacuerdo con la ley irlandesa, y una docena de Estados miembros productores se quejaron a la Comisión.

Mientras tanto, siete de cada 10 españoles creen que sería una medida adecuada para luchar contra el consumo, según la encuesta EDADES, que también muestra que el 18,3% del público sigue pensando que el alcohol “es saludable o forma parte de una alimentación equilibrada”, aunque “no se ha encontrado una correlación fehaciente entre un consumo moderado de alcohol y una disminución del riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares”, zanja la Asociación Mundial de Cardiología sobre la creencia más extendida.

“El lobby en los países productores es muy fuerte”, dice Marina Bosque, miembro del Grupo de Trabajo sobre alcohol de la Sociedad Española de Epidemiología, “la industria genera mucho dinero y muchos empleos y además tiene un mensaje muy claro y positivo contra el que es difícil luchar”

“El lobby en los países productores es muy fuerte”, dice Marina Bosque, miembro del Grupo de Trabajo sobre alcohol de la Sociedad Española de Epidemiología, “la industria genera mucho dinero y muchos empleos y además tiene un mensaje muy claro y positivo contra el que es difícil luchar”. Aunque hay semejanzas, dice la experta, no se puede decir que el alcohol esté viviendo “su momento tabaco” porque está mucho más arraigado culturalmente, su riesgo percibido es mucho menor y se asocia a valores como la alegría, la amistad, la dieta mediterránea, la tradición… “Hace falta tiempo para cambiar eso y mucho respaldo político”, dice Bosque. La epidemióloga enumera medidas a nivel poblacional: unas permiten que el consumidor tome decisiones informadas (como las campañas de concienciación o el etiquetado), otras dificultan el acceso a la sustancia (la edad mínima, los impuestos). Y otras contrarrestan la abrumadora presencia del alcohol en la vida cotidiana prohibiendo la publicidad y los patrocinios deportivos y culturales. “Parece que no, pero esa presencia nos va calando desde niños, normalizando la sustancia”, dice Bosque. Según la OCDE, si España invirtiese 1,7 euros por persona en endurecer medidas de este tipo se podrían prevenir 1,5 millones de enfermedades no contagiosas y lesiones hasta 2050.

2. Se muere muy mal en el siglo XXI porque hemos perdido la noción de que es algo natural: Enric Benito

Enric Benito (Mallorca, 1949) dice, parafraseando a Terencio, que nada de lo humano le es ajeno. Oncólogo al que la vida acabó llevando por el camino de los cuidados paliativos y el acompañamiento espiritual, conversamos con él a propósito de su última publicación: ‘El niño que se enfadó con la muerte’ (Harper Collins, 2024). En sus páginas, el médico y profesor invitado en varias universidades de España y América Latina cuenta su propia historia y también la de muchas personas que se ha ido encontrando a lo largo de su carrera profesional, a muchas de las cuales ha acompañado en el tránsito a la muerte. Los beneficios de los derechos de autor del libro serán donados a la Fundación SECPAL.

En el prólogo del libro se le define como un “médico humanista” ¿Qué quiere decir esta denominación?

Ser médico no es solamente curar las enfermedades, sino acompañar a los enfermos y, si puedes, curarles

Desde el siglo XX vemos la medicina como una ciencia, pero siempre ha sido un arte. Tiene una parte de ciencia, claro, pero también una gran parte de humanidad, de compartir el sufrimiento. Ser médico no es solamente curar las enfermedades, sino acompañar a los enfermos y, si puedes, curarles. El humanismo era el ADN del médico hasta hace poco, que se han convertido en personas muy técnicas, pero lo que es un médico es una persona entera que trata el sufrimiento de otras personas. Hay que saber del cuerpo, pero también del alma, los valores, la familia… Un médico siempre ha sido esto, pero últimamente esa visión humanista se ha perdido. Humanista es un hombre que trabaja con un ser humano en todas sus dimensiones, no solamente un experto en un hueso roto. Un médico es, fundamentalmente, un humano que se preocupa por otro, al que nada de lo humano le es ajeno.

Vivimos en un mundo en el que perpetuamente se habla de la crisis de las Humanidades, en donde se minusvaloran los estudios de literatura, arte o filosofía por su aparente falta de utilidad. ¿Qué papel cree usted que tienen las Humanidades, tal como se estudian en los colegios y la universidad, en el ejercicio de la medicina?

Si yo como médico me limito a ver a una persona como un cuerpo que tengo que resolver o arreglar, me pierdo la plenitud de lo que es un ser humano. Todos deberíamos cultivar mucho más la literatura: la narrativa es tan importante como las matemáticas

Es fundamental que primero nos reconozcamos como personas y busquemos lo que nos hace más humanos; eso es lo que nos conecta unos con otros. Si yo como médico me limito a ver a una persona como un cuerpo que tengo que resolver o arreglar, me pierdo la plenitud de lo que es un ser humano. Todos deberíamos cultivar mucho más la literatura: la narrativa es tan importante como las matemáticas. La sociedad occidental del siglo XXI es muy competitiva, todo lo medimos con resultados cuantificados, y solo hablamos del producto interior bruto, en vez de hablar de la felicidad interior neta.

Nos hemos convertido en unos depredadores de la naturaleza, y tenemos que entender que no somos sus propietarios, sino los responsables de cuidarla: y ese modelo materialista es lo contrario a la naturaleza de cooperación del ser humano. El humanismo es fundamental para desarrollar esa mirada integrativa que permite ver a los demás y a la naturaleza como algo de lo que formamos parte, no algo a lo que nos enfrentamos en una lucha de egos. La sabiduría es del corazón, es humana, no de la inteligencia artificial, que es algo que nunca va a tener compasión. Lo que nos puede salvar como especie es reconocer nuestra naturaleza sagrada: no somos cuerpos luchando por conseguir más comida, sino personas que nos cuidamos y que nos humanizamos cuando tratamos al otro más humanamente.

En su libro habla de la experiencia de la muerte para los que se van y para los que se quedan. Aunque la muerte es continuamente utilizada para fines políticos, estéticos y sociales, aún tenemos una relación peculiar con ella. ¿Piensa que seguimos, como sociedad, negando que la muerte es parte de la vida?

En 2022, la prestigiosa revista The Lancet publicó un informe sobre la necesidad de recuperar el valor de la muerte, porque las sociedades que la niegan o que medicalizan la muerte como si fuera una enfermedad que se puede curar lo que están haciendo es simplemente complicar esta realidad. Los países desarrollados se gastan mucho dinero en hacer más difícil y alargar el proceso de morir, mientras que en la otra mitad del mundo no existe ni siquiera morfina para el dolor. Se muere muy mal en el siglo XXI porque hemos perdido la noción de que esto es algo natural, de que es un alumbramiento igual que nacer.

¿Por qué no dar a los que se van los mismos cuidados que a los que llegan?

El duelo puede ser una experiencia de paz y de legado, que es lo que le sucedió a la presentadora Paz Padilla: cuando hay tanto amor en ese momento, la experiencia humana te deja impactado por su enormidad

Hemos utilizado nuestra sabiduría para comprender cómo es el parto, pero no hacemos lo mismo con el otro alumbramiento, la muerte, al que le dejamos muy mal sabor cuando ponemos máquinas y tubos. Lo que quiero con mi libro es que la gente descubra la riqueza humana que también hay en el proceso de morir: cuando observas el proceso con una mirada lúcida, te das cuenta de lo bien organizado que está. El duelo puede ser una experiencia de paz y de legado, que es lo que le sucedió a la presentadora Paz Padilla: cuando hay tanto amor en ese momento, la experiencia humana te deja impactado por su enormidad.

¿Se incluye en el derecho a una vida digna también el derecho a una muerte digna, incluido el tratamiento de la memoria de los muertos? Pienso en las personas fallecidas durante la pandemia, utilizadas como arma política.

Siempre que hablamos estamos hablando de nosotros mismos, y cómo hablamos determina cómo somos. Cuando la gente utiliza a los muertos para tirárselos a la cabeza está hablando de su propia baja categoría moral. Que pase eso sirve para ver que la gente es capaz de cualquier cosa para acercarse al poder. Todos tenemos derecho a una vida digna y a una memoria digna, pero emplear esta memoria para conseguir votos forma parte de la ignorancia de no saber que todos somos lo mismo, sin importar la orientación política. Vivimos una confrontación bastante inmadura, y tanto unos como otros, cuando se acerca el momento de la verdad, somos muy parecidos: en el lecho de muerte nadie saca el carné del partido. La vida va de otra cosa, y la muerte te da otra madurez humana porque te das cuenta de que nadie es tu enemigo.

Los cuidados paliativos, en los que usted se especializa, prestan atención no solo a la salud física del paciente, sino también a su salud mental y la de quienes le rodean. ¿Hemos avanzado en España con respecto al tratamiento de la salud mental en pacientes graves?

La falta de salud mental es un signo de que te has salido de tu naturaleza armónica. La sociedad nos propone muchas tonterías, y cuando nos salimos de nuestro camino tenemos un malestar que no es más que una señal de que nos hemos apartado de nuestra naturaleza

Yo no hablaría de salud mental. Nosotros cubrimos las necesidades de las personas en el proceso de morir, tanto de tipo físico como de tipo emocional, como puede ser el enfado o la aceptación. También tratamos esas necesidades desde el punto de vista social, como puede ser dejar arreglado el papeleo, y, por supuesto, espiritual. Una persona es mucho más que un cuerpo y una historia, es algo mucho más trascendental, y eso se tiene en cuenta durante los cuidados paliativos. Todos merecemos cuidado y dignidad, es el fundamento de nuestra dimensión trascendente. No es un tema de salud mental, ya que la mente es una pequeña parte de la conciencia. Buscamos una dignidad que va por el camino del acompañamiento espiritual, algo que no tiene nada que ver, por cierto, con la religión. La salud mental es un concepto, es un problema de incoherencia con uno mismo: la falta de salud mental es un signo de que te has salido de tu naturaleza armónica. La sociedad nos propone muchas tonterías, y cuando nos salimos de nuestro camino tenemos un malestar que no es más que una señal de que nos hemos apartado de nuestra naturaleza.

¿Cómo de importante es la comunicación con el paciente que sabemos que no se va a curar?

La muerte no es un fracaso, es un traspaso. La comunicación es fundamental: el diseño básico sería pensar que un paciente es una persona con una enfermedad. Cuando la enfermedad no tiene remedio a veces puedes decir, si eres un ignorante, «no hay nada más que hacer». Ahí estás hablando de la enfermedad, pero te queda una persona que va a hacer un nuevo viaje, y para ello la comunicación es crucial. Lo fundamental es darse cuenta de que el profesional es la herramienta de acompañamiento, y por ello tiene que estar muy bien armado por dentro para hacer bien ese trabajo. Las herramientas de comunicación son la hospitalidad (abrirle tu casa y tu corazón al paciente, pero estando lo suficientemente armado como para que no te afecte), y también la presencia. Es decir, estar conectado con tu confianza y tu paz interior y desde ahí trabajar la hospitalidad y compasión, que es la forma que adquiere el amor enfrentado al dolor. Esto es lo que enseñamos en los cursos de acompañamiento espiritual: cómo hacer que la persona se sienta respetada y acogida y pueda así hacer ese viaje. La muerte es aceptar la realidad para poder trascenderla. Si luchas contra lo que no puedes cambiar, acabarás sintiendo algo que se llama sufrimiento: es como intentar contener un tsunami con las manos.

Entonces, ¿el duelo más difícil es el que hacemos por un ser querido o por nosotros mismos?

Cuídala y dile que la quieres cada día en vez de hacerle más difícil esa salida: si lo rechazas lo único que haces es complicarlo

La mayoría de la gente, si es mayor, se queda más preocupada por los que dejan que por ellos. Son generosos. Otros tienen mucho miedo porque viven con miedo: la gente llega a este final como ha vivido. Si vives de forma generosa y autónoma te vas también así, pero si has vivido asustado, al final te vas de la misma manera. El duelo tiene una parte normal por la tristeza que conlleva la pérdida, pero la aceptación de esta realidad es lo que te permite trascenderla. Algunos se enfadan y dicen cosas como «no quiero que se muera mi madre», ¡pero es que tu madre no es tuya! Estás llorando por ti, no por tu madre, porque la vas a perder. No aceptar un duelo es egoísmo. Cuídala y dile que la quieres cada día en vez de hacerle más difícil esa salida: si lo rechazas lo único que haces es complicarlo.

¿Se le dice acaso a una mujer durante el parto que no empuje?

Un médico no puede ser un comercial. El sufrimiento y el acompañamiento al sufrimiento son espacios sagrados: el médico y la enfermera que acompañan no pueden comercializar esto

En el libro habla de cómo, en varias ocasiones a lo largo de su carrera, los intereses mercantilistas en la medicina han chocado con su voluntad de ayudar. ¿Es ético contemplar la medicina como un campo más dentro del mercado?

Un médico no puede ser un comercial. El sufrimiento y el acompañamiento al sufrimiento son espacios sagrados: el médico y la enfermera que acompañan no pueden comercializar esto. Hoy en día se está haciendo mucho dinero a partir del sufrimiento, pero quienes hacen eso no merecen la categoría de médicos.

3. Uno de cada cuatro médicos sufre síndrome de burnout

Leído en El Mundo de un artículo en Gaceta Sanitaria.

El síndrome de desgaste profesional o denominado "burnout", por su traducción "quemado", es "un trastorno derivado del estrés crónico que las personas pueden sufrir en su trabajo"

El síndrome de desgaste profesional o denominado "burnout", por su traducción "quemado", es "un trastorno derivado del estrés crónico que las personas pueden sufrir en su trabajo". El estudio llevado a cabo por la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), ha publicado un metanálisis en la Revista Gaceta Sanitaria de SESPAS en el cual se revela que "uno de cada cuatro médicos en España sufre burnout derivado del desempeño de su trabajo". Es un agotamiento mental que a consecuencia de la sobrecarga del trabajo conlleva a una pérdida de estabilidad emocional.

La Organización Mundial de la Salud califica al síndrome de desgaste profesional o síndrome del quemado, como una enfermedad de riesgo profesional. El término burnout se refiere a los problemas relacionados con la fatiga y el cansancio profesional, esta ocurrencia normalmente está vinculada con los servicios impartidos en el área de salud, servicios sociales o profesionales educativos. "Los profesionales sanitarios, y en concreto los médicos, son una población en riesgo de padecer burnout por el tipo de trabajo y la implicación emocional que este requiere".

El estudio revela que el 24% de médicos españoles, de entre los 16.000 profesionales que formaron parte de los 67 estudios científicos investigados, sufre del denominado "burnout"

El estudio revela que el 24% de médicos españoles, de entre los 16.000 profesionales que formaron parte de los 67 estudios científicos investigados, sufre del denominado "burnout". Este es un problema inquietante ya que que afecta al rendimiento y la salud del profesional, de la misma manera que perjudica "la calidad de la atención prestada y al funcionamiento del sistema sanitario", según la información proporcionada de la revista científica.

Los resultados muestran que un 24% de médicos presentaba tener los porcentajes de burnout o de desgaste profesional. Se explica que este porcentaje puede variar según el número de dimensiones clínicas utilizadas. Dichas dimensiones ayudan a comprender mejor los aspectos del síndrome y cómo afectan a los individuos. En este caso, según los datos analizados y con el uso de las tres dimensiones para el diagnóstico, el porcentaje se sitúa en el 18%. Por otro lado, los estudios que hacían uso de dos de las tres dimensiones, el porcentaje se elevaba a un 29%, mientras que el estudio que hacía uso de una de las dimensiones alcanzaba un 51%.

Reconoce que "el burnout en profesionales sanitarios es un epifenómeno de la organización sanitaria", asegura Ortún

Así mismo, el estudio se ha publicado en conjunto con un editorial de Vicente Ortún, economista de la salud y profesor emérito de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Reconoce que "el burnout en profesionales sanitarios es un epifenómeno de la organización sanitaria", asegura Ortún.

Existen medidas que pueden ayudar el desgaste profesional y todo se base en los cambios de patrones laborales. Es importante que se implementen más descansos, "evitar trabajo fuera del horario laboral y conciliación con la vida personal; el desarrollo de herramientas de gestión emocional; el fomento del soporte social por parte de compañeros de trabajo, familia y amigos, y la diversificación laboral con posibilidad de realizar diferentes tareas".

4. Miguel Guerrero, psicólogo clínico: “Abordar el estigma asociado con los problemas de salud mental en la adolescencia es crucial”

El suicidio supone ya la primera causa de muerte global entre los 15 y 29 años de edad, según el Informe sobre la Evolución del suicidio en España en la población infantojuvenil (2000-2021), cuyos datos se publicaron en julio de 2023. El psicólogo clínico Miguel Guerrero (Antequera, 42 años), coordinador de salud mental del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria, es responsable de la Unidad de Prevención e Intervención en Conducta Suicida UPII Cicerón en este centro de Málaga. Este proyecto presenta líneas de acción dirigidas al ámbito asistencial, la formación y labor docente, el desarrollo de estudios de investigación clínica y el desarrollo de estrategias de prevención del suicidio. Dentro de esta labor profesional, volcada a la suicidología, lidera una unidad de intervención intensiva que atiende a personas tanto con ideación suicida, tras realizar un intento de quitarse la vida, como supervivientes.

“Se requiere un enfoque integral que involucre a toda la comunidad a la hora de educar, promover la comprensión y garantizar el acceso a servicios de salud mental”

“Abordar el estigma asociado con los problemas de salud mental en la adolescencia es crucial para garantizar que los jóvenes reciban el apoyo y tratamiento adecuados”, explica Guerrero a El País. “Se requiere un enfoque integral que involucre a toda la comunidad a la hora de educar, promover la comprensión y garantizar el acceso a servicios de salud mental”. Y añade: “Podemos reducir el estigma”.

¿Cuáles son las señales más comunes que podrían indicar que un adolescente está experimentando pensamientos suicidas?

Me parece muy adecuado señalar en primera instancia que no siempre van a existir señales de alarma, que no en todas las ocasiones podremos identificar conductas de alerta que nos puedan hacer pensar que un chico o chica está en riesgo de suicidio. Y siempre hay que tener en cuenta que el suicidio no se puede predecir, aunque sí evitar y prevenir muchas muertes por esta causa. Dicho esto, si un adolescente está sufriendo y manifiesta expresiones verbales y no verbales que indican malestar emocional intenso, desesperanza o indefensión, habla de forma continua de la muerte, se siente como una carga para los demás o un fracasado inútil que nada puede conseguir; unido a un sentimiento de soledad, desconexión y falta de integración en su grupo de iguales, pueden ser señales que escondan pensamientos relacionados con el suicidio.

¿Qué tipo de comportamientos deberían ponernos en alerta?

Otros comportamientos que pueden hacernos pensar que puede estar en riesgo suicida son el consumo abusivo de alcohol, drogas o pantallas, autolesionarse de forma sistemática o repetida, conductas de riesgo, aislamiento social o sufrir conductas de acoso, violencia o maltrato

Otros comportamientos que pueden hacernos pensar que puede estar en riesgo suicida son el consumo abusivo de alcohol, drogas o pantallas, autolesionarse de forma sistemática o repetida, conductas de riesgo, aislamiento social o sufrir conductas de acoso, violencia o maltrato.

En el caso de detectar una o varias de esas señales, ¿qué no se debe hacer?

No hablar. En fundamental abordar la situación de una forma sensible y adecuada, pero con determinación. Nunca debemos inhibirnos ante estas señales. Los pensamientos suicidas son una señal seria de angustia emocional y no deben ser ignorados ni minimizados. No asumas que es solo una situación pasajera o una simple llamada de atención. No hay que juzgar ni criticar, evitando hacer comentarios negativos o críticas hacia el adolescente por tener estos pensamientos. Los padres no deben prometer mantener en secreto esta ideación ni minimizar sus sentimientos, evitando invalidar las emociones del adolescente.

¿Qué no se debería decir?

No digas cosas como “no es para tanto” u “otros tienen problemas peores”. En lugar de eso, escucha activamente y válida sus sentimientos. Y, por último, no hay que tratar de resolver solo esta situación sin buscar ayuda profesional de inmediato, como un terapeuta, consejero escolar o línea de ayuda de crisis. Tampoco dejar al adolescente solo en esta situación de crisis.

No digas cosas como “no es para tanto” u “otros tienen problemas peores”. En lugar de eso, escucha activamente y válida sus sentimientos

¿Qué hace más vulnerable al suicidio a una persona?

 La vulnerabilidad al suicidio la confieren aquellas situaciones o vivencias personales que predisponen al sujeto a experimentar con mayor probabilidad conductas suicidas en el adulto. Esta diátesis no solo es genética o biológica, también se incrementa la fragilidad al suicidio si se es víctima de violencia, abusos o maltrato en cualquier modalidad en edades tempranas del desarrollo. Además, la vivencia de experiencias traumáticas, crecer con adversidades vitales (pérdida de progenitores, enfermedad o drogas en el hogar, problemas financieros en la familia, institucionalización…), vivir en condiciones de pobreza, exclusión social, pertenecer a colectivos marginados o estigmatizados o minorías sociales (raza, orientación sexual, religión…), los antecedentes familiares y personales de conductas suicidas (ser superviviente de suicidio y/o la existencia de un intento de suicidio previo) o presentar comorbilidades de consumo de drogas, enfermedades físicas o trastornos mentales.

¿Qué tipo de estrategias se pueden llevar a cabo en el hogar para promover la salud mental?

Los adultos en el hogar tenemos que servir como modelos de comportamiento saludable

Resulta fundamental la comunicación abierta y fomentar un ambiente donde todos los miembros de la familia se sientan cómodos compartiendo sus pensamientos, sentimientos y preocupaciones. También el establecimiento de rutinas que promuevan hábitos saludables, hacer ejercicio regularmente o mantener una rutina diaria estructurada. Enseñar a nuestros niños y adolescentes la importancia del autocuidado y cómo hacerlo, animándolos a pedir ayuda y mostrarnos nosotros mismos disponibles de forma incondicional. Debemos dedicar tiempo regularmente para actividades en familia que promuevan la conexión emocional y el ocio. Pero también me parece importante establecer límites claros o fomentar la resolución pacífica de conflictos. Los adultos en el hogar tenemos que servir como modelos de comportamiento saludable.

5. Las mujeres viven más años, pero en peor estado de salud

Escribe el artículo Jessica Mouzo en El País.

Los autores de este artículo alertan de que estas divergencias en resultados en salud entre hombres y mujeres implican “necesidades de salud diversas” y enfatizan la “necesidad urgente” de políticas de salud basadas en la edad y en el sexo

El sexo y el género dan forma a la salud: el hecho de ser hombre o mujer interacciona con otras variables, como la raza, la situación socioeconómica, la edad o la orientación sexual, y precipita un camino de salud diverso, con un riesgo mayor de unas u otras enfermedades y una esperanza de vida distinta. Una investigación estadounidense, publicada este miércoles en The Lancet Public Health, profundiza en estas diferencias y concluye que los hombres experimentan un mayor grado de pérdida de salud y tienen una carga más elevada de enfermedades que abocan a una muerte prematura, como las lesiones por accidentes en carretera o los problemas cardíacos. Las mujeres, en cambio, sufren muchas más patologías que conducen a una mala salud y merman la calidad de vida: el dolor lumbar, depresión y la ansiedad, por ejemplo, se ceban especialmente con ellas. Los autores de este artículo alertan de que estas divergencias en resultados en salud entre hombres y mujeres implican “necesidades de salud diversas” y enfatizan la “necesidad urgente” de políticas de salud basadas en la edad y en el sexo.

En el mundo, la esperanza de vida de las mujeres al nacer es de 74 años y la de los hombres, 69 —en concreto, en España es 86 y 80, respectivamente—. Tanto el sexo, que determina los factores biológicos asociados a los cromosomas sexuales y a la anatomía reproductiva, como el género, que apela a un constructo social que se relaciona con los roles y comportamientos socialmente atribuidos a hombres y mujeres y personas de género diverso, moldean la salud y la comunidad científica, más allá de las cifras gruesas de mortalidad, intenta explorar las diferencias en el impacto en salud. “La mayoría de las enfermedades que afectan desproporcionadamente a mujeres u hombres, como los trastornos depresivos, los trastornos de ansiedad y las lesiones en la carretera, comienzan a diferenciarse en la adolescencia. Las investigaciones existentes sugieren que este período coincide con una edad crucial en la que las normas y actitudes de género se intensifican y la pubertad remodela las autopercepciones”, reflexionan los autores.

Para calibrar el impacto en la salud de estas dolencias, los investigadores emplearon los años de vida ajustados por discapacidad (DALY, en inglés), un indicador que mide todo ese tiempo de vida sana y plena perdida debido a la enfermedad, la mala salud asociada a ella o la muerte prematura

Los investigadores recurrieron a los datos del Estudio Global de Carga de Enfermedad de 2021 (GBD, por sus siglas en inglés), que cuantifica la pérdida de salud por más de 300 enfermedades en unos 200 países de forma periódica. En este caso concreto, se centraron en una veintena de patologías, las 20 que generan más pérdida de salud en individuos mayores de 10 años de edad. Por ejemplo, infartos, ictus, cáncer de pulmón, cirrosis, dolor de espalda, depresión y ansiedad, tuberculosis, lesiones por accidentes en carretera, alzhéimer, diabetes o VIH, entre otras. Para calibrar el impacto en la salud de estas dolencias, los investigadores emplearon los años de vida ajustados por discapacidad (DALY, en inglés), un indicador que mide todo ese tiempo de vida sana y plena perdida debido a la enfermedad, la mala salud asociada a ella o la muerte prematura.

“Los hallazgos de nuestra investigación revelan diferencias sustanciales en la salud global entre mujeres y hombres, con poco progreso para reducir estas diferencias de salud entre 1990 y 2021″, sintetizan los autores en el estudio. Las tasas de años de vida sana perdidos debido a la enfermedad fueron más elevadas en los hombres en 13 de las 20 patologías analizadas: la covid, por ejemplo, o la cardiopatía isquémica, afectó mucho más a ellos que a ellas. Las siete dolencias con tasas de DALY más altas en mujeres que en hombres fueron el dolor lumbar, la depresión, las cefaleas, la ansiedad, los trastornos musculoesqueléticos, la demencia y el VIH. “Históricamente, la atención prestada a la salud de las mujeres se ha centrado en gran medida en cuestiones sexuales y reproductivas que, aunque cruciales, no abarcan todo el espectro de problemas de salud que afectan a las mujeres a lo largo de su vida (...). Las enfermedades no transmisibles que afectan con mayor frecuencia a las mujeres siguen sin tener prioridad en la financiación de la investigación, en la literatura científica y, más notablemente, en la planificación de los sistemas de salud”, exponen los autores. Los científicos admiten que el estudio tiene limitaciones, como que las estimaciones y los datos empleados se adhieren a un marco binario (femenino o masculino) y no se puede analizar ni estimar el impacto en salud para grupos con diversidad de género o sexo diverso.

“La brecha ha aumentado progresivamente en el caso de la diabetes, afectando negativamente más a los hombres con el tiempo, y en los trastornos depresivos, la ansiedad y otros trastornos musculoesqueléticos, que han desfavorecido cada vez más a las mujeres”

El estudio, que analizó datos de 1990 a 2021, no ha encontrado grandes avances para acortar esta brecha en salud entre hombres y mujeres. Sí ha habido una disminución global de años de vida sana perdidos por mala salud o muerte prematura en algunas dolencias, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la cardiopatía isquémica, los ictus o la tuberculosis, que suelen afectar más a los hombres. Sin embargo, la brecha de salud entre ellos y ellas, dice Sorio Flor, “han persistido y, en algunos casos, se han ampliado en determinadas enfermedades”. “La brecha ha aumentado progresivamente en el caso de la diabetes, afectando negativamente más a los hombres con el tiempo, y en los trastornos depresivos, la ansiedad y otros trastornos musculoesqueléticos, que han desfavorecido cada vez más a las mujeres”.

6. España mantiene la esperanza de vida más alta de toda la Unión Europea

Leído en la cadena ser, por Antonio Martín y en Diario Médico.

La oficina de estadística de la Unión Europea ha actualizado este viernes los datos de esperanza de vida al nacer en los 27 países miembros, y España figura a la cabeza de este ranking. La esperanza de vida de nuestro país alcanza los 84 años, por delante de los datos de Italia y de Malta, cuyos habitantes pueden aspirar a vivir algo más de 83 años. En total, 15 de los 27 países de la UE superan la media comunitaria de la esperanza de vida (81,5 años).

Bulgaria y Letonia son los dos países donde esta cifra es más baja, situándose ligeramente por encima de los 76 años

Bulgaria y Letonia son los dos países donde esta cifra es más baja, situándose ligeramente por encima de los 76 años. Eurostat también establece qué países han incrementado y cuáles no su esperanza de vida en comparación con el último año previo a la pandemia, con 2019. En el caso de España el dato se mantiene igual, mientras que este dato ha crecido sobre todo en Rumanía y Lituania, mientras que ha disminuido en seis países, sobre todo en Finlandia y en Austria.

Estos datos sitúan a todos los países europeos por encima de la media global, ya que la esperanza de vida media en el mundo se sitúa en los 73 años. Muy pocos países se sitúan por encima de España o Italia a nivel global, destacando entre ellos Japón, Corea del Sur o Suiza. Naciones muy desarrolladas como Estados Unidos, Australia o Nueva Zelanda tienen datos de esperanza de vida inferiores a los de España.

La esperanza de vida es un dato que está mejorando prácticamente en todos los países de la Unión Europea en lo que llevamos de siglo, si bien el año 2020 marcó un importante escalón demográfico por culpa del coronavirus. Todavía 8 países de los 27 no registran una mejoría en este indicador desde la llegada de la pandemia

La esperanza de vida es un dato que está mejorando prácticamente en todos los países de la Unión Europea en lo que llevamos de siglo, si bien el año 2020 marcó un importante escalón demográfico por culpa del coronavirus. Todavía 8 países de los 27 no registran una mejoría en este indicador desde la llegada de la pandemia. De hecho, la esperanza de vida decreció en ese momento en toda la Unión excepto en Luxemburgo y Dinamarca.

Actualmente, hay un 5% más de mujeres que de hombres en la Unión Europea, y son mayoría en 23 de los 27 países, incluido España. Las mujeres tienen además una esperanza de vida que es también superior a la de los hombres, ya que viven de media unos 5 años más. En lo que llevamos de siglo, el número de personas mayores de 65 años se ha incrementado más de un 20% en el conjunto de la Unión Europea.

Esta es la esperanza de vida de todos los países de la UE, ordenados de mayor a menor: España (84); Italia (83,8); Malta (83,6); Suecia (83,4); Luxemburgo (83,4); Francia (83,1); Bélgica (82,5); Chipre (82,5); Portugal (82,4); Países Bajos (82); Eslovenia (82); Dinamarca (81,9); Finlandia (81,7); Grecia (81,6); Austria (81,6); Alemania (81,2); República Checa (80); Estonia (78,8); Croacia (78,8); Polonia (78,6); Eslovaquia (78,1); Lituania (77,3); Hungría (76,9); Rumanía (76,6); Letonia (75,9); Bulgaria (75,8).

7. Belén González, comisionada de Salud Mental del Gobierno: “Las pastillas no pueden silenciar los problemas de la gente”

Leo la entrevista en eldiario.es.

La psiquiatra Belén González (Albacete, 1989) ha recibido el ambicioso encargo de mirar a lo lejos y a lo ancho para identificar qué cambios estructurales hacen falta para mejorar el bienestar de la gente. Es la nueva comisionada de Salud Mental del Gobierno de España

La psiquiatra Belén González (Albacete, 1989) ha recibido el ambicioso encargo de mirar a lo lejos y a lo ancho para identificar qué cambios estructurales hacen falta para mejorar el bienestar de la gente. Es la nueva comisionada de Salud Mental del Gobierno de España. Su puesto, que cuelga del organigrama del Ministerio de Sanidad, nunca había existido antes. En esta entrevista detalla como una de sus prioridades un proyecto para medir el sufrimiento psíquico generado por trabajo, y avanza que impulsará un cambio para ampliar la recopilación de datos sobre suicidios como una vía para mejorar la prevención de este problema de salud pública. “Las pastillas no pueden ser herramientas para silenciar los problemas que existen detrás de la gente”, asegura.

Algunos psiquiatras se le han echado encima porque una invitada por el Ministerio de Sanidad dijo que “los tratamientos con psicofármacos a largo plazo matan” en la presentación oficial del Comisionado de Salud Mental que usted lidera. ¿Fue una afirmación desafortunada?

La invitada era Silvia García, una usuaria que ha tenido experiencia en primera persona de trastorno mental grave y también con psicofármacos en las redes de salud mental. Está allí porque consideramos que tiene un valor imprescindible la participación de los usuarios dentro de los espacios institucionales y a veces nos traen cosas que no nos gusta escuchar o que no son absolutamente rigurosas. Con respecto a la ciencia, no le podemos pedir el mismo rigor científico a una usuaria que a una psiquiatra o una comisionada de Salud Mental. Ahí es donde me parece que quizás estamos sacando un poco de contexto y que se está dañando la posibilidad de participación en los espacios institucionales.

Pedimos seguir las fichas técnicas, no hacer combinaciones repetidamente y sin ningún tipo de criterio que no estén recomendadas en las guías clínicas y no salirnos de la prescripción límite para manejarnos con cierto margen de seguridad

Más allá de eso, la afirmación de esta persona es una frase muy grandilocuente que tiene matices. Por supuesto, los psicofármacos tienen riesgos y pueden llegar incluso en algunos casos a producir efectos adversos muy graves, que pueden conducir a la muerte con accidentes cerebrovasculares. No obstante, nosotros insistimos en el buen uso de los psicofármacos: pedimos seguir las fichas técnicas, no hacer combinaciones repetidamente y sin ningún tipo de criterio que no estén recomendadas en las guías clínicas y no salirnos de la prescripción límite para manejarnos con cierto margen de seguridad.

Son prácticas desgraciadamente frecuentes en salud mental. Queremos promover que haya calidad en esa prescripción para que no aumente el riesgo ni de muerte ni de efectos adversos. También vamos a elaborar guías clínicas que ayuden a poder retirar psicofármacos porque lógicamente las farmacéuticas, las que lo sacan al mercado, hacen estudios de instauración de medicación, pero hay muy pocos que hablen de cómo se retiran porque eso no es un interés del mercado. Así que es mucho más fácil saber cómo poner medicaciones que cómo quitarlas, y en psicofármacos es un asunto especialmente complicado.

¿Se está abusando de los psicofármacos?

Los fármacos tienen unos límites de uso, una dosis hasta la que puedes llegar y de la que no te debes pasar. Si te pasas, tienes que pedir un consentimiento informado al paciente para decirle: mira, no ha funcionado esto que hemos hecho dentro de las normas con las que jugamos habitualmente y dentro de las técnicas que están reconocidas como eficaces, entonces vamos a experimentar pasándonos de dosis o haciendo combinaciones que no están recogidas en esa norma. En salud mental esto no ocurre prácticamente en ningún sitio. Cuando salimos fuera de ficha técnica o hacemos combinaciones inadecuadas, no se piden consentimientos informados y los pacientes creen que están tomando una dosis ajustada a ficha. Creo que pecamos en exceso de eso, de abusar sin informar.

Cuando hay una indicación farmacológica, está perfecto dar una pastilla. Ahora bien, que eso no impida que le preguntemos a la gente qué le está pasando y que podamos abordar el problema de base

Por otra parte, estamos medicalizando problemas de la vida cotidiana que no necesitarían imprescindiblemente psicofármacos. Si la respuesta es una pastilla que se tiene que tomar durante cierto tiempo, uno se lleva el mensaje de que tiene una enfermedad y piensa, además, que esa medicación va a resolverle la enfermedad cuando en realidad lo que a uno le está pasando es que tiene una doble jornada laboral, una triple jornada laboral con los cuidados, una situación relacional muy problemática, que está sufriendo violencia de género, que no puede acceder a vivienda, que no llega a fin de mes, que no puede tener una alimentación sana o que no puede tener tiempo libre. Las pastillas están bien para aliviar el sufrimiento cuando es conveniente y cuando necesitamos aliviarlo, pero no pueden ser herramientas para silenciar los problemas que existen detrás de la gente. Cuando hay una indicación farmacológica, está perfecto dar una pastilla. Ahora bien, que eso no impida que le preguntemos a la gente qué le está pasando y que podamos abordar el problema de base.

¿Habría que poner más limitaciones a estos fármacos con alguna estrategia similar a la que se aprobó con los opiáceos?

La guía de deprescripción forma parte de un plan mayor que tiene que ver con prescribir mejor en general y psicofármacos solamente cuando sea necesario, de manera que se den otras alternativas como la prescripción social cuando no sea imprescindible la farmacológica

Una práctica bastante común dentro de la medicina y de la práctica clínica es analizar específicamente unos fármacos con los que estamos encontrando ciertas dificultades o bien por porque tienen un volumen de prescripción muy alto, porque producen unos efectos secundarios muy problemáticos, porque generan dependencia o porque generan tolerancia. Ahí es donde tenemos que poner la mirada para hacer un plan de uso racional. La guía de deprescripción forma parte de un plan mayor que tiene que ver con prescribir mejor en general y psicofármacos solamente cuando sea necesario, de manera que se den otras alternativas como la prescripción social cuando no sea imprescindible la farmacológica.

¿Qué es la prescripción social?

Es muy de cajón. Si uno llega al médico por un problema social o tiene un problema de salud que puede ser resuelto con una medida social no se le prescribe una pastilla, o una prueba o una derivación, sino salir de casa, hacer deporte o tener hábitos más saludables. Pero tenemos que ir más allá y poner los medios para que esos hábitos se puedan conseguir. Porque si no es como cuando estás triste y te dicen que dejes de estarlo. Tiene que haber acceso a realizar deportes en el aire libre que no tengan coste, por ejemplo. También creo que la prescripción social de la que hablamos tiene que ver más valiente. Que nos atrevamos a decir que lo que tiene que pasar tiene que ver con un cambio estructural, con acceder a un buen trabajo o a una vivienda.

Dice que tenemos que dejar de “ser taquígrafos del desastre”. Da la sensación de que el análisis de que no estamos bien en general está más o menos hecho, pero faltan acciones.

Estamos siendo poco imaginativos en las acciones para cambiar este malestar generalizado que tenemos y que a veces conduce a trastorno mental común y otras a uno grave

Lo comparto. Estamos siendo poco imaginativos en las acciones para cambiar este malestar generalizado que tenemos y que a veces conduce a trastorno mental común y otras a uno grave. Esto ocurre también por comodidad. Es más fácil responder con psicofármacos o psicoterapia, pero por muchos psicólogos o pastillas que pongamos no nos estamos encontrando mejor. Los psicólogos no son la respuesta ni la solución al problema de salud mental poblacional que tenemos. Hay que cambiar las estructuras, pero eso es mucho más incómodo porque conlleva tocar muchos palos. Cambiar el sistema es algo que nos resistimos a hacer de todas las formas posibles.

En educación, por ejemplo, hay un estudio reciente del Ministerio de Universidades y del Ministerio de Sanidad que se plantea los cambios estructurales que habría que hacer para que los estudiantes tuvieran una mejor salud mental. Habla de reducir la burocracia, reducir las horas lectivas, mejorar la calidad de compatibilidad de los trabajos de estudiantes con los estudios... Se dan recetas que están claras. Las medidas para mejorar la salud mental de la población no son tan fáciles como recetar un lorazepam.

¿Y qué encaje tiene en todo esto el Comisionado de Salud Mental?

La vivienda, la precariedad laboral, la exclusión de colectivos más marginados... son cosas que tenemos que señalar una y otra vez

Sirve para tener un lugar donde pensar todas estas intersecciones y para estudiar cómo operar desde ese eje en hacia todos los lugares que necesitamos cambiar. La gente está muy dispuesta a escuchar, pero esas respuestas estructurales conllevan esfuerzo y que se puedan mantener también a largo plazo. El Comisionado tiene la labor, por una parte, de mejorar las redes de salud mental y la calidad asistencial que se está dando, sobre todo en términos de respeto a los derechos humanos y los derechos civiles de los pacientes. Esto es imprescindible. Pero, por otra parte, también arbitrar y fomentar ese cambio más ambicioso que es el que va a permitir que realmente tengamos una mejor salud mental poblacional. La vivienda, la precariedad laboral, la exclusión de colectivos más marginados... son cosas que tenemos que señalar una y otra vez.

Díganos las políticas más urgentes que va a impulsar como comisionada.

Una de ellas es medir el sufrimiento psíquico en el ámbito laboral. Esto es algo que hasta ahora se está dando tan poca importancia que ni siquiera se reconocen los trastornos mentales dentro de la lista de enfermedades profesionales. Esto es un compromiso de Gobierno que tiene que salir también durante esta legislatura. Pero más allá, nuestra pretensión es poder medir cuánto sufre la gente por el hecho de estar trabajando de la manera en la que está trabajando.

Tenemos que poder parar y ver si vamos a priorizar la economía y los beneficios económicos de las empresas, de las instituciones o de las organizaciones o la salud mental de los trabajadores y las trabajadoras

Esto es imprescindible porque el trabajo no puede suponer que nos enfermemos, no puede suponer un sufrimiento psíquico que nos deje sin vida y sin ganas. Lo vamos a medir porque nos parece que es un problema de salud pública y tenemos que responsabilizarnos de ello. La cultura de trabajo que ha permeado en todas partes, sin ir más lejos lo que ha trascendido de MasterChef, nos dice es que no debemos parar nunca. No debemos fallar nunca. Hay siempre que dar mucho más, pero esto está siendo a costa de nuestra salud mental. Tenemos que poder parar y ver si vamos a priorizar la economía y los beneficios económicos de las empresas, de las instituciones o de las organizaciones o la salud mental de los trabajadores y las trabajadoras.

¿Nos puede contar algo más del sistema de vigilancia de los malestares laborales? ¿Cómo van a montarlo?

Cuando alguien se pone malo o cuando sufre, va al médico de Atención Primaria y es desde ahí desde donde queremos operativizarlo. Si el equipo –medicina, pero también enfermería– detecta que tu sufrimiento psíquico tiene que ver con tu trabajo, se emite una comunicación de sospecha y esto se centraliza en la salud laboral de cada comunidad autónoma. Desde ahí se eleva al Ministerio, donde se recogen todos los datos. Vamos a usar una estructura que ya está creada y después se tomarán otras decisiones dependiendo de si se confirma esa sospecha, si se investiga esa sospecha o lo que se considere adecuado. Pero lo que sí queremos hacer es poder disponer de toda esa información.

El trastorno mental no está reconocido como una enfermedad laboral. Mirando los papeles ahora mismo podemos decir que en España no existe sufrimiento psíquico derivado de la actividad laboral, porque lo que no se reconoce y lo que no se mide no existe

Ahora los datos que más nos aproximan a eso son las bajas laborales por salud mental, que se han duplicado desde 2016.

De esas bajas laborales por salud mental no sabemos las que tienen que ver con el trabajo porque son por contingencias comunes. El trastorno mental no está reconocido como una enfermedad laboral. Mirando los papeles ahora mismo podemos decir que en España no existe sufrimiento psíquico derivado de la actividad laboral, porque lo que no se reconoce y lo que no se mide no existe. Esto sería una barbaridad afirmarlo y cualquier trabajador o trabajadora sabe que esto no es así. Es una corrección que tenemos que hacer.

Su trabajo va a exigir de mucha coordinación con otros ministerios...

Con el Ministerio de Trabajo hemos hablado de esta cuestión y hemos tenido muy buena respuesta. La parte de Inspección de Trabajo, que también tendría un lugar en todo esto, también ha recogido bien la propuesta y sabemos que el Ministerio de Seguridad Social va a trabajar para incluir los trastornos mentales dentro de la lista de enfermedades profesionales, con lo cual es una evidencia que tenemos que ir todos en esta dirección y espero que no vaya a haber muchas trabas. Necesita mucho diálogo con tejido social también, pero de momento lo esencial es que podamos recoger datos y recabar información de la mejor calidad.

España tiene menos psicólogos y psiquiatras por habitante que la media de la Unión Europa. ¿Qué va a hacer el Ministerio para abordar esto?

El Ministerio de Sanidad ya ha aumentado plazas de psiquiatras y de psicólogos y estamos buscando mecanismos para para intentar hacerlas crecer lo máximo posible. Esto exige una colaboración de las comunidades autónomas, que son las que reciben a esos profesionales en formación y que tienen que darles el MIR o PIR y luego absorberlos dentro de sus plantillas y generar plazas para que se queden. Y no solamente plazas, sino trabajo de calidad.

Uno de los grandes problemas del sistema sanitario actual es que el trabajo de psiquiatras y psicólogas está tan precarizado que es muy difícil tolerar ver 20 pacientes al día a los que tienes que hacer psicoterapia, citar diez nuevos a la semana o hacer el seguimiento a pacientes graves cada tres o cuatro meses. Esto es durísimo y a veces no es soportable

Uno de los grandes problemas del sistema sanitario actual es que el trabajo de psiquiatras y psicólogas está tan precarizado que es muy difícil tolerar ver 20 pacientes al día a los que tienes que hacer psicoterapia, citar diez nuevos a la semana o hacer el seguimiento a pacientes graves cada tres o cuatro meses. Esto es durísimo y a veces no es soportable.

En cuanto a las cifras de psicología, si contamos el total de psicólogos en España, tanto públicos como privados, nos daría unas cifras parecidas a la media de la Unión Europea. Y a veces en Europa recogen los privados también, dependiendo de qué organización tenga el sistema sanitario. En cualquier caso, es necesaria una reforma de la red de salud mental que acoja mejor la demanda que está habiendo ahora y que pueda responder también a lo social desde lo social. Con esto quiero decir que dentro de las consultas de de salud mental estamos desbordados con problemática social y esto no lo podemos resolver. Un psicólogo o un psiquiatra no te va a poder resolver un problema laboral o una situación de violencia de género o de pobreza.

La mitad de los centros de salud mental en España son del sector privado.

La mayor parte de la atención en España es de provisión pública, aunque sea a través de conciertos. El Ministerio considera que una atención pública es la que garantiza la mejor asistencia a la salud mental. A veces nos vemos en la necesidad de tomar medidas que no son óptimas, pero desde luego deberíamos dirigirnos a la vía contraria porque en salud mental está habiendo un problema de privatización, sobre todo de compra de recursos por parte de fondos de capital riesgo. Especialmente para atender el trastorno mental grave. Eso significa precarización de los trabajos y menor calidad asistencial. Debemos garantizar que la calidad se mantiene y que los derechos de los pacientes están por encima de todos los derechos civiles.

¿La gente joven tiene peor salud mental que antes o es que habla más de ello?

Es un fenómeno extraño. La salud mental y el lenguaje de salud mental es algo que se ha colado dentro de sus vidas. Han nacido con ello y que hablan de ansiedad y de depresión como de irse a dar una vuelta por el parque. No lo leen tanto como un diagnóstico patológico sino como una expresión emocional. Esto no es ni bueno ni malo, pero hay que entender que cuando se están refiriendo a estos términos no se están diagnosticando, sino que están expresando cómo se sienten. Se une a que tienen más facilidad para hablar de ellos mismos y de cómo están, aunque hay que reconocer que han venido a un mundo en el que la incertidumbre y la falta de perspectivas vitales es un problema. Tienen que construirse emocional e identitariamente y proyectarse en un futuro que genera muchísimo miedo y angustia. Con lo cual no me extraña tampoco que haya un grado de malestar relativamente alto.

Las autolesiones, por ejemplo, entre chavales y chavalas están muy a la orden del día.

Tenemos que generar espacios sanos en los que de los que ellos y ellas se puedan formar, de los que puedan sentirse parte

Estamos pensando sobre ello y estamos preocupadas por esta situación. Nos reunimos el otro día con un grupo de la Universidad Rey Juan Carlos que lleva a cabo una investigación sobre la representación en redes sociales de las autolesiones. Fue muy revelador porque comentaban que en el momento actual las autolesiones, sobre todo estas que circulan por redes sociales, forman parte de una estrategia de los jóvenes para generar comunidades. Es terrible pensar que uno tenga que tomar esta conducta sobre su propio cuerpo y hacerse este daño para encontrar una comunidad de la que sentirse parte. Esto es lo que nos está dando el diagnóstico del problema: los jóvenes se sienten solos. El nivel de soledad no deseada es elevadísimo. Es un clásico dentro de la juventud, dentro de la formación de la identidad, pero nunca había sido tan difícil como ahora encontrarse formando parte de una comunidad. Tenemos que generar espacios sanos en los que de los que ellos y ellas se puedan formar, de los que puedan sentirse parte.

España ha estado mucho tiempo atascada en las políticas de prevención del suicidio. No ha habido muchos avances. En 2022 se puso en marcha una línea telefónica, el 024, pero parece que no se ha avanzado mucho más desde entonces. ¿Qué plantea el Comisionado?

Seguimos trabajando con 024. Vamos a publicar en cuestión de semanas los datos que hay desde que se genera el servicio hasta el momento. Estos datos nos dan bastante información y además nos orientan también hacia dónde debemos seguir. Vamos a introducir más servicios y más posibilidades dentro de la propia llamada. En la estrategia de salud mental existen líneas que tienen que ver con el suicidio, pero la competencia del Ministerio es parcial. El 80% es de las comunidades autónomas, de manera que se ha transferido bastante dinero para que se hagan proyectos y planes de prevención. Además, también hay planes junto a Europa.

Necesitamos recabar datos y de mejor calidad para poder hacer mejores estrategias y una coordinación con todos los ámbitos implicados. Esto también está en marcha

Desde el Comisionado queremos avanzar en la calidad de los datos. Saber la tasa de suicidio por edad o por sexo o por método no es suficiente para poder hacer una buena prevención. Necesitamos recabar datos y de mejor calidad para poder hacer mejores estrategias y una coordinación con todos los ámbitos implicados. Esto también está en marcha. Tenemos que profundizar en las causas de por qué la gente lleva a un nivel de desesperación como para quitarse la vida. Eso es lo básico, saber qué motiva los suicidios.

Sabemos que, por una parte, hay que retirar lo máximo posible los métodos letales, pero por otra hay que hacer un ejercicio de prevención identificando cuál es la causa del sufrimiento para poder prevenirlo en origen. Entre medias de esto debemos fortalecer las redes de salud mental para que puedan hacer un seguimiento de calidad a las personas que tienen riesgo suicida y sobre todo a las personas con trastorno mental grave, que son las que más elevado riesgo suicida tienen.

¿El sufrimiento se confunde con la enfermedad mental? ¿Hay un límite entre ellos?

Utilizamos terminología muy variada. A mí me suele gustar decir sufrimiento psíquico o sufrimiento psíquico extremo. Todo es sufrimiento, pero puede ser con unas defensas más adaptadas (el común) o muchos menos comunes como delirios, voces, sensaciones extrañas o desconexión con el medio. Dependiendo de cómo de desadaptadas sean estas defensas hablamos de trastorno mental grave o común, pero es un continuo.

Es la acumulación y el mantenimiento de esos factores lo que hace que, junto con la fragilidad que tenga cada uno para romperse y romperse de una manera, lo que termina generando esquizofrenia, trastorno bipolar o trastorno límite de personalidad

No existe algo que sea enfermedad mental y luego, a partir de aquí, ya no es enfermedad mental. Pero sí tenemos que priorizar el sufrimiento psíquico extremo. Cuesta mucho salir de ahí. Normalmente son personas que han tenido experiencias de vida terroríficas. Eventos adversos como abandono, agresiones sexuales, violencia, exclusión, pobreza. Es la acumulación y el mantenimiento de esos factores lo que hace que, junto con la fragilidad que tenga cada uno para romperse y romperse de una manera, lo que termina generando esquizofrenia, trastorno bipolar o trastorno límite de personalidad.

El Gobierno de coalición progresista lleva al frente del país desde 2018. ¿Cómo diría que ha sido la respuesta a los asuntos de salud mental desde entonces? La lista de espera para ver a un psicólogo sigue siendo enorme y hay una sensación de malestar generalizado.

Se han tomado medidas muy eficaces en salud mental pero quizá no éramos conscientes de su impacto. Por ejemplo, los ERTES son una de las decisiones que mayor impacto ha tenido en salud mental en la población. Cuando estalló la pandemia estaba trabajando en un centro atendiendo a población que no era precisamente del barrio de Salamanca. Estábamos aterrorizados con lo que fuera pasar con la paralización de todos los trabajos. Cuando aparecieron los ERTES los pacientes se tranquilizaron, había un horizonte que se podía mantener, algo que les permitía dar una seguridad suficiente como para no entrar en crisis. Y esto mejoró muchísimo las posibilidades de atención. En general, todas las medidas que se han ido tomando y conllevan una un aumento de la calidad de vida y una seguridad mayor para las personas que más sufren, como la subida de los salarios, son las que más protegen la salud mental.

Es cierto que de alguna manera se ha desatendido o no se ha priorizado el cuidado a las redes de salud mental, lo que nos puede sonar como más básico, en favor de la financiación hospitalaria

Con respecto específicamente a las redes de salud mental, ha habido un problema que es equivalente al de la Atención Primaria. Es cierto que de alguna manera se ha desatendido o no se ha priorizado el cuidado a las redes de salud mental, lo que nos puede sonar como más básico, en favor de la financiación hospitalaria. Pero lo esencial, lo básico, es lo que tiene que ir en primer lugar: la Primaria y las redes de salud mental comunitarias. 

8. La mejor dieta para cuidar nuestro corazón

Escriben el artículo en The Conversation, très profesoras de la Universidad Miguel Hernández: Ana Belén Ropero Lara, Marta Beltrá García-Calvo y Silvia Guillén García.

De apenas 300 gramos de peso, bombea cinco litros de sangre por minuto. Esta sangre lleva los nutrientes y recoge los desechos de una actividad diaria frenética

Cada año, el Día Mundial del Corazón nos recuerda que debemos cuidar de este órgano fundamental para la vida. De apenas 300 gramos de peso, bombea cinco litros de sangre por minuto. Esta sangre lleva los nutrientes y recoge los desechos de una actividad diaria frenética.

Los trastornos que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos, las llamadas enfermedades cardiovasculares, son la principal causa de mortalidad en todo el mundo. Se cobran 17,9 millones de vidas al año.

Entre las numerosas patologías clasificadas en este grupo de dolencias, las más mortales son la cardiopatía isquémica y los accidentes cerebrovasculares. Los principales factores de riesgo modificables son la inactividad física, el consumo de tabaco y el alcohol y el tema que aquí nos ocupa, las dietas poco saludables. El sobrepeso y la obesidad también suponen un riesgo.

Con el tiempo, estas formaciones pueden crecer y estrechar los vasos, obstruyendo el flujo sanguíneo. Así surge el riesgo de que se rompan o que se generen coágulos, con consecuencias potencialmente fatales

La aterosclerosis, la hipertensión y la diabetes están detrás de la mayoría de las enfermedades cardiovasculares. La primera es el proceso por el cual se forman placas de ateroma en los vasos sanguíneos, compuestas de grasa, tejido conectivo, células y calcio. Dichas placas se acumulan debajo de la capa que recubre los vasos sanguíneos y, una vez formadas, resultan difíciles de eliminar.

Con el tiempo, estas formaciones pueden crecer y estrechar los vasos, obstruyendo el flujo sanguíneo. Así surge el riesgo de que se rompan o que se generen coágulos, con consecuencias potencialmente fatales.

¿Podemos hacer algo para evitar que aparezcan las placas de ateroma? Sí, mucho. Tomar la menor cantidad posible de grasas saturadas y grasas trans es un buen comienzo. Con esto reducimos el riesgo de enfermedad coronaria y mortalidad.

Las grasas trans están en todos aquellos alimentos procesados que llevan aceites o grasas parcialmente hidrogenados. Los podemos detectar consultando la lista de ingredientes. Suelen ser productos de bollería o precocinados de baja calidad

Las grasas trans están en todos aquellos alimentos procesados que llevan aceites o grasas parcialmente hidrogenados. Los podemos detectar consultando la lista de ingredientes. Suelen ser productos de bollería o precocinados de baja calidad.

Por su parte, las grasas saturadas las encontramos en carne, lácteos, chocolates, salsas, aceite de coco o de palma. Por esta razón se recomienda disminuir el consumo de carne, especialmente las rojas y las procesadas, y los lácteos enteros (incluido el queso). En cuanto al resto de alimentos en esa lista, mejor eliminarlos de nuestra dieta.

La probabilidad de muerte por enfermedad cardiovascular aumenta con una presión arterial elevada. Mayor consumo de sal y menor consumo de potasio están asociados con más riesgo de sufrir hipertensión y problemas cardiovasculares.

Deberíamos reducir a la mitad la sal que tomamos, que no es solo la que añadimos a la comida. De hecho, la mayoría proviene de los alimentos procesados. Está incluso en productos dulces.

Las grasas trans están en todos aquellos alimentos procesados que llevan aceites o grasas parcialmente hidrogenados. Los podemos detectar consultando la lista de ingredientes. Suelen ser productos de bollería o precocinados de baja calidad

Los alimentos procesados que más sal contienen son las salazones, los embutidos, las salsas y los aperitivos. Pero también hay mucha en alimentos tan consumidos como el pan o el queso.

El aumento en la ingesta de potasio puede ayudar a disminuir la presión arterial y, como consecuencia, reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular. Este mineral se encuentra principalmente en alimentos naturales como frutas, verduras, legumbres y frutos secos.

La fibra tiene numerosos efectos beneficiosos para nosotros, aunque no tan milagrosos como nos hacen creer las campañas de publicidad. Lo cierto es que las personas que más toman este nutriente tienen menor riesgo de mortalidad por cualquier causa, incluida por enfermedad cardiovascular, incidencia de enfermedad coronaria, infarto y fallecimiento por infarto.

Podemos encontrar fibra en alimentos de origen vegetal, y siempre es mejor tomarla de alimentos naturales. Las legumbres son las que más contienen, seguidas de cereales integrales, frutos secos, frutas y verduras.

En cuanto a otros componentes de la dieta, un amplio trabajo reciente ha revisado muchos estudios en los que relaciona los diferentes tipos de alimentos con el riesgo de muerte por causas cardiovasculares.

Los resultados muestran que las personas que tomaron gran cantidad de cereales integrales, frutas, verduras y frutos secos durante un largo tiempo tenían menor riesgo de muerte por causas cardiovasculares

Los resultados muestran que las personas que tomaron gran cantidad de cereales integrales, frutas, verduras y frutos secos durante un largo tiempo tenían menor riesgo de muerte por causas cardiovasculares.

Por cada 10 gramos de más de cereales integrales que las personas comían al día, el riesgo disminuía un 4 %. Por el contrario, la ingesta de carne roja o procesada suponía aumentarlo: un 1.8 % más por cada 10 gramos que añadían a su dieta diaria.

En 2013 se publicó un artículo que dio la vuelta al mundo y puso en primer plano los beneficios de la dieta mediterránea. Hasta ese momento, tenían poca credibilidad.

Este trabajo se llevó a cabo en España en personas mayores con alto riesgo cardiovascular. La conclusión fue que seguir este tipo de alimentación protegía frente al riesgo de problemas cardiacos.

La dieta mediterránea incluye un consumo elevado de frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pescado y aceite de oliva virgen. Por el contrario, limita mucho la ingesta de carnes rojas y procesadas, bebidas carbonatadas y/o azucaradas, repostería comercial y grasas que no sean aceite de oliva

La dieta mediterránea incluye un consumo elevado de frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pescado y aceite de oliva virgen. Por el contrario, limita mucho la ingesta de carnes rojas y procesadas, bebidas carbonatadas y/o azucaradas, repostería comercial y grasas que no sean aceite de oliva.

Podemos hacer mucho para reducir el riesgo de que nuestro corazón enferme. Mejorar nuestra alimentación es fundamental y para ello debemos centrarnos en alimentos naturales como los cereales integrales, frutas, verduras, legumbres, frutos secos y, como principal grasa, el aceite de oliva virgen.

Evitar el alcohol, dejar de fumar y realizar diariamente actividad física son los otros hábitos que nos ayudan a cuidar de nuestro corazón.

9. José López Barneo, Premio nacional de investigación 2023: "En España se premia muy poco la investigación"

Entrevista en Diario de Sevilla de Cristina Valdivieso.

Sus líneas de investigación fundamentales se relacionan con las respuestas celulares a la hipoxia y la neurodegeneración y la terapia celular aplicada al Parkinson

José López Barneo (Jaén, 1952) lleva 30 años recibiendo premios. Exhala ciencia y pasión por la investigación. Es doctor en Medicina y Cirugía y Catedrático de Fisiología de la Facultad de Medicina de Sevilla, ya en condición de emérito. En 2006, fundó el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS), en simbiosis con el Hospital Universitario Virgen del Rocío, del que fue director entre 2006-2020. Aunque se formó de manera intermitente en el extranjero y tuvo ofertas muy interesantes lejos de nuestras fronteras, prefirió seguir arremangado en Andalucía y España por compromiso con su tierra. Sus líneas de investigación fundamentales se relacionan con las respuestas celulares a la hipoxia y la neurodegeneración y la terapia celular aplicada al Parkinson. Rehúye del término de "una rata de laboratorio" y, entre sus aficiones, está la lectura, la música, el cine, el deporte y tocar la guitarra eléctrica y el piano.

Premio Nacional de Investigación... ¿Cómo ha llegado hasta ahí?

En mi caso, comencé a hacer investigación hace 50 años y he tenido largos procesos de formación en Sevilla, pero también en el extranjero, en EEUU y Francia, entre otros lugares, pero siempre he vuelto y, a nivel de institución, he estado siempre vinculado a España

Tengo que reconocer que este premio ya lo había solicitado en otra ocasión y no me lo dieron. Ésta era la segunda vez que me había propuesto la Universidad de Sevilla, con la fortuna de que ahora sí me lo han concedido y no puedo decir más que es todo un privilegio para mí, sobre todo, por lo que representa y las personas que ya lo han recibido previamente. En mi caso, comencé a hacer investigación hace 50 años y he tenido largos procesos de formación en Sevilla, pero también en el extranjero, en EEUU y Francia, entre otros lugares, pero siempre he vuelto y, a nivel de institución, he estado siempre vinculado a España. Entiendo que todo eso se ha tenido en cuenta.

En esa ruta formativa por todo el mundo habrá encontrado muchos contrastes...

Muchísimos. Yo siempre tuve vocación médica, pero también científica, y ya al principio de mi carrera profesional, cuando ejercí la Medicina, me di cuenta de que aquí era muy difícil combinar ambas cosas. En los años 70 en España se estaba muy atrasado a la hora de hacer investigación bioquímica. Me vi obligado irme a formarme al extranjero para poder aprender y conseguir el nivel suficiente para ser un investigador competitivo porque aquí era muy difícil. En Francia y EEUU había ya en esa época siglos de desarrollo científico y tenían laboratorios de investigación bien montados y universidades con equipos científicos sólidos. Son etapas que han marcada mi vida, pero obligadas porque en mis orígenes partía de una situación de atraso científico muy grande en España y eso nos pasó a muchos de mi generación.

¿Diría que es fácil investigar en España?

Entonces, sí, es fácil investigar en España, pero no es tan fácil como en otros sitios, sobre todo, porque, aunque tenemos infraestructuras científicas, también tenemos un sistema organizativo muy deficiente

Podemos decir que en los últimos 50 años ha habido un cambio muy importante. Hemos conseguido un nivel de desarrollo en ciencia, quizás no todo lo alto que a mí me gustaría, y que yo creo que nos merecemos los españoles, pero sí ha habido cambios en general. Y en Andalucía, en particular, también. Entonces, sí, es fácil investigar en España, pero no es tan fácil como en otros sitios, sobre todo, porque, aunque tenemos infraestructuras científicas, también tenemos un sistema organizativo muy deficiente.

Los investigadores claman en nuestro país contra la burocracia que les impide avanzar al tener que estar constantemente justificando las ayudas que reciben...

Efectivamente. Tenemos mucha burocracia que nos ahoga a la hora de hacer ciencia y muy amplios límites económicos para hacer investigación, que son mucho mayores que los que se tienen en otros países. Todo eso hace que, todavía, investigar en España en general, y en concreto en Andalucía, sea más difícil que investigar en otro sitio. Entiendo que son cuestiones aplicadas con las mejores de las intenciones para controlar el gasto, pero que, en el campo científico, acaban estrangulando al investigador. En otros países se hace ese control del gasto también, pero a posteriori, lo que da más libertad. Pero, además, hay países en los que existen sistemas en los que la investigación se premia más a nivel retributivo o económico. Por ejemplo, un docente que, además, hace investigación, tiene una remuneración mucho mayor. Y aquí, en España se premia muy poco.

Fue el principal impulsor del Instituto de Biomedicina de Sevilla. ¿Cuál diría que es la aportación de este centro a la ciencia mundial?

También es importante este centro a nivel mundial por el propio concepto. Es de los pocos que hay en España y en el mundo que aúnan investigadores moleculares, que están tocando genes, con otros compañeros que están en el hospital viendo o interviniendo a pacientes

Podemos decir que en este centro hay varios campos, como, por ejemplo, el área de neurociencias o Alzheimer y Parkinson, que cuentan con grupos de investigación y observaciones científica que están haciendo trabajos de primer nivel en el ámbito internacional y se están haciendo aquí. También hay trabajos de investigación competitiva de primera fila mundial sobre cómo el cuerpo reacciona o mide los cambios de oxígeno o en determinados aspectos de algunos tipos de cánceres. En definitiva, de todos los campos que tocamos hay puntos de avances y contamos con profesionales que se tutean con importantes grupos internacionales. También es importante este centro a nivel mundial por el propio concepto. Es de los pocos que hay en España y en el mundo que aúnan investigadores moleculares, que están tocando genes, con otros compañeros que están en el hospital viendo o interviniendo a pacientes. 

Ha dirigido trabajos que destacan por el desarrollo de innovadoras estrategias para abordar enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson. ¿Se vislumbra la cura?

Sinceramente, yo creo que la cura del Parkinson va a ser difícil, en general, como en el resto de enfermedades neurodegenerativas. Habría que atacar a la causa de la enfermedad, algo que desconocemos, y que, además, no creemos que responda a una concreta. Yo diría que el reto está más en cuándo empezar a tratarlo. Yo vislumbro que va a haber un avance importante, y ya se está viendo, en mejorar el tratamiento sintomático, es decir, en mejorar los síntomas para que le afecte a la persona lo menos posible, y también en entender el curso de la enfermedad y hacer que, una vez que se diagnostica, aparezca más tardíamente.

10. La Ciencia sí es Cultura

Artículo en The Conversation de Ignacio López-Goñi, junto a Javier Armentia y Joaquín Sevilla.

Este mes de noviembre se celebra el mayor evento anual de divulgación y comunicación social de la ciencia en Europa: las semanas de la ciencia y la tecnología, que ofrecen cientos de actividades para acercar la investigación a la sociedad y, en particular, a la gente más joven.

La cultura nos representa, es el armazón de conocimientos, gustos y costumbres en el que nos reconocemos y con el que disfrutamos. La ciencia es parte de la gran aventura intelectual del ser humano, fruto de su curiosidad y del intento de representar y entender el mundo en el que vivimos

La cultura nos representa, es el armazón de conocimientos, gustos y costumbres en el que nos reconocemos y con el que disfrutamos. La ciencia es parte de la gran aventura intelectual del ser humano, fruto de su curiosidad y del intento de representar y entender el mundo en el que vivimos. Y como producto del pensamiento humano, la ciencia es un componente esencial de la cultura. Porque la ciencia no es una actividad extraña a la vida y, por tanto, sus respuestas también son de carácter cultural.

Los avances científicos han impulsado el progreso y han moldeado nuestra cultura en términos de cómo vivimos, trabajamos y nos relacionamos. Más aún, las ideas científicas, a veces de modo velado, han condicionado profundamente las ideas sociales.

Es absurdo que el mejor conocimiento disponible sobre cómo funciona el mundo quede fuera del concepto de cultura. Es algo tan evidente que, en vez de explicarlo, parece más necesario analizar por qué esa consideración no está generalizada.

La tradicional división de la educación en ciencias y humanidades (¡como si la ciencia no fuera humana!) puede sugerir que unas forman parte de la cultura y las otras son “otra cosa”. Pero la realidad es que el conocimiento detallado y disciplinar de la historia del arte, de la lingüística o de las lenguas clásicas, por ejemplo, es tan propio de los especialistas como el de la física, la geología o las neurociencias.

La ciencia no solo se limita a laboratorios y a gente del mundo académico, sino que está presente en todos los aspectos de nuestra vida

La ciencia no solo se limita a laboratorios y a gente del mundo académico, sino que está presente en todos los aspectos de nuestra vida. Y del mismo modo que una persona culta conoce y disfruta del arte o la literatura, conocerá y disfrutará de una visión panorámica de la historia del universo, de las peculiaridades del comportamiento animal o de cómo funciona una célula.

A nadie le parece extraño, más bien al contrario, saber quién fue Velázquez y admirar sus cuadros sin ser un especialista historiador del arte. Pues tampoco hay que ser una persona experta o erudita para conocer quienes fueron Darwin o Curie.

La naturaleza no tiene la culpa de los planes de estudio. La realidad no entiende de ciencias o de humanidades. El mundo se nos presenta para conocerlo, entenderlo y cambiarlo mediante todas las herramientas de que dispongamos.

Además, la ciencia no solo proporciona un conocimiento empírico, sino que también plantea preguntas éticas y filosóficas, debates que son parte integral de nuestra cultura y sociedad

Además, la ciencia no solo proporciona un conocimiento empírico, sino que también plantea preguntas éticas y filosóficas, debates que son parte integral de nuestra cultura y sociedad.

La existencia de instalaciones de cultura científica como museos de ciencias o planetarios no es nueva. Desde el año 2007, la mayoría de los centros de investigación y universidades han promovido las Unidades de Cultura Científica que son hoy en día uno de los principales agentes en la difusión y divulgación de la cultura ciencia y la innovación.

Además, en la última década se ha hecho un considerable esfuerzo por añadir al panorama cultural una oferta científica cada vez más variada y, por qué no decirlo, alejada del estereotipo de seriedad y torre de marfil que tradicionalmente ha tenido. Programas de televisión como Órbita Laika, compañías de monólogos científicos humorísticos como Big Van Ciencia o espectáculos escénicos como Naukas son algunos ejemplos.

Este tipo de actividades culturales de divulgación científica permiten que el público en general se involucre en la exploración del mundo natural y comprenda cómo la ciencia contribuye a nuestro entendimiento del mundo

Este tipo de actividades culturales de divulgación científica permiten que el público en general se involucre en la exploración del mundo natural y comprenda cómo la ciencia contribuye a nuestro entendimiento del mundo.

Y la ciencia sirve también como fuente de inspiración para la creatividad artística.

Las personas que nos dedicamos a diario a tareas de divulgación científica vivimos convencidas de que “la ciencia es cultura” pero en la sociedad en general sigue sin ser algo suficientemente aceptado.

Por eso es tan urgente incrementar la cultura científica de la población. La información científica es una fecundísima semilla para el desarrollo social, económico y político de los pueblos. La complicidad entre los científicos y el resto de los ciudadanos es una excepcional celebración de la democracia.

Pero, además, esa nueva cultura contribuiría a frenar las supercherías disfrazadas de ciencia, aumentaría la capacidad crítica de los ciudadanos, derribaría miedos y supersticiones…

Pero, además, esa nueva cultura contribuiría a frenar las supercherías disfrazadas de ciencia, aumentaría la capacidad crítica de los ciudadanos, derribaría miedos y supersticiones…

En definitiva, haría a los seres humanos menos manipulables, más libres y más audaces.

Los enemigos a batir por la ciencia son los mismos que los de la filosofía, el arte o la literatura. Esto es, la incultura, el oscurantismo, la barbarie, la miseria, la explotación humana.

11. David Callejo, divulgador científico y médico anestesista infantil: "Si el paciente te pide que no compartas la noticia con su familia, tienes que respetarlo por ley"

David Callejo ha querido aclarar que esto podría ser posible "en un mundo ideal". "La realidad", explica, "es que por los problemas de agenda que tenemos, no puedo dedicarle los minutos que me gustaría a la familia del niño que vamos a operar"

¿Cómo se prepara un médico para dar una mala noticia? "La mayoría hemos entrenado a base de equivocarnos. En la Universidad nos enseñan muchas cosas, pero no cómo comunicarse con el paciente", explica David Callejo, médico anestesista infantil en el HGU Gregorio Marañón y divulgador científico. En 2019, un estudio de la universidad de Florida demostró que los médicos interrumpen al paciente en los diez primeros segundos de consulta: "Eso es un error. Lo importante es escucharle, observar la relación que tiene con sus familiares porque de todo eso estás aprendiendo y estás sacando información para luego poder comunicarte mejor con ellos". No obstante, David Callejo ha querido aclarar que esto podría ser posible "en un mundo ideal". "La realidad", explica, "es que por los problemas de agenda que tenemos, no puedo dedicarle los minutos que me gustaría a la familia del niño que vamos a operar".

A partir de dicha edad, los niños son titulares de los derechos de información y confidencialidad y el régimen de consentimiento es el mismo que el de los adultos capaces

En 2002, entró en vigor la ley básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica. En el ámbito de dar buenas y malas noticias, la Ley 41/2002 obliga a los médicos a obedecer al paciente si este pide que no se comuniquen con su familia: "Ya no puedes hacer esa conspiración de hablar con la familia y no con el paciente. Eso está prohibidísimo". En el caso de los niños, ¿a quién se lo decís primero?, pregunta Mara Torres: "Esta Ley establece los dieciséis años como 'mayoría de edad sanitaria', es decir, podríamos considerar hablar primero con el niño que, con su familia, pero a efectos prácticos, o se lo decimos a la vez o un poco antes a los padres". A partir de dicha edad, los niños son titulares de los derechos de información y confidencialidad y el régimen de consentimiento es el mismo que el de los adultos capaces.

12. Cuando cumplas 65 años, ¿Cuántos años, en buena y mala salud, te quedarán por vivir?

Lo escribe Javier Segura Del Pozo en su blog.

La respuesta es contundente y no debería dejar de ser un escándalo: depende de tu sexo y de tu nivel de estudios (es decir, de tu clase social)

¿Estás cerca de los 65 años? ¿Quieres saber cuántos años, en buena y mala salud, te quedarán por vivir (de media)? La respuesta es contundente y no debería dejar de ser un escándalo: depende de tu sexo y de tu nivel de estudios (es decir, de tu clase social). Los hombres vivirán entre 18 y 20 años, y las mujeres entre 22 y 25 años. Sin embargo, hay un importante gradiente social si consideramos los años que quedan por vivir en buena salud: hay una diferencia entre los extremos del gradiente social de 4,5 años en los hombres y de 6,8 años en el caso de las mujeres. Esto es lo que se desprende de un interesante estudio publicado recientemente en Gaceta Sanitaria por Unai Martín, Antía Domínguez-Rodríguez y Amaia Bacigalupe (Martín U, et al. Desigualdades sociales en salud en población mayor: una aportación desde la salud pública al debate sobre el retraso de la edad de jubilación en España. Gac Sanit. 2017), quienes además se preguntan si esta evidencia de desigualdad social en la salud no debería tenerse en cuenta en el debate actual sobre el retraso en la edad de jubilación.

Esperanza de vida, un indicador de desigualdades sociales en salud

En repetidas ocasiones, hemos intentado visibilizar en este blog las desigualdades sociales en salud a través de las diferencias en esperanza media de vida, tanto entre barrios de Madrid, como entre países o grupos sociales. La idea de que vamos a vivir más o menos años, y en mejor o peor salud, dependiendo de las condiciones socioeconómicas de la familia y del lugar del mundo donde nos tocó nacer, de nuestro sexo y de las condiciones de vida a las que, por lo tanto, hemos sido condenado, nos parece bastante injusta y sigue siendo motivo de sorpresa y escándalo, cuando su concreción en cifras salta a los medios de comunicación. La esperanza media de vida sigue siendo pues un eficaz instrumento para mostrar y llamar la atención sobre las consecuencias de los determinantes sociales más estructurales, es decir, de las propias del sistema capitalista y patriarcal, que tenemos "naturalizado" e "inyectado en vena".

Las desigualdades en esperanza de vida y su evolución en el tiempo deben ser un termómetro a considerar en las políticas públicas y un espejo de la preocupación que cada sociedad tiene por la equidad en salud

Las desigualdades en esperanza de vida y su evolución en el tiempo deben ser un termómetro a considerar en las políticas públicas y un espejo de la preocupación que cada sociedad tiene por la equidad en salud. Así lleva años siendo considerada en el Reino Unido, dónde repetidas veces se ha puesto el foco en el reto político y social que supone que los habitantes de los vecindarios con mayor nivel de privación social tengan menor esperanza de vida y menos años libres de discapacidad.

Los estudios de Madrid Salud (Ayuntamiento de Madrid) sobre diferencias de esperanza de vida por barrios de Madrid, ampliamente difundidos a partir de su publicación en este blog, llevaron a que el indicador de esperanza de vida fuera considerado como uno de los principales en el reparto del Fondo de Reequilibrio Territorial (FRT) por el actual gobierno municipal, beneficiando a los barrios más desfavorecidos de la periferia sur de Madrid ¡Fue un gran triunfo salubrista! A partir de la toma de consciencia de las importantes diferencias de esperanza media de vida entre barrios (alrededor de 9 años), los responsables del Área de Gobierno de Coordinación Territorial encargaron afinar el instrumento de estimación (para la definición de un ranking de barrios) a la Universidad Carlos III de Madrid, tal cómo se publicó ayer en algunos medios.

Esperanza de vida en buena salud a partir de los 65 años

Un interesante añadido a este indicador es cuando estimamos cuántos de los años que se esperan vivir a partir de los 65 años, se vivirán en buena o mala salud, y su diferencia según sexo y nivel de estudios. Esto es lo que han estimado Unai Martín, Antía Domínguez-Rodríguez y Amaia Bacigalupe en el estudio que os podéis descargar aquí: Desigualdades sociales en salud en población mayor.

En este tránsito entre la cuna y la tumba, parecería que el hecho de nacer en "baja o alta cuna" significará llegar a la tumba "solo" un par de años antes o después, respectivamente

Si tomamos el nivel de estudios como un aproximador al gradiente social (por desgracia, en el siglo XXI la finalización de los estudios secundarios o el acceso a los estudios universitarios, siguen estando condicionados por la clase social), resultaría que, si se ha conseguido llegar con vida a los 65 años, no hay tanta diferencia entre los años que le quedan por vivir a las personas de clase alta y a las de clase baja: poco más de 2 años de diferencia (2,2 en hombres y 2,3 en mujeres). Los hombres que alcanzan los 65 años deben saber que les quedarán de media entre 18 y 20 años de vida, y a las mujeres, entre 22 y 25 años (según su nivel de estudios). Por supuesto, que estas estimaciones se hacen teniendo en cuenta las tasas de mortalidad especificas por edad que teníamos en 2012, y que pueden variar en las siguientes décadas. En este tránsito entre la cuna y la tumba, parecería que el hecho de nacer en "baja o alta cuna" significará llegar a la tumba "solo" un par de años antes o después, respectivamente. (Siempre y cuando, los de «baja cuna» hayan superado su desventaja ante varias amenazas para morir prematuramente antes de los 65 años: en la infancia, juventud u madurez, que es cuando se marcan las principales diferencias en mortalidad).

Hay una diferencia en la esperanza de vida en buena salud de 4,5 años entre los extremos del gradiente social

Sin embargo, si nos fijamos en la esperanza de vida en buena o mala salud a partir de los 65 años, resulta que esas diferencias se hacen más apreciables. En el caso de los hombres de clase baja (nivel de estudios primarios o inferiores), de los 18 años que les quedarán de vida, solo 8 años (7,97) serán en buena salud y el disfrute de los restantes últimos 10 años estará muy condicionado por la mala salud. Sin embargo, en los hombres de clase alta (estudios superiores), de los 20 años que les quedarán de vida, disfrutarán 12,5 años en buena salud (61% de la esperanza de vida total). Es decir, hay una diferencia en la esperanza de vida en buena salud de 4,5 años entre los extremos del gradiente social.

En el caso de las mujeres esta diferencia es más alta: 6.8 años. Aunque las mujeres que alcanzan los 65 años viven más años que los hombres, como se ha visto antes, proporcionalmente viven menos años en buena salud

En el caso de las mujeres esta diferencia es más alta: 6.8 años. Aunque las mujeres que alcanzan los 65 años viven más años que los hombres, como se ha visto antes, proporcionalmente viven menos años en buena salud. De media, las mujeres de clase baja (estudios primarios o inferiores) vivirán un año menos en buena salud que los hombres de su clase (6,7 años las mujeres y 7,9 los hombres), y la mitad de los que vivirán las mujeres de clase alta (estudios universitarios): 6,7 frente a 13,7 años.

Retraso en la edad de jubilación

Las implicaciones para el debate del retraso de la edad de jubilación son importantes. El estado de bienestar social favorecía una tendencia a disminuir la jornada laboral y a jubilarse cada vez antes y, por lo tanto, a aumentar nuestra calidad de vida y el tiempo de ocio disponible. Anticipar la jubilación también suponía más puestos de trabajo disponibles para jóvenes, en un país con una escandalosa tasa de desempleo juvenil. Como sabéis, esta tendencia se ha invertido, justificando el retraso en la edad de jubilación no solo en discutibles razones de sostenibilidad financiera, sino en el argumento de que como vivimos más años que antes, podríamos trabajar más años. Sin embargo, eso supone que este retraso se hace a costa de los años que nos quedan por vivir en buena salud. El disfrute de la jubilación que está asociado a un mayor tiempo disponible para el ocio, viajes y relaciones sociales (lo que llamamos «envejecimiento activo y saludable»), está condicionado no solo por la riqueza disponible (que, en el caso de la clase trabajadora, depende por lo general básicamente de las modestas pensiones y no de otras rentas), sino también, de forma muy importante, por la situación de salud física y la ausencia de discapacidades.

El retrasar la jubilación a los 67, 68, incluso a los 69 ó 70 años, supone que, en el caso de los trabajadores y trabajadoras de clase baja, se les expropia casi todo el periodo de vida que les queda en buena salud

El retrasar la jubilación a los 67, 68, incluso a los 69 ó 70 años, supone que, en el caso de los trabajadores y trabajadoras de clase baja, se les expropia casi todo el periodo de vida que les queda en buena salud. Así a la «jubilación» de la clase trabajadora le queda cada vez menos de merecido “júbilo” y más de sensación de explotación y engaño en el contrato social.

13. El tweet de Antelm Pujol: rendimiento de pórtico y días de cama

  • A partir del tercer día en la cama, el rendimiento deportivo aeróbico empieza a disminuir.
  • A partir del quinto día en cama, empieza a disminuir la fuerza.

El reposo absoluto debe ser el mínimo necesario para la mejoría de una enfermedad aguda y puntual

El reposo absoluto debe ser el mínimo necesario para la mejoría de una enfermedad aguda y puntual.

14. El mensaje de Gorka Orive

Un estilo de vida saludable podría compensar el impacto de la genética en más de un 62% y aportar hasta 5 años de vida. Una vida no saludable aumentaría un 78% riesgo de muerte prematura, independientemente del riesgo genético.

Un artículo del BMJ que dice:

Está bien establecido que una vida más corta o una muerte prematura podrían atribuirse a factores modificables del estilo de vida, específicamente el consumo de tabaco, el consumo de alcohol, la calidad de la dieta y la actividad física

Qué es lo que ya se sabe sobre este tema

Está bien establecido que una vida más corta o una muerte prematura podrían atribuirse a factores modificables del estilo de vida, específicamente el consumo de tabaco, el consumo de alcohol, la calidad de la dieta y la actividad física. Un estilo de vida consciente de la salud podría tener un gran potencial para mitigar la susceptibilidad genética hacia una vida más corta.

No se ha realizado ninguna investigación para investigar los efectos conjuntos de los factores del estilo de vida y los determinantes genéticos en la esperanza de vida humana.

Sigue siendo difícil determinar hasta qué punto un estilo de vida saludable podría contrarrestar el alto riesgo genético.

Lo que agrega este estudio

Un riesgo genético alto correspondía a un riesgo de muerte un 21% mayor en comparación con un riesgo genético bajo, independientemente de los factores del estilo de vida.

Los factores genéticos y de estilo de vida manifestaron asociaciones independientes con la esperanza de vida

Los factores genéticos y de estilo de vida manifestaron asociaciones independientes con la esperanza de vida.

La adherencia a estilos de vida saludables podría atenuar en gran medida el riesgo genético de una vida más corta o una muerte prematura.

¿Cómo podría afectar este estudio la investigación, la práctica o la política?

Este estudio aclara el papel fundamental de un estilo de vida saludable para mitigar el impacto de los factores genéticos en la reducción de la esperanza de vida.

Las políticas de salud pública para mejorar los estilos de vida saludables servirían como potentes complementos de la atención sanitaria convencional y mitigarían la influencia de los factores genéticos en la esperanza de vida humana

Dado que nuestro análisis se limitó a la ascendencia blanca europea, la generalización de nuestros hallazgos debería evaluarse más a fondo en poblaciones más diversas.

Las políticas de salud pública para mejorar los estilos de vida saludables servirían como potentes complementos de la atención sanitaria convencional y mitigarían la influencia de los factores genéticos en la esperanza de vida humana.

15. Jesús Martín-Fernández, neurocirujano especialista en cirugía despierta y neurocientífico: “Todos mis pacientes tienen mi número de móvil”

Tengo 31 años. Nací en Santa Cruz de la Palma, en la isla de La Palma, Canarias, y vivo en Montpellier pero opero cerebros por el mundo sin ánimo de lucro. Estoy soltero y sin hijos. Mi sentimiento político es que lo único que hay que conservar es el arte, y soy profundamente progresista. Soy agnóstico.

A los 30 años Jesús Martín-Fernández se convirtió en un referente mundial en la neurología al inventar un test que le permite saber mientras está operando un cerebro si está tocando una zona crítica donde al hacerlo dejaría secuelas

A los 30 años Jesús Martín-Fernández se convirtió en un referente mundial en la neurología al inventar un test que le permite saber mientras está operando un cerebro si está tocando una zona crítica donde al hacerlo dejaría secuelas. Paralelamente a sus estudios de medicina se formó en composición, orquestación y dirección de orquesta. “Mis profesores me decían que alguien con un pendiente en la oreja y que hacía música no podría ser neurocirujano”. En el 2001 fue el neurocirujano más citado del mundo por su investigación sobre cómo varía la actividad cerebral según los estilos musicales escuchados que publicó en Neuroscience. Especializado en la cirugía despierta de tumores cerebrales, impulsa junto a su mentor, el doctor Hugues Duffau, líder en su campo, un cambio de paradigma. Cuenta su historia en Dime qué sientes (Paidós).

Y lo escribe en la contra de La Vanguardia Inma Sanchís.

El año pasado le extirpé un tumor cerebral a Yolanda, la operé despierta y por primera vez apliqué mi test

¿Por qué le llaman el neurocirujano de las emociones?

El año pasado le extirpé un tumor cerebral a Yolanda, la operé despierta y por primera vez apliqué mi test.

¿En qué consiste?

Con la ayuda de la inteligencia artificial hemos creado un gran abanico de imágenes de expresiones faciales de sentimientos que mientras está siendo operado el paciente va reconociendo y nombrando.

¿Con qué fin?

Al aplicar durante pocos segundos un estímulo eléctrico directo e indoloro sobre el cerebro de Yolanda, pudimos preguntarle a su mente si esa zona era crítica o no para el reconocimiento de las emociones en las caras de nuestro test

Al aplicar durante pocos segundos un estímulo eléctrico directo e indoloro sobre el cerebro de Yolanda, pudimos preguntarle a su mente si esa zona era crítica o no para el reconocimiento de las emociones en las caras de nuestro test.

¿Cómo?

El estimulador va interrumpiendo los diferentes circuitos cerebrales, cuando lo aplicas y el paciente deja de reconocer emociones o se equivoca significa que la región es crítica.

¿Cómo nació esta inquietud en usted?

Soy compositor, el hecho de vehiculizar la emoción es algo natural para mí. Pero el detonante fue cuando en el 2013 diagnosticaron a mi tío, músico, un tumor cerebral, yo era estudiante de cuarto curso de Medicina.

¿Todo fue bien?

Tras la cirugía se movía y hablaba perfectamente, pero perdió todo el procesamiento emocional, desde la capacidad para emocionarse con un abrazo hasta sentir placer escuchando la quinta de Shostakóvich

Tras la cirugía se movía y hablaba perfectamente, pero perdió todo el procesamiento emocional, desde la capacidad para emocionarse con un abrazo hasta sentir placer escuchando la quinta de Shostakóvich.

Una pérdida esencial.

A partir de ahí empecé a investigar para evitar ese tipo de secuelas y encontré en el profesor Duffau, referente mundial en operar el cerebro a pacientes despiertos y en hacer un mapeo cognitivo, el lugar al que asirme.

¿Qué es el mapeo cognitivo?

Por fin la neurocirugía puede ir un poco más allá de preservar el lenguaje y el movimiento, que es en lo que se ha centrado hasta ahora

El mapa de las zonas del cerebro que son muy plásticas y por tanto se pueden extirpar. Por fin la neurocirugía puede ir un poco más allá de preservar el lenguaje y el movimiento, que es en lo que se ha centrado hasta ahora.

¿Cómo se sintió la primera vez?

Estaba lleno de sensaciones encontradas, no me quitaba de la cabeza a mi tío. El por­centaje de pacientes con tumores cerebrales que quedan con déficits en la perso­nalidad, el comportamiento o la forma de ver el mundo tras la cirugía es muy elevado.

Usted intenta acabar con eso.

Ver que Yolanda, que tenía un tumor cerebral enorme que estaba involucrando zonas muy críticas como el cíngulo, lleva ahora una vida normal es maravilloso

Ver que Yolanda, que tenía un tumor cerebral enorme que estaba involucrando zonas muy críticas como el cíngulo, lleva ahora una vida normal es maravilloso.

Lo ha conseguido.

Hemos demostrado que el cerebro es tremendamente plástico y que cuando hay una lesión que crece poco a poco es capaz de redistribuir las funciones cerebrales lejos del tumor. Eso nos permite poder extirpar zonas que antes se pensaba que eran intocables.

Opera por todo el mundo.

Mi equipo y yo hemos dejado la certidumbre de trabajar en un hospital. Vamos allá donde nos reclaman, no cobramos a los pacientes, vivimos de la formación que impartimos

Mi equipo y yo hemos dejado la certidumbre de trabajar en un hospital. Vamos allá donde nos reclaman, no cobramos a los pacientes, vivimos de la formación que impartimos.

¿Es usted una oenegé con patas?

Sí, y a mí me hace feliz. La ciencia avanza derribando paradigmas o creencias anteriores, y la mejor forma de llevar este mensaje es ayudar a la gente sin pedir nada a cambio.

¿Y qué recibe usted?

La emoción más genuina: devolverle la ilusión de vivir a otra persona, pasar de decirle tu tumor es inoperable o quedarás con muchas secuelas, a vamos a luchar por devolverte una vida norma

La emoción más genuina: devolverle la ilusión de vivir a otra persona, pasar de decirle tu tumor es inoperable o quedarás con muchas secuelas, a vamos a luchar por devolverte una vida normal. Es la única emoción a la que soy dependiente.

¿Todavía se duerme a los pacientes para operarles el cerebro?

En la mayoría de casos. Y se suele operar el hemisferio izquierdo, porque tenemos la tendencia a localizar las funciones cerebrales como el lenguaje y el movimiento en un punto, pero esa es una visión reduccionista.

¿Una visión reduccionista del cerebro?

Sí, el cerebro es un sistema complejo, autoorganizado y que se adapta constantemente al entorno. Operamos en Polonia a un hombre con un tumor que nadie se atrevía a tocar porque estaba en la ínsula, una parte del cerebro con mucha funcionalidad

Sí, el cerebro es un sistema complejo, autoorganizado y que se adapta constantemente al entorno. Operamos en Polonia a un hombre con un tumor que nadie se atrevía a tocar porque estaba en la ínsula, una parte del cerebro con mucha funcionalidad.

¿Y?

Poco a poco, ante un tumor que va creciendo, el cerebro desplaza la función de la ínsula a otro lugar, así que pudimos limpiarla sin dañar la calidad de vida de acuerdo con el mapa de las zonas que son plásticas de Duffau.

Como neurocientífico ha investigado sobre la música y el cerebro…

Hemos estudiado cómo el cerebro reacciona a los diferentes estilos musicales –solo música–, qué partes del cerebro reclutan oxígeno para activarse. La parte más primitiva del movimiento, el placer y la recompensa se activaron con el ritmo del reguetón.

Todos tienen mi móvil. Así es como concebimos la práctica de la medicina

¿Mantiene relación con algún paciente?

Con todos. Todos tienen mi móvil. Así es como concebimos la práctica de la medicina.

Y todo me recuerda la entrevista que mantuve con él en Salud A Todo Twitch en Las Palmas. Gracias a Conrado Domínguez. Compartió espacio con Julio Mayol

16. Contribución de la vacunación a la mejora de la supervivencia y la salud: desde 1974, ha evitado 154 millones de muertes

Artículo en The Lancet.

La OMS, a petición de sus estados miembros, lanzó el Programa Ampliado de Inmunización (PAI) en 1974 para poner a disposición de todos en todo el mundo vacunas que salvan vidas. Para conmemorar el 50 aniversario del PAI, buscamos cuantificar el impacto de la vacunación en la salud pública a nivel mundial desde el inicio del programa.

Desde 1974, la vacunación ha evitado 154 millones de muertes, incluidas 146 millones de niños menores de 5 años, de los cuales 101 millones eran lactantes menores de 1 año

En este estudio de modelado, utilizamos un conjunto de modelos matemáticos y estadísticos para estimar el impacto en la salud pública global y regional de 50 años de vacunación contra 14 patógenos en el PAI. Para los patógenos modelados, consideramos la cobertura de todas las vacunas de rutina y complementarias administradas desde 1974 y estimamos la mortalidad y morbilidad evitadas para cada cohorte de edad en relación con un escenario hipotético sin vacunación histórica. Luego utilizamos estos resultados modelados para estimar la contribución de la vacunación a la disminución global de las tasas de mortalidad infantil y en la niñez durante este período.

Desde 1974, la vacunación ha evitado 154 millones de muertes, incluidas 146 millones de niños menores de 5 años, de los cuales 101 millones eran lactantes menores de 1 año. Por cada muerte evitada, se ganaron en promedio 66 años de salud plena, lo que se traduce en 10,2 mil millones de años de salud plena. Estimamos que la vacunación ha representado el 40% de la disminución observada en la mortalidad infantil mundial, el 52% en la región africana. En 2024, un niño menor de 10 años tendrá un 40% más de probabilidades de sobrevivir hasta su próximo cumpleaños en comparación con un escenario hipotético sin vacunación histórica. Se observa una mayor probabilidad de supervivencia incluso hasta bien entrada la edad adulta.

Estimamos que el PAI ha proporcionado la mayor contribución a la mejora de la supervivencia infantil en los últimos 50 años

Desde 1974 se han producido avances sustanciales en la supervivencia infantil en todas las regiones del mundo. Estimamos que el PAI ha proporcionado la mayor contribución a la mejora de la supervivencia infantil en los últimos 50 años. En el contexto del fortalecimiento de la atención primaria de salud, nuestros resultados muestran que el acceso universal equitativo a la inmunización sigue siendo crucial para mantener los avances en salud y seguir salvando vidas futuras de una mortalidad infecciosa prevenible.

17. Un hospital no es una churrería por Nacho Vallejo

Nacho Vallejo es un gran profesional del SSPA. Escribe con frecuencia en su blog y en este número escribe un artículo ligado a un artículo del BMJ.

 ¿Por qué la capacidad de un hospital es algo mucho más complejo que la cantidad de camas de las que disponga? ¿Por qué mirar solo el número de recursos o la productividad de los mismos es una perspectiva miope y no permite entender la verdadera capacidad (ni su complejidad) de nuestras instituciones?

Un enfoque exclusivo en las métricas, en los recursos, en los presupuestos, pasa por alto la complejidad inherente a nuestras instituciones y no permite ni entenderlas ni su gestión efectiva, lo que precisa de un enfoque mucho más holístico y comprensivo

Convivimos en un sistema complejo. Esto no es nuevo. Autores reconocidos como Frederix Laloux ya lo argumentaron en su momento. Su “Reinventar las organizaciones”, un excelente repaso a cómo se ha organizado la humanidad desde los comienzos de su historia, señala en algunos de sus capítulos, la complejidad de las instituciones sanitarias. Una complejidad no siempre bien entendida, en la que conviven diferentes realidades. La diversidad de categorías profesionales, estructuras, modos de atención y modelos de organización es un hándicap que, en muchas ocasiones, no nos pone las cosas fáciles. Un enfoque exclusivo en las métricas, en los recursos, en los presupuestos, pasa por alto la complejidad inherente a nuestras instituciones y no permite ni entenderlas ni su gestión efectiva, lo que precisa de un enfoque mucho más holístico y comprensivo.

Sigue Kamran comentado que la atención sanitaria no es como una fábrica o una churrería donde oportunamente puedes agregar más máquinas (camas) para aumentar la producción. Nuestro escenario requiere equipos adecuados y una fuerza laboral entrenada y motivada para funcionar de forma eficaz y eficiente.

Parece que, en este discurso, no hemos aprendido nada de la pandemia porque la falta final de personal u otros recursos termina abrumando un sistema, aunque tengamos camas de sobra. Construir edificios para luego dejarlos vacíos es resultado de una mala planificación y ver solo una visión parcial del problema. Centrarse solo en lo estructural, en las camas, crea problemas. Ahondar en ofrecer espacios sin abordar la escasez de personal u otras necesidades, es una hoja de ruta elaborada con estrechez de miras. Como leí hace unos días en redes sociales, “lo que hace un hospital es su capacidad sanitaria, su capacidad para atender y sostener las necesidades de salud de las personas que traspasan sus puertas. Con las personas adecuadas podrías tener un hospital en un bosque (o en un desierto), pero sin sanitarios, el mejor hospital del mundo no es mucho más que un hotel”.

Necesitamos más alegría en nuestra tarea. Pero esto no es sinónimo de fiesta. Es cultivar en nosotros un sentido de propósito compartido, un significado de lo que hacemos y, además, sentir que nos realizamos con ello. Y esto ahora es particularmente importante

Coincido con Kamran, necesitamos unos trabajadores saludables. Sin brindar apoyo a los trabajadores de la salud es imposible crear un sistema que ofrezca una buena atención. Y los trabajadores no están bien. Lo veo en mi entorno y lo confirmo en cada una de las salidas que hago para conversar con otros. No corren buenos tiempos para la lírica. Ahora, parece que cuesta más hacer las cosas, y sobre todo hacerlas porque lo sentimos, porque creemos en ellas, no porque sean directrices que vengan desde arriba o porque toque. Necesitamos más alegría en nuestra tarea. Pero esto no es sinónimo de fiesta. Es cultivar en nosotros un sentido de propósito compartido, un significado de lo que hacemos y, además, sentir que nos realizamos con ello. Y esto ahora es particularmente importante.

Alertaba sobre ello hace unos días Isabel Jiménez Muriel en redes, hablando de otro grave frente que tenemos sobre la mesa, la “quiet ambition” o “ambición callada”.

Profesionales que no quieren asumir puestos de responsabilidad o que simplemente priorizan en su vida, ahora mucho más que antes, otras cuestiones al trabajo. ¡Qué ansiedad! Más estrés o presión, no me compensa. ¿Trabajar más horas? ¿A cambio de qué? Estoy bien sin responsabilidades. Lo importante para mí está fuera del trabajo… Y, si somos sinceros, como dice Isabel, los “seniors” también querríamos lo mismo. Quizá el mundillo sanitario, tras la pandemia, nos hemos encontrado con unas expectativas no cubiertas y empezamos a mirar a otro lado. Y que conste que no se trata de querer privilegios, es simplemente devolver la dignidad a nuestra tarea, que como siempre digo, no es otra que cuidar de otras personas.

La magnitud de esta situación obliga a todos los actores (administración, clase política, sociedad y trabajadores sanitarios) a pensar de una manera diferente sobre la entrega que requieren a los profesionales y la presión bajo la cual debemos trabajar

La magnitud de esta situación obliga a todos los actores (administración, clase política, sociedad y trabajadores sanitarios) a pensar de una manera diferente sobre la entrega que requieren a los profesionales y la presión bajo la cual debemos trabajar. Y no hay mejor forma de hacerlo que preguntándonos directamente qué es lo que nos importa, que es lo que necesitamos. No podemos seguir midiendo nuestro valor basándonos en el número de veces que se abre o cierra la puerta de la consulta para dejar entrar o salir un paciente, al número de camas de un hospital o solo por nuestra producción. Si algo caracteriza nuestro escenario es la incertidumbre (la medicina no es una ciencia exacta), que somos trabajadores del conocimiento, no operarios y nuestra orientación al servicio. Urge encontrar entonces un equilibrio.

Para aprovechar mejor esta tormenta, debemos gestionar de manera efectiva esta crisis y abordar aspectos clave como la necesidad de una fuerza laboral saludable (corregir precariedad laboral, incentivos económicos, desarrollo profesional y motivaciones), recursos, información, más y mejor trabajo en equipo, liderazgo de servicio, innovación y transformación del sistema... Una llamada a imaginar un presente y un futuro donde las necesidades de las personas estén en primer lugar y eliminar esa visión parcial sustentada en números y métricas que tanto daño hace. Organizaciones complejas no solo requieren más camas, necesitan soluciones igualmente complejas, consensuadas y participadas por todos los actores. Sin brindar apoyo a los trabajadores es imposible crear un sistema que nos permita brindar una buena atención a los pacientes. Si los profesionales no tienen alegría en su tarea, carecen de recursos o no están bien, no tiene sentido pregonar el empoderamiento y el liderazgo. No se puede empoderar a la gente para que haga lo imposible.

Es hora de tomar medidas concretas para proteger y respaldar a nuestros trabajadores de la salud, quienes desempeñamos un papel vital en la sociedad. No es negociable el bienestar de nuestra fuerza laboral

El reciente caso de una concursante de un conocido programa de televisión que abandonó el concurso debido a la abrumadora presión ha provocado un enorme revuelo social e incluso la intervención en redes de la ministra de Sanidad. Esta situación, que no solo generó polémica, es un ejemplo que nos debería de servir para poner el acento en nuestro sistema. Una llamada de atención urgente para corregir sus deficiencias. No podemos permitirnos el lujo de perder talento valioso debido a la falta de apoyo y a condiciones laborales insostenibles. Es hora de tomar medidas concretas para proteger y respaldar a nuestros trabajadores de la salud, quienes desempeñamos un papel vital en la sociedad. No es negociable el bienestar de nuestra fuerza laboral. Es hora de actuar con determinación y compromiso para garantizar un entorno laboral saludable y digno para todos los que trabajan incansablemente para cuidar de los demás.

No convirtamos el hospital en una churrería.

18. El cine en terapia: ¿Pueden las películas ayudar a procesar un duelo o superar una ruptura?

Lo leo en El País. Lo escribe Isabel Rubio.

En su primer día de consulta, un paciente le dijo a la psicóloga Ana Fernández que al ver la película 'Shame' se había dado cuenta de que tenía adicción al sexo. Otro decidió tratar su trastorno obsesivo-compulsivo tras visionar 'Toc Toc'

En su primer día de consulta, un paciente le dijo a la psicóloga Ana Fernández que al ver la película Shame se había dado cuenta de que tenía adicción al sexo. Otro decidió tratar su trastorno obsesivo-compulsivo tras visionar Toc Toc. Los personajes de la pantalla muchas veces se enfrentan a las mismas situaciones o problemas que las personas en la vida real. Experiencias como estas han llevado a investigar científicamente si el cine puede ayudar a tratar un trastorno, procesar un duelo, superar una ruptura amorosa o afrontar una traición de un familiar o de un amigo.

La cineterapia es el uso de películas, escenas o cortometrajes como herramienta de apoyo a la terapia psicológica. Así lo explica Fernández, que es coordinadora del grupo de trabajo de psicología y artes audiovisuales y escénicas, del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid: “Las películas actúan como metáforas de la vida, al igual que los cuentos, las novelas, o las representaciones teatrales. Pero el cine tiene un mayor impacto emocional, ya que utiliza muchos recursos técnicos para atrapar al espectador de una forma muy potente”. Se refiere al sonido, la música, los diálogos, los paisajes naturales, los primeros planos, e incluso los efectos especiales.

Las emociones suscitadas por las películas pueden servir al terapeuta y al paciente para reflexionar juntos y hacer analogías sobre las decisiones, emociones, personalidad o formas de relacionarse de los personajes

Las emociones suscitadas por las películas pueden servir al terapeuta y al paciente para reflexionar juntos y hacer analogías sobre las decisiones, emociones, personalidad o formas de relacionarse de los personajes. Con alguien que trata de procesar el duelo, Fernández hablaría de películas como Manchester frente al mar, Gente Corriente o Despedidas. Mientras que Historia de un matrimonio sería una alternativa para alguien que trata de superar una ruptura, Secretos y mentiras lo sería para quien afronta una traición o Vidas cruzadas, para quien se siente solo. Con una víctima de bullying, la psicóloga usaría Cobardes o El país del miedo. Y con alguien que sufre violencia de género, probaría con Te doy mis ojos o con el cortometraje La loca y el feminista.

Esta psicóloga y doctora en la Universidad de Pavía afirma que el paciente puede aprender habilidades de los personajes, e inspirarse para su propia situación, al debatir sobre la película con un profesional que le oriente

Una revisión publicada en la revista Frontiers in Psychology indica que la cineterapia puede tener un efecto positivo en el bienestar de los pacientes y ayudarles a afrontar los desafíos de la vida. “Cuando la técnica se aplica correctamente y el paciente puede identificarse con un personaje cinematográfico concreto, puede hablar de su situación sin exponerse: de su vida en tercera persona”, sostiene Elena Sacilotto, una de las autoras del estudio. Esta psicóloga y doctora en la Universidad de Pavía afirma que el paciente puede aprender habilidades de los personajes, e inspirarse para su propia situación, al debatir sobre la película con un profesional que le oriente.

Puede ser un complemento a la ayuda psicológica.

19. Desarrollan una aplicación de realidad virtual para mejorar la calidad de vida de pacientes con ictus

Leído aquí en El Independiente de Granada.

El proyecto está enmarcado en una convocatoria competitiva de colaboración público-privada del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, que ha recibido financiación de fondos europeos

Investigadores de la Universidad de Granada, la Universidad de Almería, el Hospital Universitario Clínico San Cecilio y el Hospital Universitario Torrecárdenas participan en el desarrollo de un programa informático de realidad virtual para mejorar la calidad de vida de los pacientes que hayan sufrido un ictus. El proyecto está enmarcado en una convocatoria competitiva de colaboración público-privada del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, que ha recibido financiación de fondos europeos.

El software está desarrollado junto con la empresa Dynamics, especializada en rehabilitación a través de la realidad virtual con una amplia experiencia en la creación de software para tratamiento de enfermedades que provocan dolor crónico y de rehabilitación neurológica, junto con la colaboración y el asesoramiento de los investigadores de las cuatro entidades públicas ya mencionadas.

Esta aplicación será gamificada, lo que quiere decir que utilizará técnicas propias de los juegos para hacerla amena, y contará con características inmersivas que ayudarán a los pacientes a avanzar en un entorno más atractivo. La solución constituirá un programa integral de rehabilitación para personas con ictus. El software, denominado RESET VR, será probado en entornos clínicos a través de un ensayo controlado aleatorizado que evaluará su impacto en la discapacidad y en la calidad de vida de los pacientes con esta enfermedad.

RESET VR será un software enfocado específicamente a la rehabilitación autónoma de pacientes que han sufrido un ictus. Este innovador programa incluirá sesiones diseñadas con los principales objetivos de recuperación motora, complementadas con dobles tareas neurocognitivas

RESET VR será un software enfocado específicamente a la rehabilitación autónoma de pacientes que han sufrido un ictus. Este innovador programa incluirá sesiones diseñadas con los principales objetivos de recuperación motora, complementadas con dobles tareas neurocognitivas. Su desarrollo permitirá un progreso individualizado, ya que los pacientes avanzarán en las tareas superadas mientras repetirán aquellas que aún no han logrado completar en sesiones anteriores. Los desarrolladores incluirán estrategias de mejora del aprendizaje motor y técnicas de gamificación para garantizar que los pacientes no solo realicen las sesiones de manera autónoma, sino que también aceleren su rehabilitación de manera divertida y motivadora.

Los investigadores esperan que el software RESET VR, en combinación con los cuidados habituales, disminuya la discapacidad y mejore la calidad de vida, más allá de la rehabilitación habitual sola o combinada con sistemas de juegos comerciales basados en realidad virtual. El equipo científico confía en que la aplicación esté en la etapa de desarrollo tecnológico RL7. Es decir, que el sistema o prototipo haya sido probado en un entorno del mundo real al final del proyecto. La solución se registrará bajo una licencia de propiedad intelectual y tiene el potencial de ser adquirido e implementado por los sistemas de atención médica tanto nacionales como internacionales.

La aplicación será desarrollada por un grupo multidisciplinar que incluirá dos equipos de ingenieros informáticos, especialistas en neurología, rehabilitación, fisioterapia, ciencias de la actividad física y del deporte y, lo más importante, paciente

La aplicación será desarrollada por un grupo multidisciplinar que incluirá dos equipos de ingenieros informáticos, especialistas en neurología, rehabilitación, fisioterapia, ciencias de la actividad física y del deporte y, lo más importante, pacientes. El software incluirá diez módulos terapéuticos diseñados para abordar diez áreas de discapacidad relacionadas con el ictus. El diseño del mismo será un proceso interactivo que incluirá tres fases principales: preproducción, producción y postproducción. La preproducción comprende la toma de decisiones multidisciplinarias y la prueba de versiones de demostración por parte de los pacientes. La producción consiste en generar los módulos previamente acordados utilizando la metodología SCRUM (un marco estructurado para el desarrollo ágil de software). La postproducción, por último, se centrará en corregir errores, optimizar el software y promocionarlo. Todo el periodo de desarrollo durará aproximadamente 18 meses, y los 18 meses restantes se utilizarán para llevar a cabo el ensayo clínico, cuya fecha de inicio será el próximo mes de junio.

Se llevará a cabo un ensayo clínico aleatorizado multicéntrico en dos ciudades andaluzas: Almería y Granada. El equipo de investigación reclutará un total de 94 pacientes, mujeres y hombres, que sufran un ictus en fase aguda, y se asignarán aleatoriamente a: un grupo de atención habitual, otro de atención habitual con realidad virtual utilizando un sistema de juegos comercial, u otro de atención habitual con software RESET VR. La intervención durará 10 semanas a partir de la semana tres después del evento clínico. La variable de resultado principal será la discapacidad (evaluada con el índice de Barthel), que se medirá al inicio (semana dos después del ictus), semana 13 y semana 26. Las variables secundarias incluyen calidad de vida, función motora del hemicuerpo superior, destreza manual gruesa, fuerza de agarre, equilibrio estático y dinámico, y función cognitiva. Se registrarán la adherencia a la intervención, los eventos adversos y la satisfacción del paciente.

El ictus representa una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial y el costo anual estimado para atender nuevos casos en España es de 1.989 millones de euros

El ictus representa una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial y el costo anual estimado para atender nuevos casos en España es de 1.989 millones de euros. El número de supervivientes aumenta anualmente, lo que representa un desafío para los sistemas de atención médica en todo el mundo. La mayoría de los supervivientes sufren hemiparesia y, a menudo, presentan un déficit significativo en el control motor de las extremidades superiores e inferiores, incluidos problemas de equilibrio y marcha. Muchos pacientes con ictus también presentan disfunción cognitiva y tienen dificultades para realizar movimientos rítmicos y secuenciales.

Todos los problemas mencionados anteriormente resultan en una discapacidad sustancial y una calidad de vida significativamente reducida. La realidad virtual es una herramienta eficaz para el tratamiento y la rehabilitación en pacientes con enfermedades crónicas, pero su implementación en pacientes con ictus ha sido escasa. En la actualidad, los profesionales carecen de un software de realidad virtual gamificado, completamente inmersivo y específico para ictus que integre la última evidencia científica. Los investigadores confían en que el desarrollo de un software con estas características allanará el camino para mejorar la discapacidad y la calidad de vida en los pacientes con ictus.

20. La soledad por Soledad Delgado

Artículo de Soledad Delgado, directora médica del Área de Gestión Sanitaria Sur de Córdoba y antigua alumna del Experto Universitario de Gestión que yo dirigía en la EASP.

Me asaltó un sentimiento abrumador y pesado, y entendí que, en ese momento, ya no estaba dentro de mi equipo, sino mirándolos de frente, y que, a pesar de estar rodeada, allí, delante de todos, estaba sola”

“Una lámpara, un sensor antihumo, los mismos azulejos verdes que componían el paisaje diario de mi Servicio de Urgencias… había hecho ese recorrido mil veces y de muy diversas formas; desde las noches en las que caminaba rápido hacia la consulta de críticos, con el corazón que se quería salir del pecho, hasta aquella mañana de mayo, tumbada en una cama como paciente, camino de la UCI. Pero ninguna de ellas se parecía en nada a la de aquel día; el pasillo me parecía extraño, frío y el camino se me hizo eterno. Respiré hondo, con cierta dificultad, y entré en la sala. Todos los que estaban allí eran mis compañeros, personas con las que había compartido muchas horas de mi vida. Y ahí, delante de ellos, me sentí como una extraña, en mi propia casa y rodeada de mi gente. Me asaltó un sentimiento abrumador y pesado, y entendí que, en ese momento, ya no estaba dentro de mi equipo, sino mirándolos de frente, y que, a pesar de estar rodeada, allí, delante de todos, estaba sola”.

Hablamos poco de la soledad que muchos hemos experimentado alguna vez, en mayor o menor medida, cuando ocupamos un puesto de responsabilidad. Y posiblemente no lo hagamos porque puede parecer que, al sacar a la luz ese sentimiento, estuviéramos exponiendo ante todos los demás nuestra fragilidad, dando así una imagen de líder débil, que choca con la fortaleza que se presupone en nosotros. Hablamos poco de ella, pero existe, y se deja entrever cada vez que alguien nos pregunta “¿Cómo estás?” y se escapa esa media sonrisa mezclada con un suspiro que dice “Bien, sin entrar en detalles”.

Sentirse solo es bueno: existe una buena soledad que permite reflexionar, pero también hay una soledad mala, generalmente motivada por los errores del directivo, que hace que las personas con quienes trabajan se alejen

En su libro La soledad del directivo, Javier Fernández Aguado y José Aguilar nos hablan de la soledad que se experimenta en los puestos directivos: se trata de una sensación de aislamiento y desconexión, que proviene del sentimiento de responsabilidad indelegable, y no debe plantearse como una defensa, sino como una protección de la propia capacidad de decisión. No depende de la gente que los rodea, pero sí del nivel de comunicación que se establece con ellos, y si no es real, el sentimiento de soledad aumenta. Sentirse solo es bueno: existe una buena soledad que permite reflexionar, pero también hay una soledad mala, generalmente motivada por los errores del directivo, que hace que las personas con quienes trabajan se alejen. El éxito radicará en buscar el equilibrio entre soledad y comunicación.

”El peso de la púrpura” de la antigua Roma, perdura en nuestro interior, a pesar de que los modelos de gestión y liderazgo han cambiado considerablemente, transformando aquellos gestores, intolerantes o vigilantes, con equipos sumisos que aceptaban ordenes sin rechistar, en lideres motivadores que escuchan y hacen participes a todos de las decisiones. Este cambio, hace que el sentimiento de soledad pueda ser menor, pero no lo hace desaparecer porque, aunque cambie en la forma, el fondo sigue siendo el mismo: el honor de dirigir está unido al deber de decidir. Nuestro trabajo diario nos obliga a tomar decisiones que a veces no son fáciles, no son compartidas ni comprendidas y, además, tenemos que transmitirlas a nuestros equipos, aun sabiendo que podemos pagar nosotros mismos el precio de convertirnos en líderes “poco amables” ¿Quién no ha sentido en esos momentos el peso de la soledad?

Esa comunicación, cercana y directa, que a priori debería ser algo positivo, termina convirtiéndose en una vía rápida de llegada de información que resta tiempo de dedicación a otras cosas, a veces más importantes, haciendo recaer sobre nosotros la responsabilidad de solución a todos los problemas, desde los pequeños hasta los mayores

Pertenezco a un equipo directivo pequeño de un Área de Gestión Sanitaria, donde la responsabilidad de la organización recae sobre pocas personas. Estos equipos favorecen un trato más cercano, tanto con los profesionales de base como con los cargos intermedios, que no encuentran la barrera de las subdirecciones y pueden acceder directamente a Dirección, para comunicar problemas, urgentes o no, y buscar soluciones a los mismos. Esa comunicación, cercana y directa, que a priori debería ser algo positivo, termina convirtiéndose en una vía rápida de llegada de información que resta tiempo de dedicación a otras cosas, a veces más importantes, haciendo recaer sobre nosotros la responsabilidad de solución a todos los problemas, desde los pequeños hasta los mayores, haciéndonos pensar que estamos solos para todo.

No, nadie habla de su soledad, porque también creemos que somos los únicos que nos sentimos así. Esto, unido a la falta de confianza, el miedo a reconocer nuestra debilidad o no encontrar el foro adecuado, dificulta el hablar de lo que nos preocupa y de cómo nos sentimos, incluso ante compañeros que ostentan nuestro mismo cargo. Nos cuesta abrirnos a los demás, pero cuando logramos vencer esa barrera, descubrimos que no estamos solos y el “yo estoy igual” hace que el sentimiento de soledad sea menor y que nos reconozcamos en el otro, encontrando en él un refugio afectivo necesario. El compartir sentimientos y experiencias crea vínculos que hacen que nos convirtamos en un equipo en el que apoyarnos, donde encontrar consejo, comprensión y, a veces incluso, un hombro sobre el que llorar.

Entender una profesión que ocupa tanto espacio no es fácil y el hecho de que no nos comprendan las personas que están más próximas a nosotros, también termina convirtiéndose en un sentimiento de soledad

Porque no solo compartimos responsabilidades y problemas laborales, sino que compartimos sentimientos personales y vivencias. El trabajo en gestión ocupa todo el tiempo y espacio que le dejemos, lo que nos obliga a separar muy bien aquel que dedicamos a nuestras familias o a nosotros mismos, del dedicado al trabajo, si queremos mantener un equilibrio entre nuestra vida personal y profesional. La realidad nos dice que esa línea de separación es fácilmente traspasable y, por lo general, el tiempo de trabajo y familia terminan mezclándose, a pesar de los esfuerzos que hacemos para que no ocurra, o al menos, para que no se note que ocurre. Entender una profesión que ocupa tanto espacio no es fácil y el hecho de que no nos comprendan las personas que están más próximas a nosotros, también termina convirtiéndose en un sentimiento de soledad.

Llevo semanas intentando escribir este post y no me sale otra cosa que no sea esto: “En muchas ocasiones me siento sola”

Llevo semanas intentando escribir este post y no me sale otra cosa que no sea esto: “En muchas ocasiones me siento sola”. La responsabilidad pesa cada día más y da miedo no estar a la altura de lo que se espera de nosotros. Y no, no es un signo de debilidad, es signo de fortaleza. Mostrarnos tal y cómo somos, gestores reales que sentimos y padecemos, que necesitamos de los demás y que tenemos miedos, y ser capaces de integrarlo de una forma armónica en todas las facetas de nuestra vida, nos hace más competentes. Rompemos así la sensación de aislamiento, aumentando la confianza y el apoyo emocional ante la toma de decisiones con nuestros equipos, fortaleciéndonos todos. No estamos solos.

Hablamos poco de la soledad que sentimos…

Si no tuvieste lo ocasión de leer las anteriores crónicas santarias o quieres volver a hacerlo: